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«El Gobierno tiene miedo y no hay nadie que esté al mando»

11 febrero, 2010 - Nacional

Entrevista a Carlos Berzosa – NuevaTribuna.es NUEVATRIBUNA: ¿Qué opina de la propuesta de retraso de la edad de jubilación? ¿Es realmente indispensable para salvaguardar el sistema como dice el Gobierno? CARLOS BERZOSA: Ha sido inoportuno. Yo a veces me planteo para qué lo anuncian ahora y por qué, sin llevarlo al Pacto de Toledo ni […]

Entrevista a Carlos BerzosaNuevaTribuna.es

NUEVATRIBUNA: ¿Qué opina de la propuesta de retraso de la edad de jubilación? ¿Es realmente indispensable para salvaguardar el sistema como dice el Gobierno?

CARLOS BERZOSA: Ha sido inoportuno. Yo a veces me planteo para qué lo anuncian ahora y por qué, sin llevarlo al Pacto de Toledo ni negociarlo con los sindicatos. Me sorprende, pero al ver que CEOE y algunos organismos internacionales lo han aplaudido pienso que es posible que el gobierno ande asustado ante los planteamientos que se están haciendo en Davos, por ejemplo, diciendo que detrás de Grecia vamos nosotros (por el elevado déficit y la pérdida de competitividad). O la OCDE, que también nos coloca al nivel de Grecia y Portugal. Ante este planteamiento, es posible que el Gobierno haya decidido reaccionar. Estamos hablando de las pensiones, pero el giro que han dado con el recorte del gasto en un momento en que hay muchos parados es muy grave. Meter ese frenazo puede ser muy contraproducente. Tal vez eso sea más gordo que lo otro al menos en el corto plazo. Yo no lo entiendo, el Gobierno me tiene desconcertado.

NT: ¿Qué análisis le resulta más cercano? ¿El del comisario Joaquín Almunia cuando dice que Grecia, Portugal, España comparten problemas estructurales o el de la vicepresidenta Salgado cuando asegura que no tienen nada que ver y que llevamos mucho tiempo haciendo los deberes?

CB: Creo que la comparación es poco prudente porque España tiene una economía más solvente que Grecia. La deuda todavía no alcanza unos niveles que sean realmente alarmantes. Estamos dentro de los límites permitidos. Tampoco estamos con una deuda como para decir que esto es una debacle. Pero sí que hay peligro porque los mercados penalizan y, aunque sean responsables de la crisis, siguen ahí con su poder intacto, igual que las agencias de calificación. Eso sí puede ser un problema de cara a poder vender esa deuda en el mercado internacional. Ahora bien, yo no me alineo con Almunia. El discurso económico de Almunia no me gusta nada. Es muy convencional y excesivamente estrecho. Por otra parte, también es verdad que cuando algunos dirigentes y responsables de organismos internacionales han dicho «cuidado con lo que le pasa a España» es porque España tiene una economía muy fuerte y es más peligroso que se llegue a una situación como la griega. En ese sentido, también se nos valora. Es como decir «cuidado, que se cae un grande». Pero yo espero que no. Aunque la situación es preocupante.

NT: Hace 25 años, se sacaron la Sanidad y los Asuntos Sociales de las cotizaciones. ¿Ha llegado el momento de sacar también las pensiones?

CB: Las pensiones no tienen por qué correr riesgos si el Gobierno se compromete a que se financien con los presupuestos. De hecho eso lo dijo Felipe González cuando se le planteó que las pensiones no eran viables y dijo: «No se preocupen, yo siempre defenderé las pensiones y habrá parte del ingreso público que se destine a ellas. Y si no podemos hacer carreteras, no hacemos carreteras pero hacemos pensiones». Ya Felipe González iba por esa línea cuando al final de su mandato había una discusión muy viva sobre la posibilidad de que el sistema de pensiones se mantuviera en el futuro. Yo pienso que eso no debería ser del todo así porque sería muy costoso para el presupuesto público. Las pensiones se tienen que financiar con las cotizaciones. Ahora, cuando las cotizaciones no den abasto, habrá que ver la vía presupuestaria. Pero no como principal recurso. Si la vía presupuestaria la dedicas a las pensiones, habrá un momento en que te falten recursos para otras cosas. La educación y la investigación son caras. Hay que apostar por ellas pero son caras. La salud también es cara y se va encareciendo. No puedes pensar que el presupuesto lo va a poder afrontar todo.

