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El delirio de Austeridad

30 marzo, 2011 - Internacional

Paul Krugman. NY Times 24 de Marzo, 2011.Traducción Araceli Prieto, Attac TV Acaba de caer el gobierno Portugués en plena disputa sobre propuestas sobre austeridad. Los rendimientos de deuda irlandesa rasan el 10 por ciento por primera vez. El gobierno británico ha corregido sus previsiones económicas a la baja y su previsión de déficit al […]

José Sócrates y Pedro Passos, jefe de la oposición

Paul Krugman. NY Times 24 de Marzo, 2011.Traducción Araceli Prieto, Attac TV

Acaba de caer el gobierno Portugués en plena disputa sobre propuestas sobre austeridad. Los rendimientos de deuda irlandesa rasan el 10 por ciento por primera vez. El gobierno británico ha corregido sus previsiones económicas a la baja y su previsión de déficit al alza.

¿Qué tienen estos hechos en común? Evidencian que el recorte de gastos frente a un elevado desempleo es un error. Los que abogan por la austeridad predijeron que los recortes en gasto traerían rápidos dividendos con una elevada confianza y que habría pocos, si alguno, efectos adversos sobre el crecimiento y el empleo, pero estaban equivocados.

Es una pena que en estos tiempos no te consideren una persona seria en Washington si no profesas una fe ciega en la misma doctrina que está fracasando tan terriblemente en Europa.

No siempre fue así. Hace dos años, afrontando un creciente desempleo y grandes déficits presupuestarios – ambos consecuencias de una severa crisis financiera – los más avanzados líderes del país parece que entendieron que los problemas había que afrontarlos en una secuencia, con un enfoque inmediato sobre la creación de empleo combinada con una estrategia a largo plazo de reducción del déficit.

Y, ¿por qué no recortar el déficit inmediatamente? Porque los incrementos en los impuestos y recortes en gasto presupuestario deprimirían aún más las economías, causando más desempleo. Y recortar en gastos en una economía profundamente deprimida es una forma de autoderrota aún en términos puramente fiscales: cualquier ahorro conseguido en un primer frente queda absorbido por un rendimiento menor y la economía se encoge.

Así es que ocuparse del trabajo ahora y después del déficit es la estrategia adecuada.
Desgraciadamente es una estrategia que ha sido abandonada ante la perspectiva de riesgos fantasma y esperanzas delirantes.
Por un lado, nos están diciendo constantemente que si no recortamos el gasto inmediatamente acabaremos igual que Grecia, sin capacidad para conseguir préstamos excepto con unas tasas de interés desorbitadas.
Por otro lado, nos dicen que no nos preocupemos del impacto de recortes en el gasto sobre el trabajo porque la austeridad fiscal en realidad creará nuevos trabajos al aumentar la confianza.

¿Es esto lo que está pasando hasta ahora?

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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