Europa debe liderar el cambio hacia Otro Mundo Posible
Susan George, vicepresidenta de ATTAC Francia nos presenta su último libro "Otro mundo es posible si..." en el que analiza la situación geopolítica del mundo actual. Abril 2004
ENTREVISTA DE ROSER VILALLONGA, PUBLICADA EN ‘LA VANGUARDIA’. Abril 2004
"Europa debe liderar el cambio hacia Otro Mundo Posible"
Susan George, vicepresidenta de ATTAC Francia nos presenta su último libro "Otro mundo es posible si..." en el que analiza la situación geopolítica del mundo actual.
Foto: Roser Vilallonga. Susan George, vicepresidenta de ATTAC Francia (Asociación para una Tasación de las Transacciones financieras para la Ayuda a los Ciudadanos) y una de las más destacadas intelectuales que defiende una globalización alternativa, nos presenta su último libro "Otro mundo es posible si..." en el que analiza cuál es la situación geopolítica del mundo actual y cómo estamos en un momento sin precedentes en la historia, donde podemos jugar un importante papel para cambiar este mundo.
En tu nuevo libro "Otro Mundo es Posible si..." afirmas que Europa debe asumir un liderazgo mundial para que otro Mundo sea posible. ¿A qué te refieres?
En Estados Unidos los medios de comunicación están super controlados, por eso más del 50% de los norteamericanos cree que Saddam Hussein es culpable del 11-S. Somos el país de la libertad, pero sólo en la apariencia. Uno tiene que informarse por internet para tener otros puntos de vista y la mayoría de los estadounidenses no lo hace: si usan Internet es para entrar en la Warner o la AOL. Por eso el cambio hacia "Otro Mundo Posible" lo tiene que hacer Europa. Será posible en la medida que los ciudadanos presionen a sus gobiernos y estos tengan que cambiar sus políticas tanto a nivel nacional como los acuerdos que toman a través de organizaciones como la Organización Mundial del Comercio o el FMI.
"La estrategia de los Estados Unidos ha sido dividir políticamente Europa, lo que consiguieron con la alianza con José María Aznar"
Precisamente la presión política es una de nuestras líneas de actuación. En Oxfam hemos recogido más de 4 millones de firmas para pedir a la OMC un cambio en las reglas del comercio internacional.
Es una buena propuesta, pero la presión política debe enfocarse a los gobiernos estatales que son quienes tienen potestad para hacer leyes, sumarse a tratados internacionales o hacer cambiar las políticas de los organismos internacionales. Entregar las firmas al director de la OMC o de la Unión Europa es un acto simbólico, pero éstos son funcionarios que no pueden hacer nada. Por ello la presión es más eficaz si se hace a cada gobierno.
De hecho, en la pasada cumbre de la OMC en Cancún hemos podido ver como si los gobiernos del Sur se unen pueden no dar su brazo a torcer.
La cumbre de Cancún ha sido muy importante. Hemos visto que cuando las países del Sur se unen pueden tener mucho poder y no dejarse imponer las voluntades de Estados Unidos y de Europa. Igual deberían hacer para negociar el pago de la deuda externa al FMI. Entre todos decidir qué es lo que van a pagar. Si tú debes 1000 euros al banco es tu problema, pero si le debes 1000 millones de euros el problema lo tiene el banco. El problema que Lula tiene en Brasil y muchos otros países del Sur es la deuda que tienen estos países. Por eso hay que acabar con la Deuda externa que tienen.
Esta deuda es lo que les impide invertir más en temas sociales. Pero también el acuerdo GATS va reducir el "Estado del Bienestar" incluso en Europa, ¿no?
Sí. Es necesario que el modelo europeo sea defendido y exportado a otros países, porque el acuerdo del GATS (General Agreement of Trade in Services) lo pone en peligro. Esta cuestión se está negociando en secreto en el sede de la Organización Mundial del Comercio sin que haya un debate público en las sociedades de cada país. El GATS es un acuerdo mundial que busca liberalizar todos los sectores, incluidos los públicos como la educación y la salud, de forma que las grandes multinacionales y transnacionales puedan acceder a una parte del pastel que quedaba cerrada para ellos. Debemos defender el modelo europeo porque si no millones de personas se verán excluidas de acceso a la salud o la escolaridad. A la mayoría de los españoles no les conviene que se privaticen estos y otros servicios, salvo a Repsol, Telefónica y algunas grandes empresas más. Por ello hay que crear un debate y que la gente sepa lo que nos estamos jugando y qué implica.
Pero Europa no impone su voz, lo hemos visto sobretodo en Iraq.
Esa es la cuestión. Estados Unidos quiere ser la única superpotencia y ve a Europa como un de sus mayores rivales. Paul Wolfowitz, Secretario de Defensa de los Estados Unidos, ha sido uno de los que ha diseñado esta doctrina. Y por eso una de las estrategias de los Estados Unidos ha sido dividir políticamente Europa, lo que consiguieron con la alianza con Jose María Aznar, Sílvio Berlusconi y el presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, entre otros. Dividir políticamente y debilitar económicamente haciendo que el euro esté más apreciado que el dólar. Estados Unidos importa pocos productos europeos, por eso no pierde mucho con la depreciación del dólar. En cambio, un euro fuerte dificulta la exportación de productos europeos a otros mercados y disminuye la afluencia de turistas al viejo continente. Estados Unidos consiguió arruinar a la URSS con la carrera armamentística. Lo mismo hará con Europa.
¿Cambiará la política estadounidense si el demócrata Kerry gana las próximas elecciones en noviembre?
Será mejor. Pero las lineas principales no cambiarán. No luchará contra las grandes empresas de petroleo o las corporaciones. Una persona sola no puede hacer nada, pero desde las ONGs como Intermón Oxfam pueden ayudar a crear este debate y a presionar a los gobiernos para que actúen en un sentido u otro. Yo personalmente soy relativamente optimista porque apenas han pasado 5 años desde la primera manifestación "altermundista" en Seatltle y el movimiento por una globalización más justa ha madurado, ha crecido y vive por sí solo. No depende de una o otra persona. Estamos en un momento de la historia sin precedentes, donde todos somos actores de la historia y todos tenemos una responsabilidad. Los que tienen el poder no nos van a regalar nada, pero en la medida que tengamos unos ciudadanos informados y que haya una presión constante y pacífica, podremos conseguir una democracia más participativa y un mundo más justo para todos.
Susan George nos propone otro mundo posible. Un mundo que garantice una vida digna a todos sus habitantes: alimentos suficientes, agua potable, vivienda adecuada, educación básica, atención médica y servicios públicos. El dinero para hacer posible este mundo debe salir de donde está en su mayor parte: del ámbito internacional, de los beneficios de las megaempresas y de los mercados financieros, de la cancelación de la deuda de los países pobres y de convertir el "libre comercio" en comercio justo.