NT: El miércoles asistimos a un espectáculo bastante curioso. Primero, nos encontramos con un documento en el que se glosaban los beneficios de ampliar el número de años trabajados para el cómputo de las pensiones. Después, cuando se habían producido reacciones bastante encendidas, el Gobierno rectificó y desapareció el párrafo que hacía mención a ese asunto. ¿Le parece que es improvisación, una simulación para tantear antes de tomar decisiones o simplemente no se sabe qué hacer para afrontar la situación?

CB: A mi esto me preocupa mucho desde el principio. Cuando el semanario El Siglo nos reunió al principio de la crisis a un grupo de colaboradores para debatir sobre el tema, yo señalé que me preocupaba que no se tomaran las medidas adecuadas y sobre todo que no se sabía muy bien quién mandaba: si Solbes, si Sebastián, si la oficina del presidente que era la vía Sebastián… Es decir, que faltaba un mando en todo ello. Entonces me corrigió Carrillo y me dijo que la responsabilidad de la crisis no es de Zapatero, que es producto de la globalización financiera y que a él le daba igual quién dirigiera la economía española, si Solbes o Sebastián, que ese no era el problema. De acuerdo, dije yo, pero cuando se lanza una tormenta sobre un país tú tienes que actuar. Y si mañana cae una tormenta sobre Madrid, tienen que actuar los bomberos porque seguro que habrá habido destrozos. Y si hay que arreglar el destrozo, siempre está bien que haya alguien al mando. Yo veo que no hay nadie al mando. O que no sabemos quién manda más. Es desconcertante.

Admitiendo que la crisis no es responsabilidad de Zapatero, es verdad que le toca gestionar lo mejor posible los daños causados y en ese sentido ha habido desde el principio mucha pasividad, mucho desconcierto y muchas contradicciones. Ahora, yo creo que las cosas son todavía peores porque la impresión que dan es que están superados, que no saben qué hacer y sobre todo que tienen miedo. Y un Gobierno con miedo es lo peor que pueda darse. Miedo no al paro, que también les preocupa, sino a ese mundo internacional que se les está echando encima. Y todas estas actuaciones son muy improvisadas. El ministro de Trabajo dice una cosa, la ministra de Economía dice otra y desmiente al ministro de Trabajo… Ahora salen con la reforma de las pensiones en el momento que quizá no era el más oportuno. Nos cambian el rumbo de la política económica sin explicarlo. La crisis tampoco se ha explicado. Y un día hablando por teléfono con Miguel Sebastián se lo dije: «es que no explicáis la crisis pedagógicamente». Luego, hay que explicar también lo que se hace. Pero esta sensación que hay es muy preocupante. Peor, imposible.

NT: Cuando dice que no hay nadie al mando, ¿se refiere a Zapatero o a la responsable de la políticfa económica?

CB: Yo creo que falta liderazgo tanto del presidente del Gobierno como económico. La ministra o el ministro de Economía tiene que ser una personalidad fuerte, con perfil económico y político, con capacidad para dirigir y con capacidad para explicarle a la ciudadanía lo que está sucediendo y qué medidas tomar para que esta sangría no se produzca. Una persona que todo el mundo respete. Lo que está sucediendo es muy grave: pasividad, por una parte, y cuando se toman medidas, se hace mal.

NT: Ahora toca la reforma laboral. Y vuelven a escucharse voces que nos quieren convencer de que para reducir la temporalidad de los contratos y garantizar que los trabajadores más precarios no estén tan desprotegidos hay que reducir derechos de los trabajadores fijos. Es lo que llaman «reducir la brecha de las indemnizaciones».

CB: No creo que vayan a tocar los derechos adquiridos y de hecho lo dicen incluso economistas del grupo de los 100. Lo que van a hacer es que los que entren en el mercado de trabajo no tengan tantos derechos como los que ya gozan de esos derechos adquiridos. La reforma laboral es delicada. Algo hay que hacer, pero ni el mercado laboral ha sido el causante de la crisis ni por reformarlo ahora vamos a arreglar el problema del desempleo. El problema del paro no se arregla discutiendo si ha de haber un contrato único o no. Eso no se soluciona así. Hay que tomar otro tipo de acciones. Siempre se ha puesto el ejemplo del modelo alemán como una manera de que no se vaya tanta gente a la calle. A lo mejor hay que ir por ahí. O hay que optar por apretarse el cinturón con una participación colectiva para salir de la crisis. Y en esa línea reducir salarios… Lo que hay es una embestida contra el mercado laboral tremenda de la CEOE, del Grupo de los 100, que vuelven a la carga insistentemente y de alguna manera el Gobierno ha resistido hasta ahora. Pero tiene una presión fortísima.

