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El incremento de las inversiones ficticias

17 octubre, 2019 - Paraísos Fiscales
El incremento de las inversiones ficticias

«El artículo versa sobre la Inversión Extranjera Directa , distribuida en inversión real, la que se traduce en producción o distribución de bienes y servicios, e inversión ficticia o fantasma, que forma parte de la ingeniería financiera de las empresas. La inversión fantasma se concentra en los PPFF, que se utilizan para, como no podía ser menos, disminuir la factura fiscal de las empresas.
Además de aportar documentación reciente sobre el particular y anunciar la próxima publicación de un estudio más detallado, el artículo tiene la virtud de estar firmado por tres personas, de las que dos son actualmente empleados del Fondo Monetario Internacional y el tercero un profesor de la Universidad de Copenhague. Así se pone de relieve (aún más) la hipocresía e irresponsabilidad de la UE con su nueva y más reducida lista de PPFF, así como la del propio FMI, que conocen perfectamente los daños que están provocando los PPFF y no hacen nada para mitigarlos.
El artículo lo publicó la revista del propio FMI, como se detalla en el encabezamiento. El lenguaje difiere por esta circunstancia del que es habitual en artículos sobre PPFF. La traducción ha corrido a cargo de Attac Madrid.»

Las empresas
simuladas en los paraísos fiscales socavan la recaudación de impuestos tanto en
los países desarrollados como en los mercados emergentes y las economías en
desarrollo

Jannick Damgaard, Thomas Elkjaer y Niels Johannesen

Según las estadísticas oficiales, Luxemburgo, con sus 600.000 habitantes, recibe un monto de inversión extranjera directa (IED) comparable al de Estados Unidos y mucho mayor que el que recibe China. Los 4 billones de $ en IED de Luxemburgo equivalen a 6,6 millones $ por persona. Desde luego, esta cifra de IED no refleja las inversiones físicas en la minúscula economía de Luxemburgo. Debemos preguntarnos: ¿Hay algún error en las estadísticas oficiales o existe otra explicación?.

En general, la IED constituye un estímulo importante para conseguir una verdadera integración económica internacional, estimulando el crecimiento y la creación de empleo y aumentando la productividad mediante transferencias de capital, conocimientos y tecnología. Sin embargo, no toda IED está ligada al aumento de productividad. En muchas ocasiones la IED se define como una inversión financiera internacional entre empresas que pertenecen a un mismo grupo multinacional  y, en realidad, se trata de inversiones fantasma, que circulan entre empresas ficticias, que existen sólo en el nombre. Estas empresas, que se suelen denominar “entidades con fines específicos”, no ejercen ninguna actividad empresarial, aunque pueden ejercer otras, como cabeceras de grupo, financiación interna del grupo o administración de activos intangibles. A menudo se emplean para minimizar la imposición global de la empresa multinacional. Esta ingeniería fiscal y financiera es la que empaña las estadísticas habituales de IED y dificulta el análisis de la auténtica integración económica.

El doble irlandés con bocadillo holandés.

Se necesita más información para entender dónde, porqué y quién mueven unos 40 billones de $ de IED alrededor del mundo. Con este objetivo está en preparación un un estudio de los autores del presente artículo, que combina los datos detallados de IED de la OECD (Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo) con la cobertura global de la Encuesta Coordinada sobre Inversión Directa del FMI (Fondo Monetario Internacional), descubriendo una red global que muestra el conjunto de relaciones de inversión bilateral, diferenciando las IED reales de las simuladas (o ficticias).

Se comprueba de esta forma que unos pocos y notorios paraísos fiscales reciben la gran mayoría de las inversiones directas extranjeras (IED) fantasmas. Casi la mitad se dirigen a Luxemburgo y a Holanda. Y, si se añaden a la lista Hong Kong, las Islas Vírgenes británicas, Bermuda, Singapur, las Islas Caimán, Suiza, Irlanda y Mauricio, estas economías absorben más del 85% de las inversiones ficticias.

¿Por qué este puñado de paraísos fiscales atraen tantas IED ficticias? En algunos casos se trata de una estrategia deliberada para atraer toda la inversión extrajera que sea posible ofreciendo privilegios muy lucrativos, tales como tipos efectivos de impuestos nulos o muy reducidos. Aunque las empresas ficticias creadas en el país no tengan empleados, o sólo unos pocos, y no paguen impuesto de sociedades en las economías receptoras de IED, algo contribuyen a la economía local al utilizar servicios de asesoría fiscal, contabilidad y otros financieros. En países pequeños, como los del Caribe, estos servicios representan la parte principal del PIB, junto al turismo.

