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El caso contra los «fondos buitres»: Necesitamos una solución global.

29 agosto, 2015 - Internacional, Mercados Financieros

Artículo de la Emb. Cecilia Nahón publicado en la última edición de Americas Quarterly, la revista trimestral del Council of the Americas/Americas Society     Los mercados de deuda soberana se encuentran ante una imperiosa necesidad de reforma. La experiencia reciente de Argentina con los “fondos buitre” marca un punto de inflexión en el caso […]

Artículo de la Emb. Cecilia Nahón publicado en la última edición de Americas Quarterly, la revista trimestral del Council of the Americas/Americas Society

 

 

Los mercados de deuda soberana se encuentran ante una imperiosa necesidad de reforma. La experiencia reciente de Argentina con los “fondos buitre” marca un punto de inflexión en el caso de las reestructuraciones de deuda soberana. Después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos rechazara la apelación presentada por el país en el año 2014, Argentina expuso los argumentos a favor de una reforma tanto en foros regionales como internacionales. En la actualidad, la Organización de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y el G-20, entre otros, están trabajando para abordar este tema.

El caso argentino ha traído al corazón de la agenda financiera global dos cuestiones centrales. En primer lugar, la preocupación internacional ante el comportamiento predatorio de los fondos buitre, quienes compran deuda en dificultades con grandes descuentos  en los mercados secundarios, con el fin de litigar para obtener su valor nominal más intereses, saboteando los esfuerzos de reestructuración del soberano y acosando a los acreedores de buena fe en el proceso. El accionar de estos fondos buitre tiene consecuencias devastadoras para la estabilidad del sistema financiero mundial.

En segundo lugar, la comunidad internacional ha tomado conciencia de que, en ausencia de un mecanismo internacional de reestructuración de deudas soberanas, cualquier país está sujeto a los ataques de los fondos buitre.

Este es un problema global y requiere una solución global que garantice en el futuro reestructuraciones de deuda soberana justas, ordenadas y previsibles.

Los fondos buitre se benefician de la ausencia de un marco jurídico multilateral

La transformación desde préstamos bancarios sindicados hacia un mercado de bonos, ha hecho más complejo el mundo de las reestructuraciones de deuda soberana. Durante la crisis de la deuda en los años ochenta, fue posible recurrir  a la “acción colectiva” porque la deuda estaba en manos de una cantidad relativamente reducida de grandes acreedores. No obstante, la multiplicación y diversificación de las fuentes de financiamiento, demandas e intereses durante el siglo XXI ha dificultado notablemente la coordinación entre los acreedores.

Más aún, la eliminación parcial en 2004 por parte de la legislatura del Estado de Nueva York de la llamada “Defensa Champerty”, una ley que prohibía la compra de deuda con la mera intención de entablar una demanda, favoreció la “industria del litigio”.

Los fondos buitre han aprovechado este desorden explotando la ausencia de un régimen internacional de quiebras soberanas. Han asediado a países en todos los continentes. Tal como se afirma en la Declaración Ministerial del Grupo de los 77 y China de septiembre de 2013: “Los fondos buitre son un riesgo para todos los procesos futuros de reestructuración de deuda, tanto para países en desarrollo como para países desarrollados”.

En el caso argentino, los fondos buitre lograron que una Corte de EE.UU. valide una interpretación irrazonable de la cláusula pari passu, que estableció que los tenedores de bonos reestructurados no pueden recibir su pago hasta tanto se pague a los fondos buitre en su totalidad. Este es el último eslabón de una cadena de acontecimientos que erosionan la inmunidad soberana.

El caso argentino en pocas palabras

La deuda es sostenible cuando es compatible con el crecimiento económico inclusivo; en otras palabras, sin crecimiento económico, la deuda se torna insostenible. Sin embargo, las crisis de deuda soberana son una característica recurrente del capitalismo moderno.

En 2001, después de décadas de sobreendeudamiento, con un coeficiente de deuda sobre PIB de 166% , y en medio de la peor crisis económica, social y política de su historia, Argentina entró en default de su deuda soberana.

Desde 2003, los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-hasta el presente) avanzaron en la normalización de las obligaciones financieras del país. Sin lugar a dudas, el principal desafío para superar la crisis era la reestructuración de la deuda con miles de tenedores de bonos bajo siete monedas distintas y en múltiples jurisdicciones.

Argentina reestructuró exitosamente su deuda con 92,4% de sus tenedores de bonos mediante  los canjes de 2005 y 2010. La oferta se basó en la capacidad de pago real del país y gracias a la incorporación de cupones vinculados al PIB, los acreedores se transformaron en socios en la prosperidad.

Sin embargo, una minoría pequeña de tenedores de bonos, principalmente fondos buitre, eligió no participar en los canjes de deuda. Estos fondos buitre compraron deuda argentina después del default y han acosado judicialmente ​​a Argentina para obtener una ganancia exorbitante de 1.600%.

