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Los 10 males del banco malo

5 febrero, 2014 - Banca publica, Mercados Financieros, Nacional, Sin categoría

LOS LASTRES DE SAREB ESTALLAN UN AÑO DESPUÉS Eduardo Segovia   La crisis larvada en Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración bancaria) desde prácticamente su creación ha terminado por estallar esta semana con la dimisión del director general y del financiero, adelantada por El Confidencial, que sigue a la de dos consejeros independientes. Estas salidas se […]

banco maloLOS LASTRES DE SAREB ESTALLAN UN AÑO DESPUÉS

La crisis larvada en Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración bancaria) desde prácticamente su creación ha terminado por estallar esta semana con la dimisión del director general y del financiero, adelantada por El Confidencial, que sigue a la de dos consejeros independientes. Estas salidas se explican por el enfrentamiento de todos ellos con la presidenta, Belén Romana, pero detrás de ese choque hay un sinfín de conflictos, contradicciones, chapuzas, errores y traspiés. Éstas son las diez principales ‘maldades’ del banco malo:
1. El conflicto de interés irresoluble de la banca
Como Sareb debía emitir deuda para comprar los activos de los bancos rescatados por más de 50.781 millones, y a Cristóbal Montoro se le ponían los pelos de punta pensando que eso computara como deuda pública -de hecho, el Gobierno nunca quiso crear un banco malo, sino que lo impuso Bruselas-, Sareb tenía que contar con una mayoría de capital privado para conconsolidar en las cuentas del Estado, a diferencia del NAMA irlandés. Y los únicos que podían aportar ese capital eran los bancos ‘sanos’, así que tuvieron que acudir al llamamiento del Gobierno para sacar adelante el banco malo. Todos, menos BBVA, que se negó en redondo porque no veía nada claro que el proyecto fuera a ganar dinero y no quería dilapidar el de sus accionistas. Eso llevó al conocido enfrentamiento entre Luis de Guindos y Francisco González que se ha saldado esta semana con elcastigo al segundo en la derrama del Fondo de Garantía de Depósitos, donde los participantes en Sareb han tenido grandes descuentos (de hecho,les salía «a devolver» y el Gobierno ha tenido que poner un tope a la deducción).
Pero éstos se han encontrado con otro problema mucho más serio: su conflicto de interés al ser a la vez accionistas y competidores de Sareb, puesto que la banca sana también tiene muchísimos inmuebles adjudicados de los que se tiene que desprender. Un conflicto que es irresoluble por mucho que los cuatro representantes de la banca en el consejo se abstengan cuando se tratan materias que afectan a sus entidades (en realidad, todas les afectan). Algunas fuentes aseguran que «los bancos están en Sareb para tener información de primera mano sobre su estrategia [es la mayor inmobiliaria de España e incluso de Europa, según se mire] para poder anticiparse a ella. Eso se va a ver muy claro en los pisos que han vendido los bancos este año y los que ha vendido Sareb».
2. El control de los políticos
Por tanto, Sareb es una sociedad «privada» ya que el 55% de su capital no es público. Pero, como todos los organismos supuestamente independientes en España, está controlado por los políticos. El ministro Luis de Guindos hizo bueno el dicho de Clemenceau de que «la guerra es una cosa demasiado seria para confiársela a los militares» y, en vez de dejar Sareb en manos de profesionales inmobiliarios, puso al frente a una política con nula experiencia en el sector: Belén Romana, amiga personal suya, ex directora general del Tesoro y a la que había intentado colocar previamente, sin éxito, en el BCE -pero España perdió su sillón- y en la presidencia de la CNMV -que le arrebató Montoro al nombrar a una mujer del partido, Elvira Rodríguez-.
Belén Romana y Walter de Luna, sentados con el equipo inicial de Sareb. (Efe)La elección de Romana requirió un contrapeso profesional, que fue el nombramiento de Walter de Luna, procedente de los fondos inmobiliarios de ING (tampoco demasiado relevantes en España), como director general. Pero la bicefalia funcionó mal desde el principio, tanto por su visión opuesta de cómo debía ser la estrategia de Sareb como por su incompatibilidad de caracteres. Romana ha vencido esa batalla imponiendo su criterio con una política absolutamente personalista, en la que no sólo ha ninguneado a sus directivos, sino también al consejo, y es lo que ha detonado la crisis actual.
