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La pandemia, la mente y el corazón. Reflexión sobre el ingreso mínimo vital.

28 abril, 2020 - Actividad observatorio RBU
La pandemia, la mente y el corazón. Reflexión sobre el ingreso mínimo vital.

Francisco Altemir. Ingeniero de Caminos. Ex miembro de la Junta Rectora y socio de Attac Madrid. Cada persona es un fin en sí mismo, es dueña de su futuro, lo único que tenemos desde el principio, personal, intransferible e inviolable. El Estado debe poner los medios para que cada uno podamos decidir libremente sobre él, independiente de benefactores y de buenas intenciones.

Publicado en Crónica Popular el 25-4-20

Creo que es evidente que la pandemia del Covid 19 ha cambiado profundamente las condiciones de vida en el Planeta pero muchas personas no perciben toda la información y, si la perciben, no la procesan interiormente de forma correcta y completa.

La reciente divulgación de la composición y funcionamiento del cerebro nos ha hecho conocedores de las funciones de sus partes.

De forma simple, habría que distinguir:

1º. Cerebro reptiliano, el más antiguo y profundo, que nos avisa de los peligros. El miedo a lo desconocido radica en él. Por lo que hay que desarrollar las otras partes del cerebro para crecer humanamente.

2º. Lóbulo izquierdo, donde reside el pensamiento y la razón.

3º. Lóbulo derecho, sede de las emociones, de la compasión, de la empatía y de la capacidad de interconectar la información proporcionada por el lóbulo izquierdo.

El psicólogo Daniel Goleman popularizó la Inteligencia Emocional a fines del siglo pasado, basándose en los nuevos descubrimientos científicos.

Ingreso mínimo vital

El Gobierno, al percibir el negro panorama económico que se avecina por la paralización del sistema económico, ha aprobado que el Estado abone un “Ingreso mínimo vital” a aquellas familias que se queden sin ingresos. Es una medida de justicia y, además, con esa medida, se evitarían el miedo al pillaje y al desorden que la necesidad abocaría a los hambrientos. Como ejemplo reciente, conviene recordar lo que sucedió en Nueva Orleans cuando sufrió el embate del Huracán Katrina y que recientes bestsellers nos han narrado.

No entiendo las declaraciones de una presidenta autonómica que califica al ingreso mínimo de sectario, peronista y que crearía adicción. Me asombra la incapacidad de percepción que demuestra. Es una cuestión de Justicia común a casi todas las religiones: “La justicia social era fundamental en las escrituras sagradas monoteístas, y, como en todas las escrituras, estas han insistido en que la compasión no puede limitarse a nuestro propio grupo. Hemos de tener lo que Mozi llamaba jian ai, «preocupación por todos»: has de amar al desconocido, al extranjero, incluso al enemigo, y abarcar a todas las tribus y naciones. Ahora hemos creado un mercado global que nos hace más interdependientes que nunca, y, sin embargo, la gente se retira a guetos nacionales y cierra los ojos ante los problemas del mundo en un sentido amplio.” (“El arte perdido de las Escrituras: Recuperar el sentido y el valor de los textos sagrados”, Karen Armstrong). Este libro, de reciente aparición, es improbable que lo haya leído, pero el catecismo Ripalda (1591) hablaba de las “Obras de misericordia”. 

Renta básica universal

La RBU tiene un sentido más universal pues la percibiría cada persona por el mero hecho de haber nacido con independencia de los ingresos familiares. Es la forma de garantizar el libre desarrollo general de todos.

Nuestra Constitución ampara los derechos fundamentales de la persona en el Artículo 10:

“1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos los demás son fundamento del orden político y la paz social”. (El subrayado es mío).

Nadie mejor que Kant (“Fundamentación de la Metafísica de las costumbres”) ha definido la dignidad: “en el reino de los fines todo tiene o un precio o una dignidad. Aquello que tiene precio puede ser sustituido por algo equivalente, en cambio, lo que se halla por encima de todo precio y, por tanto, no admite nada equivalente, eso tiene una dignidad.”

¿Cuáles son esos derechos inviolables que le son inherentes? Se trata de un recién nacido y depende de sus padres, no se puede expresar…, me preguntarán, añadiendo: “Los hijos son de sus padres…” Mayor disparate no se puede decir. Nadie es dueño de nadie, sería violar su libertad (derecho fundamental). La obligación de los padres (1), es cuidar de sus hijos hasta la mayoría de edad, como mínimo, y el deber de elegir, por ellos, la religión en que van a ser educados (Art 27 de la Constitución), 

Cada persona es un fin en sí mismo, es dueña de su futuro, lo único que tenemos desde el principio, personal, intransferible e inviolable. El Estado debe poner los medios para que cada uno podamos decidir libremente sobre él, independiente de benefactores y de buenas intenciones.

La única forma de conseguir esa libertad es la independencia económica garantizada mediante la RBU. La libertad es incompatible con la dependencia económica ya sea familiar o particular. La limosna de las “instituciones benéficas”, atenta a lo más profundo, a la dignidad y coarta el futuro, único patrimonio personal e intransferible.

Estamos en el centenario de Galdós que tan bien retrató a los madrileños. En sus obras, retrata perfectamente el pensamiento de las madres con hijas casaderas. Buscaban entre sus amistades jóvenes varones con porvenir. El porvenir, el futuro es el patrimonio personal e intransferible que no puede ser limitado por presiones exteriores.

Se que mis palabras anteriores escandalizarán a muchos bienpensantes. Les recuerdo las palabras de Jesús a sus padres al encontrarle en el Templo cuando le daban por perdido: “A los tres días lo encontraron, por fin, en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban desconcertados de su talento y de las respuestas que daba. Al verle se quedaron extrañados y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? ¡Mira con qué angustia te buscábamos tu padre y yo!

 Él les contestó: ¿por qué me buscaban? ¿No saben que yo tenía que estar en casa de mi Padre?“ (Lc 2, 41-52)

Acabo de leer la noticia:

https://www.publico.es/sociedad/obispos-rechazan-renta-minima-y-piden-retomar-misas-mascarilla.html

y la contestación  de la voz, mucho más autorizada y documentada que la mía de Juan Torres López, amigo admirado, del que siempre aprendo:  https://blogs.publico.es/juantorres/2020/04/21/los-obispos-dan-una-patada-al-gobierno-en-el-culo-de-los-pobres/

Suscribo totalmente todo lo que dice; solamente se me ocurre recurrir a Cervantes y su D. Quijote: “Con la Iglesia hemos topado Sancho”. D.  Miguel ya percibió en su día la “hipoteca” que tenemos con ella.

Y también a Jesús, en el Evangelio de San Lucas 17,1-6: “Después dijo a sus discípulos: “Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.”

  1. Obligación proviene de:”Ob”, apócope: a causa de. Y de “obligatio”: ligazón que tenemos con los demás, sale de dentro del corazón humano; se diferencia de “deber” en que éste se impone desde fuera por una autoridad externa.

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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