La cooperación judicial: el Manifiesto de Ginebra contra los Paraísos Fiscales

Seis años después del Manifiesto de Ginebra de 1996 a favor de la cooperación judicial contra los paraísos fiscales y la delincuencia financiera, cinco de los siete importantes magistrados europeos hacen balance.

Si un episodio ha quedado gravado para siempre en la memoria de los magistrados europeos indudablemente es el Manifiesto de Ginebra: una especie de “bocinazo” lanzado en el desierto por siete jueces y fiscales que, como una bola de nieve, se convirtió en Europa en el punto de partida de una verdadera toma de conciencia de la existencia de una Europa de los paraísos fiscales.

Sin embargo, el Manifiesto tuvo su origen en una apuesta algo descabellada que se le ocurrió a un periodista francés y en un encuentro con el Fiscal General de Ginebra, Bernard Bertossa, que se convirtió en el “alma y embajador” del movimiento. En otoño de 1996, Denis Robert, a la sazón especialista en problemas de criminalidad financiera del diario francés Liberation, soñaba con un gran “manifiesto” anticorrupción, suscrito por un número importante de magistrados europeos, que rápidamente se enfrentó al “egocentrismo y a la falta de concienciación” del mundillo de los jueces, aunque no fue así la acogida que le dio Bertossa. Seis horas de entrevista a calzón quitado en la oficina del fiscal ginebrino dieron nacimiento, en Octubre de 1996, a un texto breve y con nervio, que suscribirían otros seis magistrados relevantes. Y que transcribimos aquí:




MANIFIESTO DE GINEBRA de 1996


“Consejo de Europa, Tratado de Roma, Acuerdos de Schengen, Tratado de Maastricht: detrás de esta Europa en construcción, visible, oficial y respetable, se esconde otra Europa, más discreta, menos confesable. Es la Europa de los paraísos fiscales que, desde las islas anglonormandas hasta el Peñón de Gibraltar, pasando por Liechtenstein o Luxemburgo, prospera de forma descarada gracias al capital que protege complacientemente. Es también la Europa del mundo financiero y de los bancos, donde el secreto bancario es, demasiado a menudo, una coartada y una tapadera. Esta Europa de las cuentas numeradas y de enjuagues de billetes es utilizada para reciclar el dinero de la droga, del terrorismo, de las sectas, de la corrupción y de las actividades mafiosas.

Los circuitos ocultos que utilizan las organizaciones delictivas, en muchos casos criminales, se desarrollan al mismo tiempo que aumentan los intercambios financieros internacionales y que las empresas multiplican sus actividades transfiriendo sus sedes más allá de las fronteras nacionales. Las autoridades políticas que, en diversas ocasiones, se han beneficiado de estos circuitos, se muestran incapaces hoy en día de enfrentarse, neta y eficazmente, al rumbo de esta otra Europa.

En la era de Internet, del módem y del fax, el dinero de origen fraudulento puede circular a gran velocidad de una cuenta a otra, de un paraíso fiscal a otro, encubrir sociedades offshore, anónimas, controladas por respetables fiduciarios con sueldos muy generosos.

Posteriormente, se coloca este dinero o se invierte sin control alguno. Hoy en día, los defraudadores tienen casi asegurada la total impunidad. Se necesitarán efectivamente años para que la justicia de los países de Europa descubra la pista de este dinero, siempre que sea posible dentro de la legalidad actual heredada de una época en la que las fronteras todavía tenían sentido para las personas, los bienes y los capitales.

Para tener alguna posibilidad de éxito en la lucha contra una delincuencia que se beneficia de la normativa en vigor, urge abolir el proteccionismo pasado de moda en materia policial y judicial. Se hace necesario instaurar un verdadero espacio judicial europeo dentro del cual los jueces puedan, sin otras trabas que las del Estado de derecho, solicitar e intercambiar información útil para los sumarios en curso.

Pedimos que se apliquen de forma efectiva los Acuerdos de Schengen previendo la transmisión directa de las comisiones rogatorias internacionales y el resultado de las investigaciones entre jueces, sin interferencias del poder ejecutivo y sin recurrir a la vía diplomática.

Deseamos, en nombre de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, la firma de convenios internacionales entre países europeos o la evolución de su legislación interna:

- que garantice el levantamiento del secreto bancario ante una solicitud de ayuda mutua internacional en materia penal que emanen de las autoridades judiciales de los diferentes países firmantes, allí donde todavía se recurra a este secreto;


- que permita a cualquier juez europeo dirigirse directamente a otro juez europeo;

- que prevea la transmisión inmediata y directa del resultado de la investigación exigida por las comisiones rogatorias internacionales aún cuando exista un recurso interno dentro del Estado requerido;

- que se haga realidad el título VI del tratado de la Unión Europea del 7 de febrero de 1992 tendente a reforzar la cooperación en el ámbito de la justicia y de los asuntos internos y creando nuevas posibilidades de acción en la lucha contra el fraude;