La renuncia a la inmunidad por parte de la Argentina nunca incluyó una renuncia a su derecho soberano a reestructurar su deuda pública en casos de una insolvencia grave. Sin embargo, en una decisión sumamente  controvertida, el sistema judicial de Estados Unidos confirmó la demanda de los fondos buitre. Eludiendo la inmunidad soberana de ejecución que poseen todos los Estados en los Estados Unidos en virtud de la Ley de Inmunidad Soberana Extranjera (FSIA, por sus siglas en inglés) y del derecho internacional, el fallo bloqueó el cobro de de los pagos realizados por el país al 92,4% de los tenedores de bonos reestructurados de Argentina . El Editor Principal de Economía del Financial Times, Martin Wolf, expresó sin rodeos: “Se trata de una extorsión respaldada por el poder judicial de los Estados Unidos”.

Consecuencias sistémicas

Argentina denunció que la injustificada interpretación por parte de los tribunales estadounidenses contradice el derecho internacional, viola los derechos de terceros y es contraria a las prácticas financieras y al sentido común. Al bloquear el cobro de los pagos a los acreedores no relacionados con el litigio, los tribunales dieron mayor poder a los holdouts para sabotear las futuras reestructuraciones de deuda soberana, haciéndolas imposibles en el futuro.

En el escrito presentado ante  la Corte de Apelaciones de Nueva York para el Segundo Circuito, en 2012, el Gobierno de los Estados Unidos sostuvo que “la interpretación de la cláusula pari passu efectuada por la Corte de Distrito podría permitir a un solo acreedor frustrar la implementación de un plan de reestructuración que cuente con apoyo internacional, debilitando así el esfuerzo que durante décadas han realizado los Estados Unidos para promover un sistema de resolución cooperativa de crisis de deuda soberana”. Según lo publicado por la Institución Brookings, esta decisión sería “[…] la primer herramienta ampliamente replicable en contra de los deudores soberanos desde los días de la diplomacia armada, un siglo atrás.”

Como han demostrado los acontecimientos en Europa, las crisis de deuda no están limitadas a los países en desarrollo. En el caso de Grecia, durante el canje de deuda de 2012, los holdouts bloquearon la reestructuración de alrededor de 6,5 millones de euros en títulos de deuda y recibieron la totalidad del pago; sin siquiera litigar. Un estudio reciente de McKinsey determinó que desde el año 2008 el crecimiento de la deuda ha superado el crecimiento del PIB a nivel global, elevando el coeficiente  de deuda sobre PIB en 17 puntos porcentuales.

La necesidad de contar con un mecanismo internacional de reestructuración de deudas soberanas es ahora más urgente que nunca.

El mundo necesita un marco para la reestructuración de deudas soberanas

Los desarrollos recientes a nivel internacional a partir del caso argentino, ya han producido cambios en los mercados de deuda soberana y se avecinan más cambios aún. Bajo el enfoque de mercado, el FMI está liderando el trabajo en marcha para mejorar los contratos en materia de deuda y ya más de 10 países han emitido nueva deuda con las llamadas cláusulas “antibuitre”. Si bien las propuestas para modificar las cláusulas contractuales estándar contenidas en los instrumentos de deuda soberana son un paso positivo e importante, resultan insuficientes para resolver los múltiples y complejos desafíos planteados por las reestructuraciones de deuda soberana de manera integral.

El FMI calcula que existen 900 mil millones de dólares en bonos soberanos internacionales que no poseen este tipo de cláusulas mejoradas. Y, no existe garantía alguna de que en el futuro no se repetirán las interpretaciones judiciales extravagantes que contradicen el espíritu de estas cláusulas, como sucedió en el caso de Argentina. No existen cláusulas totalmente a prueba de buitres.

Es por ello que la comunidad internacional debe establecer un marco jurídico multilateral para los procesos de reestructuración de deuda soberana. Promovido por el Grupo de los 77 y China, la ONU ya está debatiendo y avanzando hacia el establecimiento de este marco legal. En septiembre pasado, con el apoyo de 124 países, la ONU aprobó la resolución A/RES/68/304  «para elaborar y aprobar […] un marco jurídico multilateral para los procesos de reestructuración de la deuda soberana con miras a, inter alia, aumentar la eficiencia, la estabilidad y la previsibilidad del sistema financiero internacional”.

Expertos internacionales y representantes de diversas naciones están trabajando en un marco para que los países no tengan que hipotecar su futuro y el bienestar de su población ante la codicia de los fondos buitre. Se trata de una oportunidad única para contribuir a una arquitectura financiera mundial más ordenada, previsible y sostenible. Debemos aprovecharla antes de que sea demasiado tarde.

Para acceder al artículo en inglés diríjase a http://www.americasquarterly.org/content/case-against-vulture-funds​

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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