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LOS RICOS NO CREAN EMPLEO

31 agosto, 2015 - Internacional

Discurso de Nick Hanauer en TED⃰ En marzo de 2012, el fundador de Amazon y gear.com, Nick Hanauer, uno de los inversores más importantes de Estados Unidos, apareció en la conferencia organizada por el T.E.D. (Technology Entertainment and Design) ante un público formado por algunos de los más importantes empresarios estadounidenses. El vídeo de su […]

Discurso de Nick Hanauer en TED⃰
En marzo de 2012, el fundador de Amazon y gear.com, Nick Hanauer, uno de los inversores más importantes de Estados Unidos, apareció en la conferencia organizada por el T.E.D. (Technology Entertainment and Design) ante un público formado por algunos de los más importantes empresarios estadounidenses. El vídeo de su intervención no se publicó hasta diciembre de dicho año, al considerar-lo inapropiado, polémico y partidista.
¿Qué hace especial el caso de Hanauer? Que se trataba de un inversor de éxito, aplaudido unánimemente por sus grandes logros, dirigiéndose a un público formado por grandes fortunas. Y que, por si fuera poco, apelaba a su propia experiencia como empresario para justificar una mayor igualdad fiscal.
Sin embargo, bajo el hipotético rupturismo de Hanauer no se oculta un revolucionario reparto de la riqueza ni un ataque indiscriminado a los dueños del capital, sino preci-samente un camino de salida ante la crisis que, según él, pasa por fortalecer las clases medias y bajas en cuanto que son las que consumen los productos que los empresa-rios crean para ellos. A pesar de esto, gran parte del pú-blico se sintió aludida, señalada, molestándose por las afirmaciones de Hanauer, licenciado en Filosofía por la Universidad de Washington.

Es asombroso cómo una idea puede dar forma de manera significativa a una sociedad y sus políticas, incluyendo a ésta. Si los impuestos a los ricos suben, la creación de empleo bajará. Esta es una cuestión de fe para los Republica-nos. A menudo, lo ponen en duda los Demócratas y da forma a gran parte del panorama económico. Pero, a veces, las ideas de las que estamos seguros no son correctas sino completa-mente erróneas. Tomen como ejemplo que durante miles de años el ser humano creyó que la Tierra es el centro del Univer-so. Pues no lo es. Y si hubiese un astrónomo que aún lo creye-se, estaría haciendo una astronomía terrorífica.
Del mismo modo, un legislador que considere que los ricos son creadores de empleo y que, por ese motivo, no deberían re-caer impuestos en ellos, estaría igualmente haciendo una polí-tica terrorífica. Yo he creado o ayudado a crear docenas de empresas y, al principio, contrataba a mucha gente. Pero si no hubiese nadie en las cercanías que se pudiese permitir com-prar lo que nosotros vendíamos, todas esas empresas y traba-jos se habrían volatilizado. Y por ese motivo digo plenamente convencido que los ricos no crean empleo, ni mucho ni poco. Los empleos son una consecuencia del estilo de relación de retroalimentación entre el cliente y la empresa y sólo los con-sumidores pueden hacer variar este círculo, incrementando la demanda y contratación. En este sentido, un consumidor co-rriente crea más empleo que un capitalista como yo. Y por eso, que los empresarios se atribuyan el mérito de crear empleo es como si las ardillas se atribuyen el mérito de la creación de la evolución. En realidad es justo al revés. Todo el que ha dirigido un negocio sabe que contratar gente es el último recurso de los capitalistas. Es lo que hacemos, única y exlusivamente, si una subida en la demanda en consumo así lo exige. Por ello, llamarse a sí mismos “creadores de empleo”, no sólo es inco-rrecto, es ingenuo. Así pues, las políticas existentes están del revés. Cuando las mayores desgravaciones fiscales y los por-centajes impositivos más bajos benefician a los ricos, todo en nombre de la creación de empleo, lo único que ocurre es que los ricos se hacen más ricos. Desde 1980, el porcentaje de in-gresos del 1% de los estadounidenses más ricos ha triplicado, pero el promedio de la tasa impositiva ha descendido en un 50%. Si fuese verdad que cuanto más bajos fuesen los impues-tos de los más ricos y más riqueza tuviesen, crearían más em-pleo, hoy en día estaríamos ahogados de ofertas de trabajo. Y, sin embargo, el desempleo y la subcontratación están en su mayor nivel conocido.
Otro motivo por el que esa idea no tiene ni pies ni cabeza es que no puede haber tanta gente multimillonaria para potenciar una economía grande. Alguien como yo gana cientos o miles de veces más que la media de Estados Unidos, pero no compro cientos o miles de veces más cosas. Mi familia tiene tres co-ches, no tres mil. Yo compro unos pocos pares de vaqueros o pantalones cortos al año, como casi todo norteamericano. Muy de vez en cuando, vamos a comer a Francia. Yo no puedo com-prar lo suficiente de cualquier cosa para compensar a los mi-llones de desempleados o subcontratados de Estados Unidos que no pueden comprar coche, ni ropa, ni salir a comer fuera. Ni tampoco puedo compensar la caída en consumo de la gran mayoría de las familias de clase media que, a duras penas, subsisten enterradas por precios desorbitantes y atrapados por los salarios congelados o reducidos.
Es un hecho increíble que si la típica familia norteamericana siguiese manteniendo la misma cuota de ingresos que tenía en 1970, estaría ganando 45.000$ más al año. Imaginen cómo estaría hoy la economía si el caso fuera ese. Privilegios signifi-cativos han venido hacia gente como yo, los capitalistas, por ser percibidos como creadores de empleo. En el centro del universo económico, con el lenguaje y las metáforas que usa-mos para defender lo que los actuales criterios económicos de consumo nos dicen: “Sólo hay un pequeño salto entre creador de empleo y el Creador”.
Pero debemos ser honestos y admitir que, cuando alguien co-mo nosotros se llama a sí mismo “creador de empleo”, no es-tamos describiendo cómo funciona la economía, sino que, más bien, estamos reclamando un estatus y unos privilegios que no merecemos.
Hablando de privilegios especiales, el extraordinario diferencial entre el 15% de cuota impositiva que paga el capitalista le re-porta intereses, dividendos y ganancias de capital y el 35% de alta tasa impositiva marginal sobre el trabajo que los norte-americanos corrientes pagan. Es bastante difícil de justificar sin un toque de endiosamiento. Lo tenemos desde hace 30 años. La gente rica como yo no crea empleo. Los empleos son conse-cuencia de la retroalimentación sistemática entre los clientes y los negocios, y cuando la clase media prospera, los negocios crecen y contratan y los propietarios mejoran los beneficios. Es por eso que gravar a los ricos para pagar en inversiones que beneficien a todos es un trato fantástico para la clase media y para los ricos.
Así que, damas y caballeros, aquí tienen una idea que merece la pena difundir: En una economía capitalista, los verdaderos creadores de empleo son los consumidores de clase media, y gravar a los ricos para hacer inversiones hará que la clase me-dia crezca y prospere. Es sin duda lo único que podemos hacer por la clase media, por los pobres y por los ricos.
Gracias

⃰ Para oír la intervención de Hanauer:

Digitalizado en junio de 2015
Demófilo

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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