Se acentua el carácter involucionista de la DirectivaCon cierta anticipación sobre lo previsto, el Consejo de los 25 ha aprobado la Directiva Bolkestein. No queda claro, de acuerdo con lo que se publica hoy en EL PAÍS (29-5-2006), y EXPANSIÓN, cual es el texto exacto aprobado, aunque todo apunta a que es el elaborado por la Comisión tras la 1ª lectura del Parlamento (que ya suponía un retroceso), al que se la ha añadido (para satisfacer las demandas de los "más liberalizadores": Holanda y los 10 miembros incorporados recientemente, según los medios, que no mencionan a España, a pesar de la postura "ultra- liberalizadora", esgrimida por el Secretario de Estado de Asuntos Europeos, Alberto Navarro) el compromiso de todos los estados miembros de elaborar, con carácter previo y actualizada posteriormente, una lista de las condiciones y autorizaciones que puedan restringir la total circulación y prestación de servicios en sus territorios, que se incluirán en un registro, sometido a la vigilancia y control de la Comisión, para que esta decida si se vulnera en algún caso los sacrosantos principios de que estas medidas sean "proporcionales, no discriminatorias y plenamente justificadas por el interés general ". Además de esta vigilancia y supervisión, la Comisión elaborara informes anuales y "orientaciones" sobre el cumplimiento de estos principios. En este sentido, no debemos olvidar la comunicación formulada afines de abril por la Comisión, en la que pretende arrogarse la facultad de regular la prestación de los servicios sociales en los estados miembros
Esto significa que se acentúa la deriva involucionista de la trayectoria de esta Directiva, que quedará sometida para siempre a la tutela de la Comisión y la interpretación que haga la misma (con la inestimable ayuda del Tribunal de Justicia Europeo, en caso de dificultad ; instituciones ambas de clara trayectoria neoliberal y ajenas al control democrático) del grado de cumplimiento de los Estados ¿soberanos? en cuanto a que sus restricciones no supongan niugún entorpecimiento a la libertad del mercado de servicios.
Queda tan sólo la 2ª y última lectura que haga el Parlamento sobre esta propuesta (pocas esperanzas se albergan, dado el pacto entre los grupos socialista y popular europeos) para que se apruebe esta funesta Directiva, razón por la cual hay que reforzar la movilización social exigiendo su retirada.
Carlos Ruiz Escudero, Coordinador del Observatorio de SSPP de Attac Madrid