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CONVOCATORIA MOVILIZACIÓN 12 MAYO EN FRANKFURT

19 abril, 2012 - Comunicados, Internacional, Justicia Fiscal y finan.Global, Noticias ATTAC, Portada, Servicios Públicos

¡Acabad con la política neoliberal para resolver la crisis! — ¡Expropiad a los que se enriquecen mediante la crisis económica!  Atravesamos la más profunda crisis del capitalismo desde la gran crisis económica mundial de los años 1930. Y los gobiernos europeos ¡no cesan de echar más combustible al fuego! Desde el comienzo de la crisis, […]

¡Acabad con la política neoliberal para resolver la crisis! — ¡Expropiad a los que se enriquecen mediante la crisis económica! 

Atravesamos la más profunda crisis del capitalismo desde la gran crisis económica mundial de los años 1930. Y los gobiernos europeos ¡no cesan de echar más combustible al fuego! Desde el comienzo de la crisis, ciertos gobiernos han impedido consecuentemente la aplicación de ninguna solución solidaria,. y por ello son los culpables de su agravamiento. Esta afirmación es especialmente aplicable al gobierno alemán. En otoño del 2008 el gobierno alemán obstaculizó la aprobación de un conjunto de medidas destinadas a reanimar la actividad económica a nivel europeo. Apenas la crisis en Alemania tocó fondo en 2009, el gobierno alemán comenzó a predicar la necesidad de implantar una rigurosa política de austeridad. El artículo llamado “freno al endeudamiento» fue incorporado a la constitución alemana. Mediante dicha medida, fruto de la ideología neoliberal, la clase política renunció a ejercer una función moderadora sobre la economía. Las medidas de austeridad impuestas en los diversos países de la Unión Europea han perjudicado ante todo a los asalariados, los jubilados, los parados y los trabajadores autónomos. En cambio las clases adineradas, los bancos y las grandes empresas salieron indemnes. Durante buena parte de la primavera del 2010 el gobierno alemán obstruyó las medidas propuestas para socorrer a Grecia. Esto aceleró el crecimiento de la deuda pública griega, volviendo cada vez más ardua y costosa la resolución de esa crisis. Los préstamos que se acabaron concediendo a Grecia y a los demás países en crisis iban unidos a condiciones absurdas que por su naturaleza tenían que agravar la crisis. Por ejemplo, la disminución impuesta al salario mínimo griego no aportó ningún aumento de la “competitividad” económica del país, ya que Grecia apenas posee industrias capaces de competir en el mercado internacional. En lugar de aumentar la competitividad internacional griega, dicha reducción del salario mínimo hundió aún más el mercado interno, provocando una brusca caída de los ingresos fiscales del estado y disparando nuevamente la deuda pública. Este ejemplo ilustra el fenómeno: La política seguida por el estado griego para hacer frente a la crisis impone una redistribución del ingreso nacional desde los asalariados hacia los propietarios de capital, sin hacer caso a las secuelas macroeconómicas y sociales de dichas medidas. Los salarios reales en Grecia ya han disminuido en 20 o 30 por ciento. Cientos de miles de trabajadores han perdido el empleo y más de diez mil escuelas han sido clausuradas. Portugal y otros países europeos se ven amenazados por el mismo destino.
Acto seguido la política neoliberal, a pesar de haber fracasado rotundamente a ojos vistos, fue aplicada con mayor rigor aún. Por ejemplo el “pacto fiscal” resuelto el 2 de marzo del 2012 por 24 estados miembros de la Unión Europea, tiene la finalidad de otorgar fuerza de ley por toda la eternidad a la política neoliberal de austeridad. El “freno al endeudamiento» impuesto en Alemania será ahora establecido a nivel europeo. En el porvenir, los déficit presupuestarios estatales no podrán rebasar el 0,5% del producto interno bruto (PIB). Sin embargo esta norma pasa por alto la experiencia histórica europea: Ya en los años 1990 la Unión Económica y Monetaria Europea aprobó un llamado “pacto de estabilidad y crecimiento”, que permitía aún déficit presupuestarios estatales de hasta el 3% del PIB. Sin embargo dicho pacto no resistió los embates propinados por la realidad de una sociedad capitalista sacudida por las crisis. Pese al pacto, fue infringido repetidamente el límite del 3% para los déficit presupuestarios. Sin embargo el “Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza (TECG) en la Unión Económica y Monetaria”, como se titula oficialmente el pacto fiscal, representa más que nada la fantasía de unos políticos y economistas neoliberales. Dicho pacto contiene el germen de futuras olas de privatizaciones, del aniquilamiento de puestos de trabajo, de reducciones en los servicios públicos, de restricciones a las prestaciones otorgadas por la seguridad social y de recortes a los salarios, todo ello a nivel europeo. La meta que se persigue es perpetuar las ganancias de un puñado de ricachones capitalistas. Esta política destructiva impulsada ante todo por los gobiernos de Francia y Alemania, es aceptada y aplicada sin rechistar por casi todos los gobiernos de la Unión Europea, ya que todos dichos países están dominados por sectores del capital que se lucran de la penuria de los trabajadores.
Esta política europea para hacer frente a la crisis tiende a minar y devaluar progresivamente la democracia. Fue en gran medida gracias a la presión proveniente del extranjero que los gabinetes italiano y griego debieron renunciar y fueron sustituidos por gobiernos “tecnocráticos” para así tranquilizar los mercados. Estos gobiernos toman decisiones de gran envergadura sin ser legitimados mediante elecciones. En Grecia se anunció un plebiscito nacional para decidir sobre la propuesta política de austeridad, más fue suspendido por voluntad de fuerzas políticamente predominantes.

