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10 febrero 2012

La Directiva Bolkestien se abre paso

Desempleo, precariedad, desigualdad galopante, privatizaciones...regresión social: he aquí una representación de la Europa Actual (Susan Geroge).

Como sigue diciendo Susan George: "Actualmente la política en la UE gira casi siempre alrededor de textos farragosos, obstrusos, como el AMI, el AGCS o el de la Directiva Bolkenstein"

El 15 de Noviembre del presente, el Parlamento Europeo adoptó, por mayoría de sus miembros, una posición común con el Consejo y según las recomendaciones de la Comisión Parlamentaria de Mercado interior para la aprobación de la Directiva de Mercado Interior, popularmente conocida como Directiva Bolkenstein.

Tal y como todos sabemos el Parlamento Europeo no legisla, esta facultad corresponde al Consejo, es decir a los Gobiernos. ¡¡ Esto es el mundo al revés !!  legisla el ejecutivo, para entendernos.

Pero ¿Qué ha hecho el Parlamento? Pues leer la propuesta del Consejo acerca  de la Directiva de Mercado Interior o Bolkenstein y darle luz verde.

Esta propuesta de Directiva ya había pasado por el Parlamento hace un año y éste en principio la rechazó con los votos de toda la izquierda y centro izquierda, más los de otros sectores del centro derecha francés o algunos democristianos, que se opusieron a ella, en convergencia con una fuerte oposición sindical, ciudadana y altermundista.

Posteriormente socialdemócratas y liberales llegaron a un acuerdo y aprobaron un texto que contó con la oposición del grupo de Izquierda Europea y otros grupos nacionales como Socialistas Franceses y Belgas, Verdes Belgas etc.… pero que perdieron la votación. Este texto enviado al Consejo fue enmendado y modificado, es decir liberalizado aún más y a pesar de ello, el Parlamento lo ha apoyado.

Ahora el Consejo tiene las manos libres para legislar, pues el propio Parlamento ha sido incapaz de mantener su texto.

Pero analicemos las causas y repasemos algo de historia reciente aunque sea atropelladamente.

En primer lugar la fuerte movilización social en Europa frenó la Bolkenstein, pero la mayoría de la Socialdemocracia Europea y de  las grandes burocracias sindicales de la CES  presionadas por la burocracia de Bruselas, por los Gobiernos y es de suponer por los grandes intereses corporativos transnacionales, pactaron un acuerdo con los liberales y el Frente pro-derechos sociales y el Estado de Bienestar se rompió.

Las grandes movilizaciones ya no se han repetido, hemos sido incapaces de vislumbrar la gravedad del asunto y lo cierto es que ahora estamos en manos del Consejo y ahí todo está más difícil.

¿Qué ocurre en Europa?

En los años 60 cuando nacía la CEE y la CE, luego UE, ya se hablaba de la Europa de los mercaderes en contraposición a la Europa de la ciudadanía, y eso que la CEE-CE era pequeña y en  sus Estados miembros, ( los 6, los 9, los 12…) estaba en pleno auge el Estado de Bienestar. Piensese en miembros fundadores como Francia, Bélgica, Italia o Alemania, pero a pesar de ello el objetivo era crear un gran Mercado Europeo. Se impidió el ingreso de dictaduras como España o Portugal, pero ahí quedó eso.

Con todo España, Portugal y Grecia en los años 70 y principios de los 80 debieron pasar por un periodo de adaptación y fruto de sus luchas obreras y por la democracia, lograron avances y conquistas sociales. Pero Europa siguió con lo mismo, la creación de un gran mercado, alguna declaración sobre derechos sociales, y nada más.

Realmente nunca interesó un ente político y democrático con poder, sino un entramado burocrático destinado a liberalizar y no a defender los aspectos y conquistas sociales que pertenecieron al interior de cada Estado. Abanzando a grandes pasos, la idea de potencia económica y democrática era vista con malos ojos no solo por los EEUU sino por los conservadores y las grandes transnacionales.

Pero he aquí que con la caída del Muro de Berlín surge una grandísima prisa por incorporar a los nuevos Estados Democráticos  de Europa del Este, sin importar el echo de que en estos Estados hubiese gobiernos corruptos, ni  que las mafias en bastantes de ellos no solo campen a sus anchas, sino que además sean elementos de poder. Tampoco importa que antiguos dirigentes de los aparatos comunistas convertidos en furibundos neoliberales ocupen por arte de magia el poder económico en una truculenta reprivatización, no importa que estos gobiernos sean más afines y fervientes aliados de los EE.UU. de América, que de Francia, Alemania o España. No importa que los derechos sociales y sindicales estén laminados en la myoria de los nuevos mienbros.

A toda prisa, Europa engorda de liberales, social-liberales - antiguos comunistas, conservadores religiosos, ultraconservadores europeos y antiizquierdistas. Los neoliberales y liberales europeos están de enhorabuena.

Es comprensible que muchos sectores incluso trabajadores y trabajadoras empobrecidos de los pueblos del Este de Europa, castigados y aburridos por años de burocracia estalinista y de  capitalismo de Estado, apoyen ahora opciones conservadoras, liberales y ultranacionalistas, pero no lo es tanto que no exijan con más fuerza sus derechos y vendan precisamente esto como virtud, la total desregularización laboral.

