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EL ESTADO DESMORONADO

5 junio, 2015 - Nacional, Portada

Francisco Altemir, ATTAC Madrid   “Los puestos hasta el nivel de Secretario de Estado, tanto en Francia como en Alemania, son ejercidos por funcionarios de carrera, independientes del poder político” Antón Costas, Presidente del Círculo de Economía. (Mayo de 2015, Cadena SER) Ante todo asumo, para que no haya dudas o malinterpretaciones, la definición de […]

ministerio sanidadFrancisco Altemir, ATTAC Madrid

 

“Los puestos hasta el nivel de Secretario de Estado, tanto en Francia como en Alemania, son ejercidos por funcionarios de carrera, independientes del poder político” Antón Costas, Presidente del Círculo de Economía. (Mayo de 2015, Cadena SER)

Ante todo asumo, para que no haya dudas o malinterpretaciones, la definición de Estado de la Real Academia: “Conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano”

La Administración Pública (Art 102 de la Constitución) en todos sus niveles, ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas, gobierno central y todo tipo de organismos públicos, semipúblicos etc debe ser ejercida por profesionales  cualificados, funcionarios y empleados públicos,  independientes del poder político.

Son muchos los casos que ha destapado Jordi Évole en Salvados, desde el Inspector de Hacienda, degradado y trasladado  por haber cumplido con su deber de forma extraordinaria creando una unidad de elite en Baleares para combatir el fraude fiscal hasta la secretaria de un presidente de diputación que miraba apurada a su jefe, no sabiendo que contestar,  cuando Jordi le preguntaba de qué forma había accedido a dicho puesto, confesando, al final, que había sido por enchufe.

A nadie, en su sano juicio, se le habría ocurrido nunca nombrar a un Alférez de Navío, recién salido de la Escuela Naval,  comandante de un buque tan complejo como un portaviones que requiere no solamente conocimientos sino mucha experiencia. Tampoco  a nadie se le ocurriría nombrar comandante de ese mismo buque  a un general de intendencia. Subordinados al comandante del buque deben estar los oficiales de intendencia, los suministros son vitales para su funcionamiento así como el resto de oficiales de diferentes especialidades..

Pues bien, ese desatino ocurre a diario en la administración civil de este Estado social y democrático de Derecho que es España. Se nombra Director de un Hospital a un economista sin conocimientos médicos ni de gestión de algo tan complejo como un hospital, similar al portaviones. El Director de un Hospital debe de ser un médico, de acreditado prestigio en la profesión, con experiencia, conocedor de los problemas y que podría tener como subordinados a economistas, uno encargado de los suministros, en plazo  y en precio, y el otro encargado de auditar las cuentas para que no haya desvíos fraudulentos, así como un especialista como Director de Personal etc

Para dirigir un Ministerio el político no tiene por qué ser especialista pero debe respetar a los que sí lo son.

En la actualidad no hace falta que haya cambio de color político en el gobierno para que todo se desmorone. Un simple cambio de ministro supone que venga rodeado de sus “hombres de confianza” que desbancan a los anteriores con lo que durante un período de tiempo, no inferior de 6 meses, se paraliza el ministerio porque el jefe no sabe de qué va el asunto y sus hombres de confianza, aún menos.

Para que un país funcione es necesario que tenga una infraestructura humana (empleados públicos) inamovible, eficiente y motivada que vertebre y proporcione músculo  y materia gris al sistema. En países de tradición democrática probada se funciona así: los únicos eventuales son los ministros o similares. Un país no puede pararse porque los ministros sean del tipo Álvarez Cascos que se cepillaba a un funcionario de carrera de la misma forma que enviaba al “quinto pino” al Prestige. En mis 40 años de vida profesional no he visto cosa peor.

Entre unos y otros han conseguido desmoronar al Estado que no es el cortijo del gobierno de turno y familiares. La okupación esperpéntica  de un despacho oficial por un hermano de Alfonso Guerra para llevar a cabo sus trapacerías particulares demuestra que lo peor que le puede pasar a España es que un partido, del color que sea gane por mayoría absoluta, convirtiéndose en el amo, despreciando a los demás. La carga  del buque se desestabiliza,  ora a una banda, ora a la contraria. En estos años de mayorías no hemos conseguido una Ley de Educación estable y duradera. Es necesario que el conjunto variopinto de partidos proporcione la estabilidad necesaria a España llegando a consensos y no imponiendo la ley del más fuerte. La pluralidad es lo que hace que no haya ningún partido prevalente que haga de su capa un sayo sino que se pongan todos de acuerdo en la consecución del Bien Común, de todos los ciudadanos o de toda la gente y no solamente de los suyos.

Para regenerar este Estado desmoronado por la corrupción, la falta de ética, de conocimiento y de desprecio a  sus servidores públicos, es necesaria la pluralidad política para que se vigilen unos a otros.

La idea de esta reflexión me ha venido al ver la magnífica película, La lengua de las mariposas, dirigida por José Luis Cuerda sobre un texto de Manuel Rivas y protagonizada por un Fernando Fernán Gómez insuperable. Es paradigmática la soledad extrema de los maestros de la República, que les hizo licenciados superiores, enfrentados al poder caciquil, ignorante y corrupto, por lo que muchos murieron.  Los maestros y maestras siempre han estado solos ante el peligro y en primera línea del frente.

Otro tanto les ocurre a los secretarios e interventores municipales enfrentados a auténticas bandas mafiosas como en el caso de Marbella. También están solos ante el peligro.

Como solos ante el peligro han estado jueces íntegros como el Juez Garzón o el Juez Silva que han tratado de enfrentarse a los “amos”. ¿Cuándo conseguiremos que la Justicia emane del pueblo, como dice la Constitución, sin intermediarios que saquen tajada?

A los “antiguos” les recuerdo que los jóvenes viven en una galaxia diferente en la que las noticias van a la velocidad de la luz sin intermediarios comprados, dóciles, sumisos y manipuladores.

A los “nuevos”  les pido que sigan limpios y humildes de corazón. Que la realidad es poliédrica y tiene muchas caras por lo que nadie es dueño de la verdad y que vayan todos juntos a buscarla como pedía  Antonio Machado que debería ser asumido como propio por todos sin ser propiedad de nadie.

Madrid, 1 de junio de 2015

Francisco Altemir, Attac Madrid

 

 

 

 

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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