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Por mucho que cueste

25 noviembre, 2013 - Nacional

Xavier Caño Tamayo. ATTAC-Madrid   Mi corazón revolucionario (de quien quiere cambiar las cosas, transformar a fondo esta sociedad, este país, Europa…) se tiñe de pesadumbre, porque en Madrid no ha sido posible la unidad de acción. El 23 de noviembre, dos convocatorias ciudadanas han dado lugar a dos manifestaciones; una que salía de la […]

mani3 nviembre 2013

Xavier Caño Tamayo. ATTAC-Madrid

 

Mi corazón revolucionario (de quien quiere cambiar las cosas, transformar a fondo esta sociedad, este país, Europa…) se tiñe de pesadumbre, porque en Madrid no ha sido posible la unidad de acción. El 23 de noviembre, dos convocatorias ciudadanas han dado lugar a dos manifestaciones; una que salía de la plaza de España y otra de la confluencia del Paseo del Prado con Atocha. Una convocada por La Cumbre Social y Marea Ciudadan y la otra por Tribunal de Justicia Ciudadana y asambleas del 15M. Dos manifestaciones que han exigido por igual el fin del saqueo que sufre la ciudadanía.Pidiendo un juicio a la banca responsable, la defensa de lo público, salvar las pensiones, salvar a las personas…

Y, sin embargo, no cabe concluir que haya habido algo parecido a un desastre. Porque no ha sido así. Miles de ciudadanos han cubierto apretados el asfalto durante horas y han expresado con claridad meridiana el rechazo frontal a este gobierno, a la crítica y predadora situación del país, que no es inocente ni consecuencia de causas naturales o inevitables, sino de la rapiña organizada por el poder económico y financiero; mientras la gente común empobrece a pasos agigantados y la falacia y el engaño devienen modos habituales de gobierno…

Algunos compañeros y compañeras de ATTAC-Madrid, que asistimos a la manifestación de la cumbre social y las mareas, ya hacia el final, nos incorporamos a la que había partido de la plaza de España. Porque la acción era la misma y los objetivos, idénticos. Y en ambas movilizaciones estábamos entre compañeros y compañeras.

Lo más importante, no obstante, es que, aunque al final haya habido dos manifestaciones, no ha sido por desacuerdo ideológico o profunda discrepancia política, según he averiguado. Si en Madrid ha habido dos manifestaciones, próximas incluso en su recorrido, no ha sido por razones insuperables sino posiblemente por lo que Graham Greene denomina ‘el factor humano’, que incluso fue título de una de sus novelas. Y el factor humano tiene mucho quie ver con la emocionaliad, los sentimientos, incluso cierta irracionalidad… En un país que nunca hizo su revolución ciudadana (mientras ésta estallaba en los países del entorno) sometido durahte casi dos siglos  al dominio implacable de una oligarquía feroz y rastrera (sin olvidar la permanente influencia de una Iglesia volcada al servicio de esa misma oligarquía), no cabe pedir peras al olmo.

Ahora es preciso que las organizaciones, plataformas cívicas y movimientos sociales implicados en esa especie de divorcio, que ha dado lugar a dos manifestaciones, analicen con frialdad, sin el prisma deformador de las emociones, qué ha ocurrido y por qué. Teniendo muy presente que no es cuestión de atribuir culpas a nadie, porque esa es cuestión religiosa que nada tiene que ver con la acción política.

La cuestión más importante de fondo es que nos enfrentamos a un enemigo poderoso, dispuesto a hacernos retroceder al primer tercio del siglo XX. Y ahí no caben divorcios ni divisiones. El camino para lograr otro mundo posible, más decente y más justo, no es una prueba de velocidad, sino una maratón para la que hay que armarse de paciencia y tesón, así como fortalecer la mente y la voluntad. Porque hay mucho camino por recorrer y es una vía llena de obstáculos.

Como síntoma a tener muy en cuenta, hay que destacar que los medios no han informado como debieran sobre estas movilizaciones ciudadanas; bien ignorando ambas manifestaciones o, peor aún, en algún caso ninguneando del todo la manifestación que salía de plaza de España. Aunque eso no ha de sorprender. Como explicó documentádamente Ignacio Ramonet hace años, el cuarto poder (la actuación de los medios informativos en su función de preservar la democracia) no es que haya desaparecido: ha sido materialmente comprado por el poder dominante; el poder económico y financiero.

No son discursos ‘buenistas’ que ignoren la complejidad de la realidad sino una reflexión para no olvidar nunca qué nos mueve, qué queremos lograr y con qué medios. Y, sobre todo, tener siempre muy, muy presente quien es el enemigo de las clases trabajadoras. Para no perder el norte.

El día después de cualquier situación, por engorrosa, difícil o dolorosa que sea, no puede verse más que como la oportunidad para superar problemas, para continuar avanzando. Y en ese avance, lograr la unidad de acción de todos y todas quienes queremos acabar con el totalitarismo neoliberal es fundamental. Por mucho que cueste, por espinoso que sea.

mani noviembre 2013

 

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

 

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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