Para los ciudadanos y ciudadanas europeas la Unión Europea puede y debe encarnar una esperanza: la de construir un modelo basado en la solidaridad, la defensa de los derechos humanos y el medio ambiente.SOBRE EL TRATADO CONSTITUCIONAL EUROPEO
Para los ciudadanos y ciudadanas europeas la Unión Europea puede y debe encarnar una esperanza: la de construir un modelo basado en la solidaridad, la defensa de los derechos humanos y el medio ambiente. Una esperanza que represente una alternativa al modelo neoliberal vigente en la actualidad. Y este momento es idóneo para comenzar a hacerlo ya que el proceso de construcción política de Europa y la propuesta de aprobar un tratado constitucional para la Unión Europea representan una gran ocasión para abrir un amplio debate público sobre qué Unión Europea queremos construir.
En Attac creemos que no es posible un modelo democrático sin abrir un debate en el que todas las voces puedan ser oídas. Por eso, porque creemos que otro mundo es posible, que otra Europa es posible, queremos expresar nuestra opinión sobre la propuesta de tratado constitucional que tiene una gran trascendencia, ya que en caso de aprobarse tendrá rango de Ley Fundamental y será el origen de las leyes que regulen durante muchos años nuestra vida social, política, económica...
Hasta ahora lo que más ha trascendido en los medios de comunicación ha sido la lucha por el reparto de las cuotas de poder y la resistencia que han ejercido las fuerzas más conservadoras y sumisas a Estados Unidos (como el Gobierno de Aznar), lo que a veces ha creado la idea de que el actual proyecto es progresista por contraposición a la actitud de estas fuerzas.
Sin embargo, una análisis del contenido del actual proyecto nos lleva a algunas conclusiones que nos afectan a todas/os y que deben ser objeto de un amplio debate:
1. Déficit democrático:
En el proceso de preparación hasta su aprobación
Este proyecto, a pesar de su trascendencia, es ignorado por la mayoría de la población europea, que sólo conoce los aspectos más superficiales, los que han sido difundidos por los grandes medios de comunicación. Además ahora está envuelto en el secretismo de las negociaciones entre los gobiernos
En su contenido
Se propone que haya cuatro grandes órganos: Parlamento Europeo, Consejo Europeo, Consejo de Ministros y Comisión Europea. De todos ellos, sólo los miembros del Parlamento Europeo son directamente elegidos por los ciudadanos; pues bien, este organismo no tendrá capacidad legislativa (la de hacer las leyes), que la conserva la Comisión Europea compartiéndolas con el Consejo Legislativo formado por representantes nombrados por los Gobiernos.
No se establecen mecanismos de ejercer una crítica democrática por parte de los ciudadanos a las políticas de la Comisión Europea.
Frente al sistema de mayorías cualificadas, que permite que se tomen decisiones contra la opinión de un Gobierno, hay tres campos en que se exige la unanimidad: la fiscalidad, la política exterior y algunos aspectos de la política social.
Se exige también unanimidad para reformar el tratado constitucional una vez aprobado.
2. Déficit social
“La democracia está sometida al poder económico[...] Nadie se da cuenta de que la democracia está determinada por el Fondo Monetario Internacional, por el lucro y por un poder económico que nadie ha podido elegir [...] No se puede decir que la democracia funciona cuando hay millones de pobres y otros tantos parados.” (José Saramago).
Este modelo económico, el neoliberalismo, imperante hoy en todo el mundo es también el que inspira todo el proyecto de tratado, que reiteradamente fija el principio en el que se basa: “Una economía de mercado en la que la competencia es libre”, olvidando que la política económica y monetaria deben estar al servicio de las necesidades sociales y de un desarrollo ecológicamente sostenible.
La insuficiente coordinación de las políticas económicas, la falta de compromiso de la política monetaria con el crecimiento del empleo, la independencia del Banco Central, y la debilidad de una política social de dimensión europea son los rasgos más señalados del proyecto constitucional.
No se reconocen los servicios públicos básicos y los servicios sociales como derechos fundamentales que deben estar fuera de las reglas del mercado y la competencia.
Se establecen injustificadas prohibiciones a las restricciones a los movimientos del capital con lo que se favorece la especulación financiera.
3. La política exterior y de defensa debe servir a la paz
“Europa debe proponer al mundo un modelo alternativo a la hegemonía USA [...] Pero esta Constitución facilita la sumisión a la OTAN, al libre cambio desbocado, a la competencia salvaje” (Susan George).
La política exterior y defensa deben ser conformes con los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Sin embargo, en el texto sólo se garantiza la compatibilidad con la política de defensa de la OTAN, una institución que incluye a dos Estados no europeos (Canadá y Estados Unidos). El Parlamento Europeo carece de competencias para participar en las decisiones que pueden significar una intervención militar en otras regiones, y estas quedan en manos del Consejo Europeo.
Se fuerza a los Estados a mejorar las capacidades militares, pero no existen referencias a las políticas de prevención de los conflictos y al papel de la UE como factor de mediación y estabilidad, en el marco de Naciones Unidas.
La unanimidad prevista para la revisión del Tratado hace sumamente difícil todo propuesta de cambio progresista.
En definitiva estamos ante un texto que marca tímidos avances en el proceso de conformación de una arquitectura institucional, pero que se encuentra muy lejos del alumbramiento de una Europa políticamente soberana y sustancialmente democrática, de una Europa de los ciudadanos y ciudadanas.
Cuando los poderes públicos quieren, llevan a cabo grandes campañas de información a través de todos los medios de comunicación, Attac Madrid pensamos que esta ocasión requiere un gran debate de estas características, en el que participen organizaciones y movimientos sociales, sindicatos, partidos y representantes políticos (parlamentos nacional y autonómicos)..., que trate de los puntos señalados y de otros muchos (igualdad de género, laicidad o confesionalidad, medio ambiente...) un gran debate público que desemboque en un referendum cuyo resultado vincule políticamente al Gobierno en el que la población española se manifieste obre este proyecto de tratado constitucional.