- que cada Estado firmante ponga también en práctica el artículo 209 ° del tratado de la Unión Europea en el sentido de combatir eficazmente el fraude en materia de subvenciones de Ia Unión Europea;

- que se revise el Convenio europeo de asistencia judicial en materia penal, firmado en Estrasburgo el 20 de abril de 1959 cuyo artículo 2° conlleva a la exclusión de su aplicación en materia fiscal;

- que incluya el refuerzo de la asistencia mutua administrativa en materia fiscal, ya prevista el algunos convenios internacionales pero cuya aplicación en la mayoría de los casos es letra muerta. A este respecto, para los países que no la conocen, proponemos la creación del delito de «estafa en materia de impuestos» para aquellos casos en los que el fraude alcance una cantidad significativa y se haya cometido fraudulentamente con el fin de falsear la realidad.

Queremos de esta forma contribuir a la construcción, en el interés de nuestra propia comunidad, de una Europa más justa y más segura donde el fraude y el crimen no se beneficien de la impunidad actual. Todo ciudadano europeo tiene el derecho a exigir que se aplique escrupulosamente la declaración universal y el convenio europeo de derechos humanos. De eso depende el futuro de la democracia en Europa.”

Bernard Bertossa . Edmundo Bruti Liberati.
Fiscal General de Ginebra. Suplente del Fiscal de Milán

Gherardo Colombo. Benoit Dejemeppe
Suplente del Fiscal General de Milán Fiscal Real de Bruselas

Baltasar Garzón Real. Carlos Jiménez Villarejo.
Juez de la Audiencia Nacional de Madrid. Fiscal Anticorrupción de Madrid

Renaud Van Ruymbeke.
Vocal de la Audiencia provincial de Rennes

Ginebra, 1 de Octubre de 1996






Seis años después del Manifiesto ....


De simple “piedra en un estanque”, el Manifiesto de Ginebra, que fue difundido hábilmente en los medios de comunicación, se convirtió pronto en un documento fundacional de referencia, analizado y completado en todos sus aspectos, convertido en anexo a las actas del Parlamento Europeo, apoyado por cientos de jueces e incluso asumido por un creciente número de personalidades políticas. Su mensaje parte de la base de un hecho constatado: detrás de un Europa respetable, se oculta otro continente, el de los paraísos fiscales más discretos, de las plazas financieras complacientes, de las lavadoras de dinero sucio y de las cuentas numeradas. En nombre de la democracia en Europa, el texto exige “la creación de un verdadero espacio judicial europeo en cuyo ámbito los magistrados puedan, sin trabas, buscar e intercambiar informaciones útiles en las encuestas en curso”.

Casi seis años después, la revista digital suiza L´Hebdo pidió a los principales signatarios del Manifiesto de Ginebra que hicieran un breve balance. Aunque coinciden en congratularse por el camino recorrido, particularmente en lo referente a la toma de conciencia del problema del dinero sucio y de los paraísos fiscales y a la simplificación de la asistencia judicial, lamentan todos la falta de voluntad política para la creación de una fiscalía europea, capaz de luchar a escala continental contra la delincuencia internacional. Al mismo tiempo que muchos muestran su inquietud por el retroceso perceptible en Italia o el desplazamiento de las fronteras del delito económico.


Balance de cinco magistrados firmantes

Carlos Jiménez Villarejo
Jefe de la Fiscalía Anticorrupción
Madrid
“ Un salto histórico irreversible”

“El Manifiesto de Ginebra fue una señal de alarma lanzada en un buen momento, capaz de influir sobre la adopción de iniciativas a nivel europeo. Pero subsisten graves deficiencias y retrasos en la construcción de un espacio judicial. El Convenio de Mayo de 2000 sobre asistencia judicial no ha sido ratificado por los parlamentos de los Estados miembros y está lejos de entrar en vigor; y el convenio de 1999 sobre la corrupción no fue firmado por España. No obstante, estos últimos años hemos dado un salto histórico irreversible.
Por primera vez, los abusos del poder público y económico se han encontrado frente a una barrera de jueces y fiscales que simplemente hacían su trabajo. Por primera vez, han sido perseguidas las actividades ilícitas hasta entonces escondidas. De ser un poder subalterno, el poder judicial se ha hecho real. Habrá magistrados o jueces que se jubilen o presenten su dimisión, pero está en marcha el movimiento contra la corrupción. Pese a algunos incidentes, nos enfrentamos a una continuidad histórica. Es un compromiso esencial y complejo para la magistratura”.