Programar elecciones carece de sentido cuando los grandes partidos propugnan políticas esencialmente idénticas, como sucedió últimamente en Portugal y en España. Los poderes son trasladados al buen tuntún de los gobiernos nacionales al nivel europeo, pese a que los organismos europeos como la Comisión Europea, el Banco Central Europeo o el Tribunal Europeo no están sometidos a un adecuado control democrático. Observamos con suma preocupación el fortalecimiento de tendencias nacionalistas, racistas y fascistas en diversos países europeos.

A pesar de todo esto, sí existen alternativas a la política prevaleciente. Pero solo se puede propugnar un rumbo diferente, tras reconocer los orígenes reales de la crisis. La crisis del endeudamiento constituye únicamente uno de varios aspectos de la crisis que actualmente atraviesa Europa. Efectivamente, en esta crisis se superponen, por una parte, una acumulación excesiva de capitales, de carácter estructural, y por otra parte los conflictos inherentes a la integración europea, a saber desigual desarrollo socioeconómico, sumado a una política monetaria común que no está acompañada de las indispensables políticas comunes en lo tocante a los salarios, ni los impuestos ni las inversiones. Existe un exceso de capital en comparación con las escasas oportunidades existentes para explotar el trabajo y para la naturaleza.
Proponemos un nuevo rumbo para la política económica, el cual integraría al menos los elementos siguientes :

• Rechazo a ratificar el pacto fiscal

El pacto fiscal acarrea recortes adicionales a la democracia, institucionaliza la política económica neoliberal y agudiza la crisis.
• Anulación de la deuda del Estado

Debe esclarecerse mediante una revisión pública de cuentas, de qué modo han surgido las deudas y quiénes son los propietarios de los títulos de deuda del Estado. Ya que las deudas de fulano son los haberes de mengano.
• Socialización de la banca

Deben nacionalizarse los bancos que hayan sido rescatados con fondos públicos. Los bancos “demasiado grandes pata irse a pique” deben ser fragmentados.
• Redistribución radical de ingresos y patrimonios

Precisamos un impuesto sobre las transacciones financieras y el aumento del impuesto sobre rendimiento de capitales. Exigimos que se cobre nuevamente el impuesto al patrimonio y se acentúe la progresión de la tasa del impuesto sobre la renta, así los entes públicos dispondrán d fondos suficientes para expandir los servicios públicos, ampliar la gama de prestaciones del seguro social, y realizar inversiones necesarias desde el punto de vista social y ecológico, así como combatir la pobreza en el mundo.
• Supresión del paro masivo

El desempleo masivo y los parcos salarios, para más inri reducidos, constituyen factores poderosos que impulsan la caída del volumen de los salarios en comparación con las rentas del capital. Asímismo son el motivo de la hiperacumulación de capitales que hincha el sector financiero. Acabar con las cifras amañadas de paro. El desempleo masivo solo puede ser suprimido mediante una reducción drástica del horario laboral.
• Democratización de la democracia

La democracia debe fortalecerse a todos los niveles, especialmente el nivel paneuropeo. Igualmente debe abarcar la economía. No se puede admitir que la democracia acabe a los umbrales de las fábricas y los bancos. Tampoco es aceptable que un pequeño grupito de la población disponga a sus anchas sobre el aparato productivo del cual depende la vida humana.
La “primavera árabe”, el movimiento de “los indignados” en España, las muchas huelgas y manifestaciones acaecidas en Grecia, así como el movimiento “occupy” que parte de los EE.UU., nos han dado nuevos bríos.
Ya es hora de atizar las manifestaciones y realizarlas también allá dónde se toman las decisiones concernientes a la política económica paneuropea.
Por consiguiente exhortamos a la participación masiva en los actos previstos para el 12 de mayo, así como a las manifestaciones paneuropeas de repudio que se celebrarán entre el 17 y el 19 de mayo en Frankfurt

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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