No se puede consentir que la CES no actúe  con más firmeza y contundencia.

El Parlamento Europeo por ahora difícilmente basculará hacia la izquierda con este panorama, si a esto le sumamos la deriva liberal de los elementos dominantes y mas influyentes, en la socialdemocracia y el socialismo, así como la creación de la tercera vía y otros reflujos ideológicos e incluso neoliberales, el panorama no es halagüeño.

¿Está todo perdido por ahora?

No. El no francés y Holandés al T.C.C o mal llamado Constitución Europea, la primera movilización contra la directiva Bolkenstein, el movimiento contra el AGCS que une a sindicalistas, altermundistas electos locales y Colectividades locales, son elementos esperanzadores.

Los políticos profesionales, los eurodiputados,” los europeístas”, debieran reflexionar acerca de que la Unión Europea genere tanto recelo, indiferencia o desconfianza entre los ciudadanos y ciudadanas de Europa, también acerca de la actitud de los nuevos miembros del Este y parte de sus poblaciones, que la contemplan con una visión puramente utilitarista y mercantilista. Tampoco podemos ser injustos con las poblaciones y los trabajadores y trabajadoras del Este de Europa, ya que algunos de sus sindicatos participaron en movilizaciones contra la Bolkenstein.

ATTAC, poco a poco, al igual que otros movimientos sociales, se abre camino en el este e incluso hay fuerzas políticas que reclaman otra actitud. Entiendo que es cuestión de tiempo y trabajo.

Por lo tanto hay que seguir insistiendo y buscando una gran alianza en defensa de la Europa Social, de los derechos sociales y de la Europa democrática y de los ciudadanos y ciudadanas, una acción y un proyecto que yo entiendo debe basarse en el programa o plan ABC para la UE que ATTAC Europa presentó al Consejo, al menos como base de discusión.

Hay que exigir ahora al Consejo, y por tanto retomando movilizaciones nacionales y acciones de influencia, la retirada de la Directiva Bolkenstein.

No hay que ser pusilánimes, pero tampoco excluyentes, ni demagogos, ni iluminados. La Europa social solo la pueden defender ya los pueblos de Europa y ese es un trabajo no menor. ATTAC debe estar y estará en su papel, que es difícil y duro pero apasionante y serio.en este camino, sin duda no estaremos solos,maxime si somos positivos.

Creo que no es muy difícil difundir que Europa hasta ahora solo ha servido para liberalizar, privatizar y crear un gran mercado que solo favorece a los grandes mercaderes y a los notarios.

Ojo ahora con los servicios de interés general SIG, la Bolkenstein actual que elimina el principio de país de origen pero surgen nuevos mecanismos y posibilidades que en la práctica lo harán realidad. Así pues los servicios que actualmente generan una gran cantidad de empleos, muchos de ellos precarios o precarizados, se desregulan laboralmente.Pero tambien afectara a muchos profesionales libres o pequeñas empresas familiares incluso en medianas empresas y sobre todo son una vuelta de tuerca más contra las empresas públicas.

Pero sin olvidar la Bolkenstein, ahora nos toca ponernos a trabajar sobre los Servicios de Interés General y ojo que en este paquete se incluyen temas tan sensibles y definitorios como la salud o la educación.

Dicho esto advierto que no podemos realizar un trabajo solo a la contra, debemos hacer propuestas a favor, me explico, no se trata tanto de luchar contra la desregulación como por la Europa Social y avanzada en derechos, el reparto y de la solidaridad.

No se trata de cavar trincheras, sino de ver y hacer ver que la Sanidad Pública es más justa y mejor para las gentes, que la enseñanza publica tiene grandísimos profesionales no precarios que educan mejor, no se trata solo de defender derechos y conquistas obreras en Italia o Francia, se trata de que los rumanos o los eslavos tengan al menos los  mismos derechos  que los españoles o los daneses. Se trata de crear la gran alianza de lo público y demostrar que se puede hacer bien, que democracia, derechos sociales, justicia fiscal y regulación laboral no significan pobreza, no significan economía atrasada y precaria, no significan retroceso.

Lo que ocurre es que las grandes transnacionales, el capitalismo moderno desean ganar más y tener amedrentados a los pueblos de Europa y esto como punto de partida.

También se trata de oponerse al cambio climático, a la corrupción financiera, urbanística, mafiosa. Se trata de defender la vida y la razón. Es el capitalismo actual y su doctrina el neoliberalismo, el que nos está llevando directamente a la destrucción, a  las sequías, a las hambrunas, a las migraciones masivas que buscan dignidad.

Y todo esto como veis sale simplemente de defender  los derechos de los que gozamos, de querer  conquistar otros y mejorar los actuales, así pues, mucho ojo con los SIG.

Termino denunciando que la deriva liberal que el 15 de noviembre de 2006 se acrecentó en el Parlamento Europeo, no favorecerá a los trabajadores ni a las trabajadoras, no se  creará empleo digno en un sector servicios aun más desregulado, sino lo contrario ya que a la larga perjudicará incluso a los entusiastas liberales del Este de Europa, pues la mayor capacidad económica de las grandes cadenas de servicios de los mercados de la Europa Occidental se los merendará.

Carlos Martínez García. Coordinador de la Comisión de SS.PP. de Attac

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