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La realidad que no vemos (El caso de Haití)

23 febrero, 2010 - Latinoamérica, Portada

José Torres Pérez – Comité de Apoyo de Attac Por la Coordinadora Estatal de Solidaridad con Nicaragua y el ALBA La historia de Haití está llena de revoluciones, huracanes, golpes de Estado y terremotos. Este último ha permitido que la realidad haitiana sea del interés del mundo entero y queden al descubierto muchos secretos hasta […]

José Torres Pérez – Comité de Apoyo de Attac

Por la Coordinadora Estatal de Solidaridad con Nicaragua y el ALBA

La historia de Haití está llena de revoluciones, huracanes, golpes de Estado y terremotos. Este último ha permitido que la realidad haitiana sea del interés del mundo entero y queden al descubierto muchos secretos hasta ahora escondidos. Haití ha dejado de ser un país proscrito y ahora podemos entender cosas que antes que resultaban indescifrables.

Una de los detalles más ignorados de este República, de población mayoritariamente negra y mulata, es que la vida media de los varones es de 45 y la de las mujeres de 52. Sabíamos que era la economía más pobre de América Latina, pero no sabemos por qué. Sabíamos que la República de Haití había sido una colonia francesa, pero no sabemos cómo fue, ya que la isla es “descubierta” por Colón en la Navidad de 1492 y fue bautizada entonces con el nombre de LA ESPAÑOLA. No sabíamos que estaba llena de minas de oro, algunas de las cuales todavía se explotan, que es muy montañosa y estaba llena de una abundante vegetación paradisíaca, hoy desparecida. Que estuvo poblada por tainos y otras tribus que fueron esclavizadas para la producción minera y que cuando estos indios murieron a costa del brutal trabajo, la mano de obra fue repuesta con población de color traída de África por la fuerza y el terror. Que Haití fue, después de los Estados Unidos, la segunda colonia que proclamó su independencia de Francia en 1804. La enésima rebelión de esclavos que estalló en 1791 iba a tener éxito. Dirigida contra Francia y liderada por varios generales de color, entre ellos el más recordado, Toussaint Louverture (apodado «el libertador» en la tradición popular haitiana), tuvo que sostener cruentas batallas contra los ingleses que invadieron la isla. En 1802 Napoleón envió un contingente de 10.000 soldados, para sofocar la rebelión y restauró la esclavitud. Pero en 1804, el ex-esclavo Jean-Jacques Dessalines, uno de los generales que dirige la rebelión, logra expulsar a los franceses de la isla, declara la independencia de Haiti y decreta la abolición de la esclavitud.

Sabíamos que más recientemente, estuvo sometida a la dictadura de los Duvalier (padre e hijo) una de las mas sanguinarias de Latinoamérica, hasta que una revolución popular mandó al último Duvalier al exilio en 1974. Y después…, después tampoco les han dejado sobrevivir. En 2004 iban a celebrar el bicentenario de su independencia frustrada y el entonces Presidente Jean-Bertrand Aristide fue víctima, para variar, de otro Golpe de Estado, en este caso uno de los más siniestros y poco conocido por la opinión pública. El motivo: impedir la entrada en el ALBA.

Fue antes del terremoto del 12 de enero de 2010, cuando Haití, cuasi-colonia norteamericana, ignorada por todo el mundo, era objeto de los ensayos del FMI y el BM, que desde 1980 [1] querían convertirla en el Taiwan del Caribe. El proyecto en marcha consistía en instalar factorías-maquilas que darían empleo a los excedentes de población negra a 2,00 dólares por día para las grandes Multinacionales norteamericanas, las Marcas famosas de prendas de ropa.

La web ADITAL desveló en una de sus páginas uno de los secretos más desconocidos en los medios de la cooperación al desarrollo y la solidaridad, describiendo las infames condiciones de trabajo de decenas de miles de obreros en las maquilas de las grandes Marcas, como Disney, Sara Lee, Levi. [2]

El ambiente que se relata tiene lugar, como decimos en marzo de 2005, bajo la presidencia de Boniface Alexandre, jurista nacido en Puerto Príncipe que contaba entonces con 69 años. Ocupó la presidencia tras el derrocamiento de Jean Bertánd Aristide en unas circunstancias bien siniestras que comentaremos brevemente. Alexandre tomó el timón del país el 29 de febrero de 2004 y lo abandonó en marzo de 2006 tras la juramentación de René Préval elegido en unas nuevas elecciones.

Sobre Jean-Bertrand Aristide

Conviene recordar que tras el derrocamiento del dictador Jean Paul Duvalier (famoso entre otras por haber creado un servicio de escuadrones llamado Tonton Macutes) el 7 de febrero de 1986, los EEUU apoyaron a sucesivos militares en la asunción de la jefatura del Estado para abortar cualquier proceso de desenganche de la isla. Por fin accedieron, en 1991 a prescindir de estos Dictadores y celebrar elecciones. Al fin y al cabo la URSS se había disuelto y no había que temer al comunismo.

