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El olvido es un insulto a la dignidad colectiva

26 abril, 2010 - Nacional, Portada

Texto de Rosa Regàs en el acto en apoyo del Juez Garzón “Clamando Justicia” celebrado en el Paraninfo de la Universidad Central de Barcelona el día 20 de mayo de 2010.

Rosa Regàs, Comité de Apoyo de Attac España.

Cuando se produjo la “inmodélica transición” como la define Vicenç Navarro, un viejo republicano que había vivido en el exilio durante muchos años al ver que el régimen nacido de un golpe de estado se convertía en democracia con paz franciscana, borrando la memoria de tanta injusticia y tantos sufrimientos y dejaba a la República legalmente constituida en vía muerta, se le llenó el alma de amargura y decepción, se encerró en sí mismo y no volvió a hablar nunca más. Murió cinco años después, en 1984.

Fueron muchos los que lo acusaron de no querer dialogar, de quedarse en el pasado y de no volver a mirar hacia un futuro democrático que la transición, decían, nos aseguraba.
Han pasado los años y poco a poco, el miedo a los fascistas y a sus crímenes que habían mantenido el país en un orden siniestro durante 40 años, ha ido desapareciendo y no solo las familias de los centenares de miles de víctimas de la dictadura sino buena parte de la sociedad, reclama para ellas, las victimas del fascismo español, la justicia y la memoria que pretendían ser anuladas con una ley de amnistía decretada incluso antes de ser promulgada la Constitución. Una amnistía, pues, pre constitucional pero además, no aplicable a los crímenes contra la Humanidad (como el genocidio y las desapariciones) en virtud de la Declaración de los Derechos Humanos y de diversos Convenios Internacionales suscritos y ratificados todos por España que según la Constitución forman parte de nuestro ordenamiento.

Pero también ha desaparecido toda la cautela con la que la mayoría de franquistas recibieron la democracia, de la que se habían mofado y habían prohibido durante 40 años, quizá para no levantar a una sociedad que, incluso sabiendo que eran culpables, los había incluido en la nueva forma de gobierno sin tener en cuenta su nefasta historia.

Como bien sabemos todos, su reacción no se ha hecho esperar. El pseudo sindicato Manos limpias y Falange Española, un partido vinculado a los delitos contra los cuales las víctimas del franquismo piden reparación y justicia, han presentado querellas contra el Juez Garzón que el Tribunal Supremo ha aceptado a trámite y por las que será juzgado, por atreverse a investigar estos crímenes, convirtiéndose en la primera persona juzgada en relación con los centenares de miles de asesinatos y desaparecidos durante la guerra civil y la posguerra, pero NO acusada por cometerlos ni por pretender castigar a los culpables, sino por haber intentado ayudar a las familias de las víctimas a encontrarlos y desenterrarlos, haciendo visibles sus delitos a la sociedad y a la Historia. Este es el crimen por el que se lo juzga.

Tantas veces, y ahora una vez más, nos hemos preguntado como era posible que la llamada justicia hubiera prohibido partidos políticos por el hecho de no condenar al terrorismo y nunca se hubiera planteado prohibir el partido que practicó el terrorismo de Estado durante tantos años,
Pero el Constitucional no solo defiende el silencio ante las ignominias cometidas por la dictadura sino que aprovecha para pretender inhabilitar al Juez Garzón a fin de que sus investigaciones llevadas a cabo en relación con el caso Gürtel sean anuladas por defecto de forma y toda la corrupción que afecta a altos cargos del PP quede borrada de la memoria y de la justicia, igual que los crímenes del franquismo.

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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