NT: Hablan mucho de medidas que afectan a los trabajadores y nada del sector financiero. Es curioso que siendo los principales responsables de la crisis, los operadores financieros se estén librando y que vayan a seguir prácticamente igual que antes de que se desencadenara todo esto…

CB: El Grupo de los 100 es gente que se mueve en la abstracción económica, con modelos teóricos, pero sin bajar nunca a la arena de la realidad. Y cuando se aproximan a la realidad es siempre a lo mismo: a temas del mercado laboral y a la baja, es decir, reduciendo los derechos de los futuros trabajadores, aunque no toquen los adquiridos, y reduciendo las pensiones o endureciendo las condiciones para acceder a ellas. Pero estos señores lo que no hacen nunca es denunciar las desigualdades existentes, la corrupción, la especulación, los tremendos enriquecimientos rápidos y fáciles que ha habido, los comportamientos del mercado financiero que han provocado la situación. Eso no va con ellos. Eso parece que no es economía. Pero el mercado laboral es crucial. No parece que sea casual que siempre se equivoquien para el mismo lado, ¿no? Eso también es sospechoso. Discutamos el mercado laboral, pero no sólo. Necesitamos reformas profundas del sistema productivo español. Hemos tenido un modelo muy corrupto basado en la construcción, que además ha tenido un alto coste medioambiental, y esto no puede ser. A veces, alguno de ellos menciona la educación, pero lo hace sin aportar un solo dato en el que basar sus afirmaciones. De repente, te dicen que lo que España necesita es trabajadores mejor formados. Yo no veo que a los empresarios que invierten les falten trabajadores cualificados. Tampoco somos un país de ‘descualificados’. Hay mucha gente con bachiller y con estudos universitarios y si se necesita que aprenda una cosa se le dá un curso de tres meses porque están preparados para aprenderlo.

Cuando Adrián Piera era presidente de la Cámara de Comercio, le pregunté «¿qué necesitáis los empresarios, qué os falta?» Y me dijo dos cosas: «conocimientos informáticos e inglés». Eso es no decir nada porque son conocimientos que se van subsanando. El otro día, oí a otro ilustre economista diciendo que es que en España la gente no está formada en nuevas tecnologías de la comunicación. Pero, ¿qué me está diciendo usted? Si es algo que manejan todos los jóvenes. Es que, de verdad, hablan sin saber.

NT: ¿Podría haber hecho algo más el Banco de España para que el dinero volviera a circular, para que fluyera el crédito y las empresas empezaran a recuperarse?

CB: Eso es difícil porque no hay una varita mágica para solucionar las cuestiones. Lo que hay que saber es por qué se ha detenido el crédito en España, porque no se nos ha derreumbado ningún banco como ha pasado en el Reino Unido o en otros países de Europa, como la propia Alemania. Aquí hasta lo de Caja Castilla La Mancha no ha habido problemas, pero no hay crédito. Entonces ¿qué ha pasado? ¿Por qué dicen que hay bancos solventes si no hay crédito cuando esa es su función? Tampoco se ha explicado qué es lo que ha pasado. Lo que ocurre es que la banca española está muy endeudada con el exterior y toda la crisis financiera le ha generado un problema de liquidez. Afortunadamente, en general, no de solvencia, pero sí de liquidez. ¿Qué se puede hacer ante eso? Pues la verdad es que los instrumentos que tiene el Banco de España para aumentar la liquidez son muy escasos. Hombre, yo creo que le ha faltado también liderazgo a la hora de ir arreglando los problemas antes de que se produjeran.

Sabemos que hay problemas de solvencia ya, en cajas de ahorros, y está la cosa muy lenta. El Banco de España debería haber liderado el proceso de fusiones, de búsqueda de soluciones antes de que se produzcan más catástrofes. En cuanto a lo otro, el crédito, no es fácil sobre todo cuando no tienes banca pública. Porque, claro, si has regalado la banca pública que tenías en los 70, cuando tenías un 20% en banca pública que podías haber manejado, ahora no te queda ningún instrumento en tu mano para obligar a dar créditos. Lo único que tienes es el ICO, que es un poco entelequia. Tenemos una economía en la que el Estado, con tanto liberalismo y tanto fundamentalismo del mercado, ha ido perdiendo fuerza, le han ido quitando palancas e instrumentos en su mano. Ahora todo el mundo pide que el Estado le resuelva los problemas. Pues mire, situación imposible. El Estado está muy atado: no tiene la palanca del tipo de cambio, no tiene la palanca del tipo de interés, no tiene banca pública, las cajas de ahorro son lo que son, instrumentalizadas por las comunidades pero tampoco dependientes del Gobierno de la nación…En fin, es una situación complicada. Al Gobierno sólo le queda la política fiscal.