Jean-Bertrand Aristide fue elegido en las elecciones de 1991 (7 de febrero), pero al cabo de unos meses fue víctima de un golpe de Estado el 30 de septiembre de 1991. Ocupó el poder el militar golpista Raoul Cédras, por solo tres años, hasta el 12 de octubre de 1994. La dictadura no era sostenible y sus patrocinadores del Norte optaron por la cartelera de los Derechos Humanos. Así que en pleno periodo presidencial de Bill Clinton, el depuesto presidente Jean–Bertrand Aristide regreso a Haití para concluir su mandato presidencial que era de cinco años. Finalizado, el 7 de febrero de 1996. le sucede René Préval, electo presidente constitucional para otro período, hasta el 2001.

A las elecciones de 7 de febrero de 2001 se presentó de nuevo Jean-Bertrand Aristide y fue elegido Presidente, pero tampoco esta vez terminó su mandato. El 5 de febrero de 2004 estalló en la ciudad de Gonâve una insurrección popular que se extendió a Cap Haitien, la segunda ciudad más importante de Haití. El caso es que Aristide para evitar un baño de sangre cedió el poder y este fue ocupado interinamente por Boniface Alexandre, un buen socio de George W. Bush que permaneció en la presidencia hasta el termino del mandato constitucional del presidente depuesto, o sea hasta el 14 de mayo de 2006, en que tras unas elecciones asumió la presidencia el actual René Préval.

Pero lo sorprendente del caso es que Jean-Bertrand Aristide, exiliado en Sudáfrica, dijo siempre que había sido víctima de un Golpe de Estado fraguado por EEUU y Francia. Son reveladoras las declaraciones que hizo el 13 de junio de 2004, en una entrevista publicada por el diario dominical surafricano «Sunday Independent». Aristide acusó a “Francia y a Estados Unidos, de haber fomentado la rebelión que le obligó a abandonar su paí­s para demostrar que los negros no son capaces de gobernarse….” Concluyendo que “… Por tanto, no es de extrañar que – Francia, EEUU y la ONU, boicotearan y dificultaran la celebración del segundo centenario de la independencia de Haití, en enero pasado” [3]. Se refiere a los actos de conmemoración de la Independencia de Haití en 2004, que fue un acontecimiento único en la historia de América Latina. [4].

El dedo acusador de Aristide deja en entredicho a EEUU como el gran instigador de esta jugada – lograda con la intervención de sus servicios secretos y la diplomacia de su embajada – ya que el presidente Aristide se había inclinado de parte de la estrategia económica Bolivariana que promovían Cuba y Venezuela. Estamos ante un experimento que tiene connotaciones con el hondureño, donde el desenlace del Golpe de Estado a Zelaya, alargado por la movilización popular y a la acción de los países del Alba dejó al Presidente Obama sin la credibilidad democrática ganada en la reunión de la cumbre Trinidad-Tobago del 17 de abril de 2009. [5]

Las dos caras de la cooperación internacional

No debe pues sorprender que los EEUU, tras el terremoto del 12 de enero de 2010, enviaran 12.000 marines. No es la Solidaridad lo que busca Washington sino controlar un país que le produce apreciables rentas y que está a 40 millas de la isla de Cuba. El siniestro terremoto ha desbaratado todas las instituciones y Washington busca, de la forma más expeditiva, evitar los riesgos de que sus rentas directas e indirectas corran peligro. En el imaginario colectivo de los 9 millones de haitianos perdura todavía la memoria de sus legendarias rebeliones e insurrecciones. Ellos son en realidad descendientes de los esclavos africanos (hombres y mujeres) que fueron transportados contra su voluntad en condiciones inenarrables, entre los siglos XVI y XVIII, por traficantes españoles y franceses, para disponer de una mano de obra barata sin compasión. Hoy todavía hay en Haití una clase obrera empleada con salarios de hambre – salario mínimo 3,00 dólares al día – que trabaja en condiciones humillantes en las maquilas de las Zonas Francas. Son varias decenas de miles de obreros empleados en los textiles de las Marcas, Levi´s, Wragler, Disney, Sara Lee, etc. que producen una plusvalía gigantesca para el gran capital norteamericano.

Porque debe saberse que en 1981, el Banco Mundial y la agencia desarrollo norteamericana US Aid iniciaron una estrategia de desarrollo conjunta para Haití, basada en transportar allí las cadenas de montaje que se clausuraban en EEUU. La US Aid pronosticó para Haití, «un cambio histórico hacia una mayor interdependencia de sus mercados con los de Estados Unidos» y que la isla iba a convertirse en «el Taiwan del Caribe».