Renaud Van Ruymbeke
Juez de instrucción del polo financiero
en Paris
“ Seguimos sin fiscalía europea”

“ En adelante no hay ya una sola conferencia internacional o una reunión del G 8, en la que no se hable del problema del dinero sucio y de la asistencia judicial. La toma de conciencia es muy fuerte. Algunos Estados a los que se ha señalado con el dedo, como Liechtenstein, se han visto obligados a tomar medidas. Aunque el hecho es que el 50 % de los flujos financieros mundiales siguen pasando por países opacos, los paraísos fiscales. ¿ Vamos a continuar diciendo que no se sabe de donde viene ese dinero, cuando eso puede ocultar actividades muy graves como el terrorismo ? El 11 de Septiembre debería de fomentar la cooperación. Pero mientras tanto, continuamos sin fiscalía europea, sin justicia europea con suficiente dimensión para afrontar la delincuencia de guante blanco. Los Estados se niegan todavía a tener en cuenta esta unidad. Tras la racha de atentados en los EEUU, se ha adoptado una ley marco sobre la creación de un mandato de detención europeo. Pero está por ver que los países acepten extraditar a sus propios ciudadanos. En Europa, los reflejos nacionalistas perduran y se sigue sin tener confianza en la justicia de otros países. Algo que resulta incomprensible puesto que todos somos demócratas y estamos en la misma Unión Europea y tenemos la misma moneda”

Benoît Dejemeppe
Fiscal del Rey en Bruselas
“No hay que hacerse ilusiones”

“Lo importante es que en Europa se ha tomado conciencia de la existencia de una comunidad de juristas – fiscales, magistrados, jueces – a la que progresivamente se van uniendo personalidades políticas. Para la estabilidad política de Europa, para la justicia social, se ha comprendido que era urgente adoptar medidas para combatir los abusos de la libertad individual. Muchos de mis colegas han anudado así contactos personalizados con sus homólogos de Paris, de Ginebra o de Mónaco. Eso ha permitido ejecutar las comisiones rogatorias con más interés. Por supuesto que queda mucho por hacer. Se necesita una voluntad política para avanzar y prioridades comunes en materia de política penal. Pero no hay que hacerse ilusiones sobre el retroceso de la delincuencia financiera en el mundo. Pese a una cierta moralización del mundo de los negocios, siguen existiendo los paraísos fiscales y las fronteras se mueven. Con el comercio electrónico e Internet, esta especie de zona sin ley, se puede ir a cualquier parte. Quienes tienen los medios de ir a buscar un refugio más lejos, más allá de Europa, no van a vacilar. ”

Gerardo Colombo
Suplente del Fiscal de Milán
“ Resulta más difícil investigar la corrupción”

“Constato que siempre hay una diferencia entre los delitos de derecho común y los delitos financieros como la corrupción y el blanqueo de dinero. En lo que concierne a los delincuentes de guante blanco, siempre hay dificultades para conseguir respuestas rápidas entre los Estados europeos. Es absolutamente necesario que en los futuros convenios sobre asistencia judicial penal figuren fechas tope precisas para la ejecución de peticiones de colaboración. En el Convenio de mayo de 2000 – sin ratificar aún por los parlamentos europeos - las partes puede exigir un plazo, pero no se prevé sanciones en caso de demora. La otra alternativa sería crear una fiscalía europea. De todos los requerimientos enviados por Italia a 29 países, el 40 % se quedan sin respuesta. Entre nosotros se ha puesto más difícil investigar sobre la corrupción. Queda lejos la operación “manos limpias”. Se han cambiado algunas leyes. Y sobre todo se ha acabado la era en que numerosas personas se ponían en contacto con nosotros para revelarnos la existencia de delitos.”

Edmondo Bruti Liberati
Suplente del Fiscal ante el Tribunal de Apelación
Milán
“ Como italiano me averguënzo”

“ En adelante ya no es posible ignorar la problemática esencial del Manifiesto de Ginebra: la idea de las relaciones directas entre los jueces europeos. A nivel de la Unión Europea, aunque todo se haga con una lentitud insoportable, existen puntos contacto entre los fiscales y los tribunales de apelación. No obstante, con relación a los años 90, durante los años 2000 se manifiesta en muchos países el deseo por parte de los ambientes políticos de retomar el control de la magistratura. En Italia, las fuerzas afines a Silvio Berlusconi llevan a cabo una campaña de opinión contra las jueces. Las modificaciones introducidas en nuestro código de procedimiento penal van a hacer la asistencia judicial más difícil. Asistimos también a cambios de prioridades. Con la nueva ley sobre el derecho penal mercantil, se hace casi imposible perseguir los delitos de falsedad en los balances, dada la brevedad del plazo de prescripción. Como italiano, me avergüenzo de estos retrocesos. En Europa, aunque todo el mundo coincide en decir que por encima de cierto nivel la corrupción resulta insoportable, por el contrario se intenta un poco por todas partes recuperar libertades, por ejemplo, en lo que concierne a la financiación de los partidos políticos.”

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Este Documento ha sido producido por
EL OBSERVATORIO sobre PARAÍSOS FISCALES de ATTAC -MADRID

Fuentes: Webdo > L´Hebdo en www.hebdo.ch
y Atlas de la Criminalidad Financiera, Akal,2002.









EL OBSERVATORIO sobre PARAÍSOS FISCALES de ATTAC -MADRID