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El G-20 da un paso positivo a favor de la Tasa Tobin

27 septiembre, 2009 - Mercados Financieros

Peter Wahl – ATTAC Alemania Francia y Alemania han conseguido incluir la propuesta de un Impuesto sobre las Transacciones Financieras en la Declaración del G20 en Pittsburgh. El FMI será el encargado de preparar para la siguiente cumbre un informe sobre estos instrumentos impositivos, forzando al sector financiero a que haga «una contribución justa y […]

Peter Wahl – ATTAC Alemania

Francia y Alemania han conseguido incluir la propuesta de un Impuesto sobre las Transacciones Financieras en la Declaración del G20 en Pittsburgh. El FMI será el encargado de preparar para la siguiente cumbre un informe sobre estos instrumentos impositivos, forzando al sector financiero a que haga «una contribución justa y sustancial para pagar cualquier tipo de carga asociada con las intervenciones públicas para restaurar el sistema bancario» (punto 16 de la declaración de Líderes del G20). Esto es un paso positivo.

Como al jefe del FMI, el socialista francés Dominique Strauss Kahn, se le puede considerar favorable a un Impuesto sobre las Transacciones Financieras, podemos esperar que la propuesta tendrá continuidad. No sólo Sarkozy, sino también Mitterand y Chirac eran los partidarios de un impuesto similar a la tasa Tobin. La tasa Tobin, sin embargo, se dirigía sólo a las transacciones cambiarias como base fiscal, mientras que este nuevo Impuesto de Transacción Financieras (FTT) gravaría también las obligaciones, las acciones ordinarias, los derivados etc.

Existe una buena oportunidad de que la sociedad civil haga del FTT una de sus bazas importantes, organizando una presión social permanente y desde las bases hasta conseguir hacer del FTT, no la solución para todo, sino la punta de lanza de una campaña a favor de los impuestos globales.

El impuesto se presenta como una gran palanca económica y diplomática:

1. Tiene un gran potencial regulador, ya que contribuye a frenar la especulación y puede achicar al sector financiero, contribuyendo así a la rotura del predominio de finanzas sobre la economía entera y sobre la sociedad.

2. Tiene fuerza redistributiva en su dimensión de equidad social haciendo pagar a aquellos que se beneficiaron del sistema y son responsables del crash.

3. En la cuestión de deuda pública y de quien pagará la factura de la crisis, que estará en el orden del día en los años próximos con una presión esperable para recortar el gasto público -sobre todo en presupuestos-, encontramos en el FTT un instrumento poderoso para decir «que paguen ellos la crisis». El FTT es una alternativa a tener en cuenta

4. Encontramos un fuerte ímpetu político en Sarkozy, Merkel y Austria apoyando la idea. También está en el favor el presidente de la Comisión de Unión Europea, Barroso, y el comisionado Almunia, así como el Ministro de Asuntos Exteriores británico Miliband.

5. Hay ya muchos aliados en sindicatos, iglesias y ONGs para un impuesto sobre las transacciones cambiarias y los medios de comunicación están enteradas de ello.

6. Hay ya muchos trabajos de expertos, estudios etc. sobre la cuestión sobre la que poder onstruir. Por tanto, no tenemos que empezar desde el principio.

En este momento yo veo tres desafíos principales:

a) Todos los nuevos partidarios del FTT tienen un mecanismo de autodestrucción incorporado en la propuesta: todos dicen que la propuesta es sólo factible en el ámbito global. En esto se equivocan. Desde luego, hubiera sido estupendo poder implantar el FTT a escala mundial, pero incluso si fuera puesto en práctica en una zona principal monetaria, como por ejemplo la zona Europea, ya tendría un impacto fuerte. Es lo mismo que ha pasado con el protocolo Kyoto: se puede hacer cosas sin EEUU. Tenemos que hacer de esto un argumento fuerte.

b) La sociedad civil tiene que ser flexible y ajustar su estrategia a la nueva situación. Esto no significa que la gente abandone totalmente sus prioridades sino que encontremos modos de coordinarnos entre todos de un modo inteligente con nuestro trabajo habitual. Nosotros no deberíamos seguir haciendo lo de siempre sino tratar de reorganizar nuestro orden del día y nuestros recursos.

c). A nadie nos gusta Merkels, Sarkozy e tutti quanti, y reconozco lo difícil que resulta admitir que ellos pueden hacer algo que no se sienta como un mal en si mísmo. Pero si hay una fractura tan clara dentro de las élites, tenemos que fortalecer aquellas posiciones que ha sido las nuestras desde hace diez años, como es la Tasa Tobin, aunque Merkel y Sarkozy las apoyen.

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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