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¿Son los bancos privados los más indicados para seleccionar las empresas que van a recibir los avales del Estado?

15 abril, 2020 - Actividad plataforma Banca pública, Banca publica, Nacional
¿Son los bancos privados los más indicados para seleccionar las empresas que van a recibir los avales del Estado?

Aurora Martínez. Bankia Pública sería la más indicada en seleccionar para el ICO las empresas que van a recibir el crédito avalado por el Estado de acuerdo no sólo con el riesgo de impago sino también con la actividad que necesitamos promocionar.

Aurora Martínez. Economista, miembro de la Plataforma por una Banca Pública y Attac.

Las medidas del Banco Central Europeo contra la crisis.

Esta vez el BCE reaccionó pronto e incluso pidió a los gobiernos gastar más. ¿Llegará el día en que perdone deuda a los países? Sabía que la falta de liquidez haría subir la prima de riesgo y que los tipos de interés más altos frenarían las inversiones de las empresas, que muchas de ellas dejarían de pagar a los bancos, lo que repercutiría en su propia solvencia y liquidez así como en la de los bancos. Nada más empezar con la medidas, el balance del BCE superaba los 5 billones de euros (en 2001, 68.061 millones de euros y antes de la expansión cuantitativa, 2,155 billones)

La solvencia determina si una empresa tiene posibilidad de sobrevivir. O dicho de otra forma, si las empresas tienen bienes suficientes para que los acreedores puedan cobrar. «Deberá solicitarse concurso de acreedores cuando se estime una insolvencia inminente».

La liquidez es la capacidad de pagar a tiempo. Actualmente hay muchas empresas, especialmente pequeñas empresas, que han dejado de tener ingresos, pero que tienen buen futuro. Y necesitan dinero para hacer sus pagos: facturas, alquileres… y nóminas de los trabajadores. Muchas empresas solventes durante la crisis del 2008 cerraron porque los bancos no concedían créditos.

Para salvar la liquidez de los países, el BCE el 17 de marzo anunció una compra de activos privados por 120.000 millones de euros, y unos días después, el 22 de marzo, otra compra a los bancos de activos públicos y privados por 750.000 millones de euros. Éstos por los préstamos a las pymes recibirán una prima del 0,75%.

La segunda medida acordada es la barra libre de liquidez, que con las posteriores normas, ha permitido a los bancos participar en las subastas de liquidez del BCE aportando, incluso, como garantía créditos a empresas, familias y autónomos que estén avalados. Otras medidas en este sentido son flexibilizar las normas de capital y liquidez de la banca y suspender los test de estrés.

Las medidas financieras del Gobierno.

El 17 de marzo el Gobierno aprobó el Real Decreto Ley 8/2020 de medidas urgentes y extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID19 por el que se pone en marcha una Línea de Avales de 100.000 millones de euros para garantizar los nuevos préstamos a empresas y autónomos. Los créditos concedidos, entonces, serán superiores a los 100.000. La Línea será gestionada por el ICO en colaboración con las entidades de crédito. Más adelante en el Consejo de Ministros del 24 de marzo se aprueban las condiciones a cumplir para el primer tramo de hasta 20.000 millones. El aval garantizará el 80% de los préstamos solicitados por autónomos y pymes, y el 70% para el resto de empresas. La ley permite cambiar las condiciones para los siguientes tramos, y el segundo tramo ya no será para grandes empresas.

El ICO, insuficiente como banca pública.

En los 90 la banca pública española desapareció (aún concedía un 15% de los créditos): Banco Exterior de España, Banco Hipotecario, Banco de Crédito industrial, Banco de Crédito Local, Banco de Crédito Agrario y la Caja Postal de Ahorros, extendida por todo el territorio . La banca pública que queda, el Instituto de Crédito Oficial concede aproximadamente el 1% del crédito al sector privado. La desigualdad territorial y personal (índice de Gini del 0,34 frente el 0,28 de Francia) y el alto paro (14% en 2019) tiene mucho que ver con la falta de inversión real que hubiera promovido la banca pública de cercanía y local en España.

Los bancos de inversión públicos, al contrario de un banco minorista que se financia principalmente con depósitos, obtienen sus recursos emitiendo títulos de renta fija a largo plazo con la garantía del Estado. De esta manera pueden prestar a las empresas con menores tipos de interés, actuando con la misma normativa de un banco privado.