NT: ¿Estamos preparados para una huelga general como la que se hizo contra Felipe González? Los sindicatos ya han sacado la idea a pasear, al menos CCOO…

CB: No es conveniente. No arreglaría nada. Yo creo que los sindicatos deben medir sus fuerzas. Hombre, si empiezan a recortar derechos, pensiones y aquí y allá sin negociar, pues sí, podría darse. Pero yo creo que es mejor negociar y apostar por apoyar al Gobierno para que haga políticas de esfuerzos, no de recortar derechos. Cuando, por ejemplo, hay una catástrofe natural, la gente acude a ayudar. Pues ahora tenemos un accidente muy grave. Vamos a ayudar todos. Vamos a arrimar el hombro porque si esto se hunde, se hunde para todos. Pero el Gobierno también tiene que negociar y dejarse ayudar, tiene que abrirse más a los sindicatos y a la sociedad, a las fuerzas políticas, a otros economistas, hablar con otra gente, ver qué pueden aportar y no estar encerrados. Es que yo les veo encerrados, en su torre de marfil, a la defensiva…Cuando salen de la torres de marfil se pegan el susto padre.

El otro día yo leía una reportaje diciendo que Cándido Méndez era una especie de ministro, que era el que asesoraba a Zapatero…Seguramente es cierto. Pero luego había gente del PSOE diciendo «el problema es Cándido. Con Cándido ahí no salimos de esta situación porque no se va a arreglar el problema laboral.» Como si ese fuera el gran obstáculo. Pero es un error. ¿Cómo va a ser Cándido el problema? El problema es el crédito, la falta de demanda, la falta de empleo, la gente nueva que no tiene oportunidades de trabajo. Lo que parece es que de repente han dicho «nosotros somos autónomos y no nos vamos a dejar influir por nadie». Y se equivocan porque en economía hay que hablar con la gente. Lo hacía Churchill, que en la crisis de los 30 se reunía con tres economistas y decía: «Estos economistas me vuelven loco porque hablo con tres y me dan cuatro alternativas diferentes y es que Keynes siempre da dos que además son distintas». Claro, Keynes era un genio capaz de dar una alternativa y la contraria. Lo que está pasando aquí es que se han encerrado mucho y deberían hablar más. Sobre todo con economistas que no sean los convencionales.

NT: En lugar de eso, parece que hay una saturación de vocerío del exterior que pretende decirnos por dónde hay que ir…

CB: Son voces poderosas y yo comprendo que se tengan en cuenta. Pero son organismos que tienen una lectura de la economía muy convencional y de hecho han causado daños en el Tercer Mundo. Una persona como Stiglitz, que ha trabajado en el Banco Mundial, reconoce que a ellos el paro no les importa. Trabajan con cuatro variables y al final son organismos que favorecen una economía al servicio de los intereses dominantes. La economía tiene unos instrumentos que hay que conocer y manejar y un marco teórico, por lo que la toma de decisiones no es neutra. Lo triste es que en España también los economistas van todos por esa línea. Los pocos que somos críticos nos defendemos como podemos. O quizá somos pocos los que conseguimos que nuestras voces se oigan. Y mientras tanto, a los que no han sido capaces de pronosticar la crisis les hacen caso. Y vuelven a ellos como zombis. Si vas a un médico y te da un mal diagnóstico no vuelves a él ¿no? Estos estaban diciendo que estábamos estupendamente y de pronto ha llegado la neumonía y encima nos dan las recetas para salir de ella. Pero lo que en medicina entendemos perfectamente en economía parece que no. Y ahí los tienes, hablando en televisión, los mismos, los que nos han alabado los mercados eficientes financieros, que eran estupendos. Bueno, ahí estamos Vicenç Navarro, Juan Torres y yo defendiéndonos como podemos. Pero yo creo que un gobierno socialista progresista debería tener otras miras.

NT: El Manifiesto de los 700 ¿es la respuesta a esos economistas convencionales? ¿Ha tenido algún recorrido aparte de la presentación que se hizo en su momento?