En fin, que no debe pues sorprendernos que los EEUU hayan aterrizado con tamaña COOPERACION AL DESARROLLO. Aunque se dice que en los mares de las Antillas hay mucho petróleo, lo que preocupa al imperio es perder su derecho a la explotación y al saqueo, siguiendo la exhortación del presidente James Monroe hace 183 años: “América para los americanos”. Haiti es todavía un país rentable, pero su riqueza se va para EEUU su principal socio comercial, como revela una balanza comercial clara y sistemáticamente a favor de los EEUU de unos 400,00 millones de US$ al año, que no es poco ya que representa el 4% de Producto Interior Bruto del país. La deuda externa de esta República es del 10% de su PIB. Se trata de una economía diseñada y planificada para ser apéndices de superpotencias extranjeras, con el criterio de que la ventaja comparativa de Haití viene representada porque un obrero haitiano puede vivir con 3 dólares al día y un trabajador norteamericano precisa 30 veces más.

Haití no debería estar mucho más tiempo sometida a las ambiciones del imperio norteamericano, a los designios de las grandes Marcas de las prendas de vestir que se forran con esas ventajas comparativas. Este terremoto va a desvelar a muchos los secretos inconfesados de las superpotencias, Francia y EEUU, que hipócritamente se han vestido de humanitarios.

Conviene recordar que los países de UNASUR (incluida Colombia y Perú esta vez) se reunieron el pasado martes 9 de febrero, en Quito (Ecuador), para tratar el tema de la Ayuda a Haití. Allí estaba también el Presidente haitiano René Preval. Entre los acuerdos que se tomaron, Rafael Correa explicó que se constituyó un fondo de 100 millones de dólares reforzado con otros 200 millones más que se gestionarían por el BID. Por otra parte, Venezuela condonó la deuda petrolera de unos 400 millones de dólares que tenía con Petrocaribe, Cuba ha enviado cientos de médicos y se están habilitando carpas para la atención médica.

En UNASUR se desvelaron las políticas del BM y del FMI de los locos años 90 de neoliberalismo depredador, que ocasionaron la destrucción de la agricultura haitiana al reconvertirla en una industria para la exportación. Ahora ya sabemos que la primera misión de la Agricultura en los países pobres de América Latina es la producción para el autoconsumo y sólo el excedente sobrante se podrá comercializar. Con el fondo de los 100 millones de dólares se van a construir hospitales y se dará atención primaria. Con los 200 millones del BID se pretende levantar el tendido eléctrico, reconstruir infraestructuras.

Es una satisfacción moral y humana saber que Latinoamérica se está volcando en Haití. Esta es la cooperación que Haití precisa y no el desembarco de los miles de marines que ya están siendo rechazados por la población. Por otra parte sin menospreciar la cooperación surgida desde el Occidente rico, hay que seguir reclamando a las acreedores la condonación de la deuda externa y un mayor rigor en la organización de la distribución de la ayuda.

Sigamos atentos a las noticias, rebusquemos en las webs alternativas, que son hoy día la mejor fuente de información, y reforcemos la solidaridad con este pueblo golpeado que hasta ahora no ha podido culminar sus ansias de libertad y su legítimo derecho al bienestar.

NOTAS:
[1] En 1981 el Banco Mundial y la agencia desarrollo norteamericana US Aid iniciaron una estrategia de desarrollo conjunta para Haití, basada en las cadenas de montaje y la exportación agrícola. La US Aid pronosticó para Haití, «un cambio histórico hacia una mayor interdependencia de sus mercados con los de Estados Unidos» y que la isla iba a convertirse en «el Taiwan del Caribe». El Banco Mundial impuso en los planes las habituales normas de «expansión de las multinacionales privadas» ampliando sus mercados y «despreciando la asistencia social», lo cual llevó al aumento de la desigualdad, el analfabetismo y empeoró el nivel sanitario. La liberalización económica emprendida en 1981 se afianzó a partir de la caída de Jean-Claude Duvalier en 1986, cuando fueron enviados más economistas a Haití a reformar y modernizar su economía.
[2] HAITÍ: EXPRESIÓN MÁXIMA DEL NEOLIBERALISMO por João Alexandre Peschanski (ADITAL), 7 de marzo de 2005, http://www.adital.org.br/site/noticia2.asp?lang=ES&cod=15573
[3] http://www.alterpresse.org/spip.php?article1441
[4]. Más información puede encontrarse en http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Hait%C3%AD
[5] “Jean-Bertrand Aristide realizó un giro hacia una política izquierdista (con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba y acercamiento a la Venezuela de Hugo Chávez) lo que le granjeó la antipatía de Estados Unidos y algunos sectores del país apoyados por el secretario para asuntos latinoamericanos Otto Reich. Esta elección fue severamente criticada por sectores opositores y algunos que antes le fueron cercanos, pues se calcula que votó sólo alrededor de un 10% de la población” Ver en http://es.wikipedia.org/wiki/Jean-Bertrand_Aristide
El gobierno de Boniface Alexandre “no fue reconocido ni por el presidente venezolano Hugo Chávez, ni por el gobierno de su vecina Jamaica. El derrocamiento de Aristide promovido por Estados Unidos, radicalizó la confrontación política entre Venezuela y ese país”. Ver en: http://es.wikipedia.org/wiki/Boniface_Alexandre

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