El ICO es un banco público de inversión pequeño. En 2018 su activo era de 36.251 millones frente a los 503 mil millones del KFW alemán, 556 mil millones del Banco Europeo de Inversión o los 163 mil millones de la Caisse de Dépôts, que son los bancos de inversión públicos de referencia en Europa. El ICO presta a las empresas de dos formas. Una, prestando a los bancos colaboradores para que éstos, asumiendo el riesgo, presten a las empresas; la otra, prestando directamente para los grandes proyectos de inversión. En sus operaciones de préstamo, el ICO no recibe fondos de los Presupuestos Generales del Estado ni subvenciones, aunque sí traslada las subvenciones al cliente final en forma de menores tipos de interés. Para atender a la gestión de la Línea de Avales, el ICO ha tenido que contratar personal.

Como está funcionando la concesión de los créditos avalados por el ICO y lecciones que se han aprendido.

Son las entidades de crédito colaboradoras las encargadas de la comercialización de la línea de crédito que les corresponde a través de sus redes de oficinas, a las que se dirigen directamente los clientes interesados. Y aunque en casos normales son las citadas entidades de crédito quienes asumen el riesgo de impago, ahora el 80% de ese riesgo de las pequeñas empresas y autónomos, y el 70% de las grandes lo asume el ICO. Las entidades de crédito son las que deciden sobre el tipo de interés que van a cobrar, que tendrá que ser más bajo que el que aplicaban anteriormente por el menor coste del riesgo que asumen.

En el primer tramo de los de avales de 20.000 millones de euros aunque hubo avalancha de solicitudes de pequeñas empresas y autónomos, no todos fueron aprobadas por el ICO. Los próximo tramos de avales se orientarán exclusivamente para pymes y autónomos; las grandes empresas se pueden financiar en el BCE o en otros medios. La comercialización de los créditos supondrá una seria vigilancia de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y del Banco de España para evitar que los bancos presionen a los solicitantes tratando de venderles otros productos. Para intentar que las empresas fallidas sean las mínimas, lo importante es que haya una exquisita selección de las empresas a las que se les conceda el crédito. No puede repetirse la cifra del 83% de morosos como ocurrió con la Línea ICO Directo del Gobierno Zapatero, y que el Tribunal de Cuentas atribuyó a una mala evaluación por «una mayor laxitud en la política de riesgos asumida y la falta de especialización en banca minorista por parte del ICO, que hacía imposible el axioma de ‘conoce a tu cliente’». Por eso, es preferible que el riesgo lo asuman las entidades colaboradoras para comprometerlas a una buena selección y destinar la ayuda del Estado en bajar los tipos de interés a los créditos avalados por el ICO. Lo que sería muy importante es que los avales se dieran también a nuevas pequeñas empresas para la España vaciada y la transición ecológica y energética.

Bankia, un complemento imprescindible del ICO para la salida de la crisis.

Bankia estuvo diseñada desde Europa por el MOU para ser un banco minorista, por lo que está preparada para financiar la economía real, en especial los proyectos de las pequeñas empresas por todo el territorio. Como resultado de ello, su organización y tecnología ahora están a la altura de los mayores bancos privados españoles. En diciembre de 2019, tenía 2.275 oficinas (ninguna en paraísos fiscales) el 62% de su activo en depósitos y el mayor ratio de solvencia de los cinco grandes bancos españoles (13,02% de CET1 Fully Loaded) aunque bajo para Europa. ‘Bankia Pública’ también hubiera sido un buen complemento del ICO si ella sola hubiera centralizado la selección de las pequeñas empresas que solicitaran los créditos avalados. Porque Bankia Pública debe ser un banco de proximidad. Su personal especializado en trabajar con pequeñas empresas y «conocer a los clientes» estaría más capacitado en dar los créditos a las empresas que pueden sobrevivir y evitar tanta supervisión que actualmente se hace a los bancos colaboradores.

Para prepararse para un nuevo modelo productivo, más local y orientado hacia la transición ecológica y energética, Bankia también tendría un papel principal por su número de oficinas esparcidas por todo el territorio español, compartiendo personal y oficinas con el ICO y en colaboración con las oficinas de correos.Un banco público de depósitos de referencia es La Banque Postale francesa con un activo y unos préstamos similares a los de Bankia. La fortaleza de este banco: una plantilla de trabajadores a los que se les exige una exquisita preparación para hacer de él un banco eficiente de proximidad. Aprendamos de los franceses que han reorganizado sus bancos públicos para tener un gran polo de banca pública que haga frente a la crisis que se nos avecina, donde la intervención del sector público se

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