CB: A los sindicatos les vino muy bien porque estaban un tanto asediados por todo esto. Pero yo esperaba más debate y más intervención a partir de ahí. Yo se lo decía a Dolado en la Carlos III: debatamos. El enfrentamiento es resultado de visiones diferenes de la economía y eso es difícil de conciliar. En España no se dan economistas críticos como Krugman o Stiglitz. Aquí todos piensan igual. Es lo que llamaba Leguina el GEO, el Grupo de Economistas Oficiales. Y esté quien esté, siempre son los mismos. Y luego estamos nosotros, que no nos quieren tender un puente. Pero tenemos mucho público, por ejemplo en las universidades. También estamos refugiados en algunos medios, aunque la influencia es menor. Somos voces que no interesa que se oigan porque ponemos el dedo en la llaga. Por ejemplo, lees a Naredo y hace unos análisis muy lúcidos sobre el sistema financiero y la especulación inmobiliaria y parece que eso no interesa que se oiga.

NT: En resumen, que vamos a volver al mismo punto en el que estábamos antes de que se desencadenara todo el drama…

CB: Yo creo que sí. Lo decía muy bien El Roto en una viñeta: «Cuando hace mal tiempo, no podemos arreglar el tejado de la casa, y cuando hace buen tiempo, ¡para qué lo vamos a arreglar!» Para que no volvamos al punto de antes hacen falta unas fuerzas sociales que yo creo que escasean. El cambio de rumbo se produce cuando hay una situación muy delicada, por ejemplo en los años 30, cuando hubo que modificar el paradigma económico. Pero también es verdad que luego vino la II Guerra Mundial, hubo que reconstruir y esa reconstrucción fue lo que dió lugar a un modelo distinto. No fue fruto de una reflexión teórica. Fue cuando se le dió mucha importancia al papel del Estado y de ahí nació el Estado del Bienestar bajo la influencia keynesiana. Pero ahora, no lo sé. Yo creo que sí vamos a volver al punto de partida. Al principio no, cuando se pegaron el gran susto. Pero ahora vuelven como zombis, como dice Krugman.

NT: ¿Cómo es posible que en Madrid, donde la crisis golpea con especial dureza y la situación se agrava por la codicia privatizadora del Gobierno de Aguirre la izquierda siga llevando las de perder?

CB: La izquierda lo está haciendo fatal. La izquierda oficial. El PSOE no está dando ninguna alternativa, no tiene un pensamiento propio, no dice lo que haría si llegara al gobierno, sólo critica a la presidenta de la comunidad en temas muy puntuales y muy concretos. Tampoco la crítica es muy acertada, no es profunda, es superficial… Uno de los problemas principales de Madrid es la izquierda que tenemos y de hecho Izquierda Unida tampoco levanta cabeza. A Inés Sabanés, que a casi todo el mundo le cae muy bien, también se la quitan de enmedio y aparecen candidatos que no conocemos nadie. Mucha gente se está planteando hacer algo fuera de ellos. Está diciendo que hay que montar un foro amplio y hacer algo fuera de las líneas oficiales. Ha habido quien ha pedido primarias, creo que en nuevatribuna. La gente está harta de que le den el menú porque no tiene ni medios económicos ni apoyo de los medios para hacer otra cosa. Pero el menú que le ofrecen no le gusta y la opción es no votar o votar en blanco. El problema es que si este menú no nos gusta, nos llega otro que es peor. Al final, votas a estos para que no llegue lo peor, pero ya hay mucha gente que se ha cansado de eso. No me gusta ninguno y no quiero comer lo que ustedes me obligan. Los partidos no le dan importancia a esto y son capaces de defender intereses personales por encima de un proyecto político de izquierdas. Cuando la izquierda da prioridad a la persona sobre el proyecto, no tenemos nada que hacer. Si este candidato no tira, habrá que buscar otro.

NT:Tomás Gómez no tira ¿no?

CB: Nada, nada. No hay más que verlo en las encuestas. Y yo le tengo aprecio personal, Estudió en la Facultad de Económicas, me llevo bien con él, pero es como un amigo muy amigo a quien las matemáticas se le dan mal. No le vas a decir que se le dan bien si se le dan fatal. Yo esperaba mucho de él como político pero no ha cumplido las expectativas. La política no es problema de aprecio personal porque, mire usted, queremos ganar. Y queremos otro modelo social para Madrid, educativo, de sanidad y de aprecio por las universidades, por la investigación y por el conocimiento.

