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Algunos expertos sugieren cambios en el sistema impositivo

30 septiembre, 2010 - Nacional, Opinión

La reforma laboral, la congelación de las pensiones y el resto de las medidas de ajuste han llevado a los sindicatos y a algunas formaciones de izquierda a convocar y secundar una huelga general en España este 29 de septiembre. ¿Será esta contestación social suficiente para que el Gobierno cambie su política económica? ¿Podría hacerlo el Ejecutivo si quisiera?

Andrés Villena Oliver, www.telecinco.es

29-S: pocas posibilidades de que algo cambie
Es muy difícil que el Gobierno rectifique su política económica
Se podría dar marcha atrás en la congelación de las pensiones

Todo parece indicar que la huelga de este miércoles no será precisamente decisiva.

El pasado 16 de septiembre, un periódico tan influyente como el Financial Times titulaba de la siguiente forma: «La subasta de bonos confirma la fe de los inversores en España». Este periódico informaba sobre nuestra salida oficiosa «de las economías periféricas portadoras de riesgo, como Portugal, Irlanda y Grecia» y colocaba la economía nacional junto a la italiana, a la que consideraba «no demasiado afectada por la crisis».

El diario británico explicaba el aumento de la confianza de los inversores en España a raíz del plan de austeridad y reducción del déficit público implementado, «uno de los más duros de toda la Unión Europea». No obstante, y precisamente por los beneficios que puede traer consigo esta estabilidad financiera, parece poco probable que el Ejecutivo aproveche la coyuntura para cambiar su política económica, independientemente del éxito que tenga la huelga general.

Demasiado tiempo perdido

Ángel Vilariño, Consultor internacional, ex Director Financiero de Caja Madrid y Profesor Universitario, duda mucho de que se produzca un cambio: «Ya se ha perdido mucho tiempo, se ha optado por aplicar estas medidas y ahora volver los pasos atrás es muy difícil. Podría haber cambios, pero ya en un horizonte de largo plazo».

Para explicar la improbabilidad de una rectificación política, Vilariño tiene en cuenta también la orientación del equipo económico del gobierno: «No es cuestión de un nuevo programa escrito en un papel, se trata de algo mucho más profundo. Otra política podría ser factible, pero supondría un cambio muy grande en el equipo económico del gobierno, que en un principio se oponía a las medidas que finalmente tomaron, pero solo por electoralismo, no por convicción. Han ido por lo fácil, por lo convencional, lo que se le imponía desde fuera».

La vía política

Otros expertos muy críticos con el plan de austeridad del Gobierno tienen diferentes opiniones sobre lo que se puede hacer. Juan Hernández Vigueras, Doctor en Derecho y uno de los más reputados especialistas españoles en el funcionamiento de los paraísos fiscales y otros instrumentos de la nueva arquitectura financiera, sí cree que el Gobierno podría revertir algunas de las medidas tomadas, si la respuesta social fuera suficiente: «Sí hay salidas, pero son políticas. Los plazos que se han dado por parte de las instituciones europeas y las facilidades de crédito que se han concedido otorgan al Ejecutivo algo de tiempo. Además, no estamos en la situación de la primavera: el huracán financiero está ahora centrado en Irlanda y el Gobierno español ha conseguido colocar mucha deuda pública».

Por ello, este especialista prevé alguna modificación: «Una salida podría consistir en revisar el absurdo de la congelación de las pensiones, que es una medida ridícula en cuanto a reducción del déficit y en la que tiene a todos los partidos enfrente; otra posibilidad, más difícil, depende del resultado de la huelga. Si este fuera positivo, se podría producir una modificación más progresiva del IRPF, con lo que quizá las dos partes del conflicto podrían quedar satisfechas».

La importancia de los inversores y la confianza

José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney y Profesor universitario, coincide con Hernández Vigueras en que sí puede haber ciertas modificaciones, y también señala el caso de la congelación de las pensiones como el más probable: «Poder se puede: revertir la congelación de las pensiones sería bastante sencillo y una medida bastante golosa para los políticos; hay que tener en cuenta que se lo está pidiendo el Partido Popular, que representa a diez millones de votantes».

Sin embargo, este especialista perteneciente al primer broker de España tiene muy en mente el papel de los inversores extranjeros: «Otra cosa es el tema de la confianza en la economía española en el sistema bancario, en nuestra capacidad de crecimiento después de la explosión de la burbuja inmobiliaria… Las dudas son muy elevadas y los inversores esperan que sigamos con el ‘camino de Santiago’. La mujer del César no solo debe serlo sino también parecerlo».

Lo de los mercados podría no ser para tanto…

Sobre la necesidad de satisfacer a los inversores internacionales hay disparidad de opiniones. Jorge Fonseca, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, cree que es un error centrarlo todo en el ámbito financiero: «La evolución del déficit público ha sido favorable, este se ha corregido muy drásticamente, y la aplicación de determinadas medidas de gasto público no afectarían al rating de la deuda española ni a la percepción del mundo financiero exterior».

Del mismo modo se expresa Alberto Montero Soler, Profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Málaga y vicepresidente de la Fundación CEPS: «Que el Gobierno hiciera ciertos guiños a la clase trabajadora quizá tendría dos días de penalización en cuanto al coste de la deuda. Y es que la situación de las finanzas públicas no es preocupante; de hecho, la deuda pública española está ahora avalando las emisiones de deuda privada en los mercados, de modo que los bancos españoles utilizan la solidez de la deuda pública como apoyo para tener acceso a más préstamos».

Otros puntos de interés: el enorme paro y los ingresos fiscales

Otra posibilidad que apenas se está explotando es la lucha contra el fraude fiscal, a juicio del Profesor Fonseca: «En estos Presupuestos, el Gobierno ha reducido las dotaciones para combatir el fraude fiscal, cuando los inspectores de Hacienda están diciendo que cada euro invertido para combatirlo supone un ingreso de doce». Montero Soler propone además una reforma en el sistema impositivo: «La fiscalidad podría ser mucho más progresiva, lo que supondría muchos más ingresos sin incrementar la presión fiscal».

Pero no podemos olvidarnos de nuestro gran problema: un 20% de desempleo. «Lo que el Ejecutivo debería hacer es tomar medidas que creen empleo, de estímulo de la demanda: en las actuales circunstancias no va a ser el sector exterior el que saque a España de la recesión, sino el mercado interno; difícilmente va a conseguir de fuera una mejora que le permita reducir el déficit. Además, las medidas actuales provocarán que la gente reduzca su consumo, por lo que la economía no se recuperará», afirma Fonseca.

Todo podría ser diferente, ¿pero cómo? Más que en los efectos de la huelga, Alberto Montero propone fijar el punto de atención en el Banco Central Europeo, cuya soberanía monetaria reduce cuantiosamente el margen de las autoridades españolas: «Hace falta un cambio en su política: no puede ser que esté prestando dinero para que los bancos especulen y no compre la deuda pública de los Estados». Parece que la solución a todos estos círculos viciosos no depende de esta contestación social y, en todo caso, tardará algún tiempo en llegar. Todo indica que la huelga no será precisamente decisiva.

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