3. Poderes en la sombra
Estas constantes luchas de poder han dado pie a movimientos subterráneos y a la emergencia de algunos personajes que controlan el poder del banco malo en la sombra. Entre ellos sobresale la figura de Óscar García Maceiras, señalado por varias fuentes cercanas a Sareb como quien «maneja la trastienda». En principio, su perfil -fue secretario general y director del área jurídica de Banco Pastor- y cargo -secretario no consejero- deberían otorgarle meras funciones formales de cumplimiento de las obligaciones jurídicas. Sin embargo, ha sido uno de los ganadores de la batalla y, aunque no interviene en las decisiones de negocio, es quien controla los movimientos internos dentro del banco malo.
4. Sueldos elevados y contratos indefinidos
En los tiempos que corren, y dado que Sareb deriva de un saneamiento bancario que ha costado 60.000 millones (de momento) a los contribuyentes, lo lógico habría sido, según la opinión generalizada en el sector financiero, que predicara con el ejemplo en la austeridad. Empezando por la remuneración de sus gestores. Ese era el espíritu que impuso un límite a esa remuneración similar a la de los bancos rescatados. Pero se tomó como referencia los bancos con ayudas públicas (500.000 euros anuales), no los nacionalizados (300.000) y, además, los principales ejecutivos se fueron al tope cuando podían haberse quedado por debajo. Además, tienen una relación laboral indefinida, cuando la vida de Sareb se extiende durante un máximo de 15 años.
5. Subcontrataciones a gogó
Dentro de esta falta de austeridad, el banco malo ha subcontratado un montón de servicios y labores. Así, ha regado con contratos millonarios (cuyo importe exacto se desconoce dentro de la falta de transparencia de la sociedad) a todas las consultoras, auditoras, despachos de abogados y brokers inmobiliarios de importancia en España. Unos servicios que, en muchos casos, habrían salido más baratos según las fuentes consultadas si se hubieran hecho dentro de la casa -el coste de contratar más empleados habría sido inferior- o por otros profesionales como notarios o registradores. Se puede rizar el rizo con el actual concurso de la plataforma de venta de activos que está realizando, donde uno de los finalistas es NCG Banco, entidad cedente de sus activos y que podía haber sido obligada a traspasar con ellos la plataforma y gratis. No lo fue y, como el resto de nacionalizadas, puede venderla y obtener así un beneficio; sólo que aquí el comprador sería la propia Sareb que podía haberla tenido gratis. Por cierto, otros finalistas son Santander, CaixaBank y Sabadell, todos ellos accionistas y consejeros. De nuevo los conflictos de interés.
Esta lluvia de millones sobre el sector ha provocado algunas acusaciones de prácticas oscuras. Sin llegar tan lejos, las fuentes consultadas se remiten a las tristemente célebres ‘puertas giratorias’: «Sareb muere a los 15 años, y tal como está la cosa, nadie puede asegurar que va a aguantar hasta el final; así que conviene tener contentas a las empresas donde te puedes recolocar cuando salgas».
6. Unos precios de traspaso excesivos
A primera vista, parece que los descuentos con que Sareb compró los activos de la banca rescatada son muy elevados: del 63,1% como media para los inmuebles adjudicados (79,5% para el suelo) y del 45,6% para los préstamos a promotores. Sin embargo, la propia Comisión Europea considera que esos precios son superiores a los de mercado aun con esos descuentos (para ellos, el descuento medio debería ser del 72%), y considera a ese sobreprecio ayuda de Estado. De ahí que la cuenta de las ayudas públicas a la banca que echa Bruselas se vaya hasta prácticamente 100.000 millones. Este elevado nivel de ‘compra’ de los activos crean un grave problema de salida a Sareb, que en muchos casos debe elegir entre vender sin beneficio (o incluso a pérdida) o esperar a ver si en el futuro puede conseguir mejores precios.