NT: ¿Cómo se articularía ese foro al margen de los partidos?

CB: Amplio, que agrupe a gente de izquierdas, movimientos sociales, ong, gente de la cultura o del arte y a partir de ahí nos erigimos en alternativa y nos presentamos con unos candidatos, con apoyo sindical si es preciso y con un proyecto. Muchos amigos míos proceden de la izquierda, del Partido Comunista, incluso de la extrema izquierda, del Partido del Trabajo, de la ORT, del Movimiento Comunista y han votado al PSOE últimamente. Pero esta gente, que ya no vota al PSOE y que sigue siendo de izquierdas, tampoco vota a IU. A mi me llama la atención el descrédito que tiene IU entre gente nada sospechosa. Es curioso que los votos que pueda perder el PSOE no vayan a parar a IU. Eso les debería mover a la reflexión.

Lo del foro es fruto de la desesperación. Es decir, si hay mucha gente fastidiada en Madrid, que no le gusta cómo están las cosas, que pide primarias y no se las dan, ¿por qué no hacer algo desde fuera? Yo lo he comentado con mucha gente. Es cierto que hay cambios sociológicos, pero en Madrid, donde la izquierda ganaba, ahora aparece como impotente para ganar. Y eso no pasa en Cataluña. Allí están dividido en sus elecciones, pero en las generales siempre gana el Partido Socialista y el PP no se come una rosca. Yo me resisto a pensar que en Madrid vaya a ganar la derecha o que Madrid sea de derechas.

NT: Con todos los escándalos que afectan al PP, y especialmente al PP madrileño, hay uno que muchos votantes de izquierdan siguen teniendo clavado en el corazón, el famoso ‘tamayazo’. ¿Alguna vez veremos que se depuran responsabilidades?

CB: La izquierda fue perjudicada y no hizo nada. ¿Quién metió a esos dos en la lista? Es que no se han depurado responsabilidades. Ahora veremos qué pasa en el juicio del escolta. Que por cierto también estaba metido en la Complutense. Aquí había una trama con la anterior gerencia que todavía no se ha descubierto*. Los partidos no parece que tengan mucho interés en que se sepa todo lo que ocurrió.

NT: Hace mucho que no se habla de Bolonia, ¿Qué ha pasado? ¿No era tan malo como parecía? ¿Los estudiantes han perdido interés?

CB: Ya han empezado a funcionar muchos grados. La situación docente va bien. Los líderes anti Bolonia han tenido reuniones y yo creo que han querido poner el coche en marcha pero no les ha funcionado mucho. Yo creo que a lo mejor también están un poco cansados y además hay ciclos, flujos y reflujos y a veces no se sabe muy bien por qué. Yo viví en los años 60 en la Facultad más conflictiva que era Políticas y Económicas y no en todo momento estábamos en movimiento. Había años muy movidos y otros que no pasaba prácticamente nada. Y dentro del año había meses especialmente tensos. Febrero, por ejemplo, Ahora, si me preguntan por qué, no lo sé. Lo mismo reaparecen pero muchos líderes están en quinto o han acabado, o están haciendo un máster, o se han ido fuera…Ellos a veces tienen cierta sensación de derrota pero yo les digo que no porque han conseguido que el debate se introdujera en la sociedad.

NT: El ministro Gabilondo está poniendo toda su buena voluntad en sacar adelante el Pacto Educativo pero con nulo resultado, por ahora. ¿Usted confía en que el pacto pueda salir adelante?

CB: El ministro tiene a su favor las encuestas que dicen que el 80% está a favor del pacto porque la gente está harta de que cada gobierno llegue con su plan educativo bajo el brazo. La Educación requiere estabilidad. Lo que tenemos que discutir es qué pasa en España, por qué sale tan mal en el informe PISA. Pero es difícil porque unas comunidades salen mejor que otras y no es porque sean las más ricas. Y además, el informe dice que es un fenómeno histórico que viene de atrás y que por tanto es difícil de corregir. Pero, hombre, a partir de ahí sí podemos plantearnos qué está pasando. Y vamos a hacer un pacto para lo importante: elevar el nivel de nuestros estudiantes y no sólo con planes educativos. Si no hacemos eso, nos arrollan los chinos y los coreanos. En España hay una cierta conciencia de que la Educación hay que mejorarla. Pero no me ponga usted en primer lugar la elección del colegio, la educación para la ciudadanía…porque entonces es que no quiere el pacto. Si el PP no lo hace, va a perder mucho porque la población está a favor del pacto.

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