En Irlanda el tipo fiscal para las empresas ha bajado del 50% en los años 80 del siglo pasado al 12,5% actual. Además, las multinacionales se aprovechan de los resquicios en las leyes irlandesas para utilizar técnicas de ingeniería fiscal innovadora, algunas de ellas con nombres imaginativos como “el doble irlandés con bocadillo holandés”. Esta técnica incluye transferencia de beneficios entre las subsidiarias de Irlanda y Holanda con paraísos fiscales en el Caribe como destino final. Con ello se disminuyen o incluso se anulan los tipos de tributación. A pesar de los bajos tipos fiscales, los ingresos por el Impuesto de Sociedades en Irlanda han crecido significativamente como porcentaje del PIB, debido a las entradas masivas de capital extranjero. Esta estrategia ha sido útil para Irlanda, pero erosiona las bases fiscales de otras economías. Desde 1990 a 2017 el tipo medio fiscal para las empresas pasó del 40 al 25%, indicando así una “carrera hacia el fondo” y señalando la necesidad de una coordinación internacional.

La IED ficticia ascienden globalmente a la enorme cantidad de 15 billones de $, tanto como los PIBs combinados de dos países tan importantes como China y Alemania. Esta cantidad sigue aumentando a mayor ritmo que la IED real, a pesar de los esfuerzos internacionales para reprimir la evasión fiscal, tales como la iniciativa del G20 Erosión de las Bases y Movimiento de Beneficios (BEPS por sus siglas en inglés), o del intercambio automático de información de cuentas bancarias, dentro del Estándar de Información Común (CRS por sus siglas en inglés). En menos de una década la IED ficticia ha crecido aproximadamente de un 30 a un 40% de la IED global (véase el gráfico). Este crecimiento es exclusivo de la IED. Según el estudio de Lane y Milesi-Ferretti (2018), las cantidades de la IED han crecido más deprisa que el PIB mundial desde la crisis financiera global, mientras que las posiciones en las carteras de inversiones y en otras inversiones no lo han hecho así.

En la práctica, todas las economías quedan expuestas al fenómeno de la IED ficticia, tanto las avanzadas como los mercados emergentes y los de bajos ingresos y en desarrollo. La mayor parte de las economías invierte en gran medida en empresas ficticias extranjeras y reciben inversiones sustanciales de dichas empresas, con promedios que exceden del 25% de las IED totales en el conjunto de grupos de ingresos.

Las inversiones en empresas ficticias extranjeras pueden ser síntoma que las empresas multinacionales controladas desde el país persiguen la evasión fiscal. Del mismo modo, las inversiones recibidas desde empresas ficticias extranjeras sugieren que las multinacionales controladas desde el extranjero tratan de evitar pagar impuestos en la economía receptora. Es normal que la exposición de una economía a la IED ficticia aumente al hacerlo el tipo de gravamen a las sociedades.

Mejor información para mejores políticas

La globalización presenta nuevos retos para las estadísticas macroeconómicas. Actualmente, cualquier compañía multinacional, mediante la ingeniería financiera, puede transferir grandes sumas de dinero a cualquier parte del mundo, cambiar el domicilio de activos intangibles muy rentables con facilidad o vender servicios digitales desde un paraíso fiscal, sin que sea precisa una presencia física. Estos fenómenos pueden influir en gran medida sobre las estadísticas macroeconómicas, por ejemplo exagerando las cifras de PIB e IED en paraísos fiscales. Como casos destacados pueden citarse el incremento del PIB irlandés en un 26% en 2015, como consecuencia de la reasignación de  derechos de propiedad intelectual a Irlanda por una serie de empresas multinacionales o la situación de Luxemburgo como uno de los mayores receptores mundiales de IED. Si ha de existir información adecuada a un mundo globalizado, han de adaptarse las estadísticas económicas.

La nueva red global de IED se podrá utilizar para identificar las economías que reciben inversiones ficticias y de qué procedencias, con lo que se podrá llegar a una mejor comprensión de la red global.  Esta información facilitará la labor de los analistas y puede ser una guía de las políticas que se enfrenten a la competición fiscal internacional.

La agenda fiscal ha cobrado importancia en los últimos años entre las economías del G20. Las iniciativas BEPS y CRS (definidas anteriormente) constituyen ejemplo de cómo la comunidad internacional intenta superar las debilidades de los proyectos fiscales ya centenarios, pero las cuestiones de competencia fiscal y derecho al gravamen quedan todavía pendientes. Sin embargo, se observa que cada vez es más amplio el acuerdo en que se precisa de reformas significativas. Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha presentado diversas alternativas para una estructura fiscal internacional, que incluyen desde tipos mínimos de gravamen a la asignación de derechos de gravamen a las economías de destino de la actividad. Cualquiera que sea el camino elegido, queda claro un hecho: la clave de los problemas fiscales en la economía globalizada existente es la cooperación internacional.

JANNICK DAMGAARD es asesor del Director Ejecutivo en la oficina del FMI del Director Ejecutivo del Nórdico y del Báltico. La mayor parte de esta investigación se llevó a cabo en anterior puesto de economista senior del Banco Nacional de Dinamarca. THOMAS ELKJAER es economista senior del Departamento Estadístico del FMI y NIELS JOHANNESEN es Catedrático de Economía en el Centro de Conducta Económica y Desigualdad de la Universidad de Copenhage.

Las opiniones vertidas en el artículo son las de sus autores y no representan necesariamente las de las instituciones en que trabajan.

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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