7. Bandazos en la política de ventas
Ese pecado original del banco malo ha provocado algunos de sus grandes problemas durante su primer año de vida. Uno de ellos son los bandazos en la política de precios. Así, inicialmente Sareb impuso unos precios mínimos de venta un 25% superiores a los de traspaso, lo cual, sumado a que pagaba unas comisiones ínfimas a las entidades cedentes -que son las que venden los pisos- hizo que no se vendiera prácticamente nada. Romana acabó con esta estrategia de De Luna y permitió que el precio de cada piso se adaptara a los de su entorno, lo que supuso una bajada generalizada (y además subió las comisiones a la banca rescatada). Esto, junto con la mejora de las perspectivas económicas, ha permitido que Sareb haya vendido 9.000 pisos en 2013, por encima de sus objetivos. Esta política también se ha aplicado a las carteras de crédito, de ahí que en el último trimestre se hayan acelerado las ventas.
8. ‘Concursitis’
«El miedo de Belén Romana es vender por debajo de lo que valen sus activos; por eso encargó una valoración pormenorizada y por eso también quiere hacerlo todo con procedimientos competitivos, no sea que haya alguien dispuesto a pagar más y la acusen de no maximizar el valor para el contribuyente», según otra de las fuentes. Esta ‘concursitis’ estalló con elproyecto Bull, la primera gran venta de inmuebles del banco malo. Esta cartera fue diseñada por un fondo interesado, que escogió los activos y negoció con Sareb el diseño de la operación. Pero entonces a Romana le asaltaron las dudas y decidió plantear un concurso deprisa y corriendo para ver si alguien mejoraba la oferta. Así ocurrió, y otro fondo, HIG se llevó el gato al agua, mientras que el inversor inicial se quedó con un palmo de narices.
Más allá de que se pensará muy mucho volver a hacer negocios en España, el problema de hacerlo todo por concurso es que los procesos se eternizan, los inversores se desesperan e incluso pueden quedarse cortos los 15 años que tiene el banco malo para vender toda su cartera. Además, este excesivo purismo contrasta con otras actuaciones como una interpretación laxísima del propio Real Decreto que fija sus normas y que prohíbe que empleados o consejeros de la banca se sienten en el consejo de Sareb.
9. Repetir el modelo que ha llevado a la ruina a las cajas
Precisamente, el citado proyecto Bull ha sentado un precedente muy peligroso. Para adjudicar esta cartera, el banco malo creó un FAB (Fondo de Activos Bancarios), un vehículo con ventajas fiscales, en el que mantuvo el 49% del capital mientras que HIG se quedaba con el 51%. Es decir, participa en una sociedad inmobiliaria que en el futuro revenderá esos inmuebles a un tercero, lo que le permite apuntarse los beneficios adicionales… o las pérdidas si la cosa sale mal. Y no sólo eso, sino que además financió la entrada de HIG pese a que en teoría no puede hacerlo (otra interpretación sui generis de las normas). Esto supone replicar el modelo de negocio que llevó a la quiebra a las cajas que han tenido que ser rescatadas: creaban empresas conjuntas con los promotores y les prestaban dinero. Asimismo, Sareb ha establecido otro precedente arriesgado al canjear su deuda en Realia por capital, con lo que incrementa su riesgo al añadir el de mercado.
10. Falta absoluta de transparencia
En la primera rueda de prensa que dio Belén Romana al frente de Sareb presumió de que «la transparencia va a ser el principio que presidirá todas las actuaciones». Un periodista preguntó: «¿Nos puede decir cuáles son las comisiones que pagarán a las entidades cedentes por vender sus activos?». «No, eso es una cuestión de negocio que no podemos revelar», respondió la presidenta. Esta anécdota resume a la perfección la política de comunicación de la sociedad, basada en una opacidad casi absoluta impropia de un organismo que también debería dar eejmplo en esta materia. No ha detallado su plan de negocio, no da el precio de venta de sus transacciones -con el argumento de que pueden entorpecer otras operaciones en marcha-, no informa del coste de los múltiples contratos de servicios, no ha dado cuenta de las últimas dimisiones (de hecho, anteriormente había salido el director de procesos, Miguel Garicano, y Sareb se limitó a borrar su nombre en su web), escondió la dimisión de los consejeros independientes en una nota de prensa sobre la evolución de las ventas, Romana no concede entrevistas y en sus comaprecencias públicas se limita a repetir generalidades más que sabidas…
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ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.
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