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Próxima estación: cerrada

11 julio, 2010 - Portada, Servicios Públicos

Así que previsiblemente nos quedaremos sin buena parte del trazado actual, eso sí, reconvertido en vías verdes, que es la forma de disimular el desmantelamiento de un servicio público vistiéndolo de ecologismo y turismo.

Isaac Rosa, Comité de Apoyo de Attac España, Público.

“Este país tiene que acostumbrarse a que no todo el mundo puede tener de todo, que los recursos son limitados y hay que buscar la mayor eficiencia.” -José Blanco, ministro de Fomento-

La cartera de Fomento ha sido siempre una de las más apetecidas en cada gobierno. Es el ministro de las fotos felices, de las primeras piedras e inauguraciones, el rey mago que reparte infraestructuras y a su marcha queda inmortalizado en decenas de placas en estaciones, aeropuertos y carreteras.

Así que imagino la amargura de José Blanco, en su papel de ministro de la tijera, y no precisamente para cortar cintas. Blanco sabe que, como sus predecesores, también será recordado en muchas localidades, pero no por llevarles el tren sino por llevárselo, por frenar los planes de nuevas líneas y acabar con las ya existentes.

Ahora ha anunciado el próximo cierre de líneas deficitarias. Uno creía que los servicios públicos no podían depender de criterios de rentabilidad económica propios de la empresa privada, pero hace ya tiempo que se cruzaron todas las líneas rojas, y el tren no será una excepción. Sobre todo porque se espera una inminente “apertura a la competencia”, la llegada de nuevos operadores con los que la empresa pública deberá competir como paso previo a su privatización.

Gracias a la crisis van a coincidir los planes de ajuste presupuestario con los planes de “liberalización” del tren, que es como juntar el hambre y las ganas de comer. Así que previsiblemente nos quedaremos sin buena parte del trazado actual, eso sí, reconvertido en vías verdes, que es la forma de disimular el desmantelamiento de un servicio público vistiéndolo de ecologismo y turismo.

Blanco suele mencionar el tren Madrid-Burgos como ejemplo, por su escasez de viajeros. No lo conozco directamente, pero me cuentan que es ejemplo de lo contrario: de cómo dejar morir un tren, sin inversión y con mal servicio, hasta lograr que los viajeros abandonen. Como ése hay muchos casos en España. Trenes cuya utilidad no debería medirse entre las estaciones de origen y destino (como sí hace el modelo AVE de gran corredor), sino por las intermedias, que son las que pierden el tren. Como además el tren es mucho más sostenible, económica y medioambientalmente, que la carretera o el AVE, todos perdemos.

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