Al iniciar la guerra en Iraq, los EEUU han desatado muchos problemas que deben atender. América Latina, que ya antes de la guerra comenzaba a erguirse, aprovechará esta situación para avanzar en la lucha por su liberación. Los problemas de la guerra
EEUU tiene hoy muchos problemas directos con la guerra e infinidad de problemas indirectos.
Imaginaba que su poderío técnico era todopoderoso; sin embargo, el gran movimiento mundial contra la guerra, incluyendo al pueblo norteamericano, le impide desatar indiscriminadamente su poder exterminador. Pensaba que el ejército de EEUU iba a ser recibido con flores, pero ve que el invasor nunca es bienvenido. En vista de que la resistencia mundial no le permite darse el lujo de masacrar a toda la población civil, los bombardeos tienen un límite, y por lo tanto, Iraq prepara fundamentalmente la resistencia en las ciudades, casa por casa; en esa lucha, la alta tecnología no da superioridad. Las tropas invasoras tienen que alimentarse; las largas líneas de aprovisionamiento serán permanentemente atacadas por guerrillas. Los bombardeos de civiles indignaron tanto a los pueblos árabes, que, aunque en ellos las manifestaciones no tuvieron los volúmenes de Europa, estos pueblos brindan a Iraq miles de voluntarios. Se inició la defensa suicida, lo que hará sospechosa a toda la población civil y por lo tanto hará más odiosa la invasión.
Aunque Iraq fuese derrotado, EEUU tendrá problemas con los pozos petroleros del norte que son reclamados tanto por los Kurdos como por Turquía.
Irán y Siria saben que serán los siguientes en ser “democratizados” por las tropas yanquis.
Hay problemas con ”la futura reconstrucción de Iraq” entre las empresas ligadas a la administración Bush y otras norteamericanas y europeas. Los habrá con los países que tienen energía atómica, quienes usan el entendible argumento de que las ”inspecciones” sirven sólo como espionaje pre-guerra. Los gobiernos serviles de los países árabes se sienten amenazados por sus pueblos, solidarios con Iraq. Eso sucede inclusive con países europeos como Espanha y Gran Bretanha.
La guerra contra América Latina
Comenzó temprano, ya fuimos advertidos sobre el peligro USA, por el libertador Simón Bolívar a comienzos del siglo XIX. Como siempre, al servicio de sus objetivos de saqueo, están los aspectos políticos y militares. En América Latina hemos sufrido infinidad de ocupaciones militares directas y golpes de estado ordenados por el país del norte. Hemos conocido la ”democratización” que hoy promete al mundo árabe.
Hace relativamente poco tiempo nos fueron impuestas dictaduras militares al servicio de EEUU que tenían un plan de acción coordinado de asesinatos de opositores a nivel de una red de esos gobiernos, denominado ”Plan Cóndor”. Luego, por el empuje democratizador de nuestros pueblos, como siempre, tuvo que permitir la sustitución de esos regímenes por gobiernos ”democráticos” que continuaban sirviendo sus intereses imperiales. Sin embargo, últimamente, su hegemonía está siendo seriamente cuestionada por nuestros pueblos, en algunos casos a través de los gobiernos y en otros, contra ellos.
Los EEUU, actuando como los principales representantes en nuestra región de los intereses económicos de las empresas multinacionales, se esfuerzan por imponernos, por todos los medios posibles, la continuación de la política neoliberal, es decir: Cumplimiento, como primera prioridad, con el pago de la deuda externa, usureramente creciente. Privatización de todas las empresas, incluyendo nuestras principales fuentes económicas y los servicios públicos. Fuerte disminución de las tareas sociales del estado. Apertura de nuestras fronteras para el libre ingreso de productos agrícolas subsidiados en EEUU que aplastan nuestra agricultura. Apertura de nuestras fronteras para los productos manufacturados matamdo nuestra industria. Aumentando con ambas medidas la abrumadora desocupación.
Los pueblos latinoamericanos ya estamos sufriendo demasiada hambre, miseria y aplastamiento cultural por la aplicación de esta política y no queremos continuar yéndonos al abismo.
Esta es la batalla que estamos librando; en ella, hemos conseguido ciertos avances en América del Sur:
La conciencia antineoliberal de la gente ha puesto en la presidencia de Brasil y Ecuador a dos mandatarios que vio como representantes de sus anhelos (Lula y Gutiérrez); aunque ellos hicieron concesiones al neoliberalismo, tienen que ceder ante muchas de las demandas populares. Hay fuertes organizaciones populares en ambos países que en caso de que estos gobiernos se detengan, continuarán avanzando.
En Venezuela, EEUU impulsó dos intentos de golpe de estado como castigo, entre otras cosas, por poner resistencias a la privatización del petróleo, vender petróleo a Cuba y negarse a participar en el ”Plan Colombia” de agresión militar a ese país. Los dos intentos fracasaron rotundamente y el presidente Chávez está comprendiendo que si no quiere ser derrocado debe continuar avanzando en sus medidas de defensa de la soberanía venezolana y de mejoramiento de la economía popular.
EEUU convirtió a la Argentina en el país modelo del neoliberalismo; consiguió la privatización de todo y la dolarización de la moneda. Esto llevó al desastre a ese país y ha elevado la conciencia organizativa y democrática del pueblo que sabe que las próximas elecciones colocarán en la presidencia a un nuevo sirviente de las multinacionales, por eso clama ”Que se vayan todos!”.
En Bolivia el embajador yanqui anuncia ”La preparación de un golpe de estado que asesinará a Evo Morales y Filemón Escobar”, dos dirigentes populares que serían asesinados por su propio partido. Esta desesperación se explica por el elevado nivel de conciencia del pueblo boliviano, donde, entre otras cosas, la policía acompanhó uno de los últimos levantamientos populares.
Conclusión
La guerra en Iraq debilita a los EEUU y eleva el ánimo de la resistencia antiyanqui en América Latina.
Hemos visto la actuación de Chile y México (que no son precisamente la vanguardia latinoamericana) en el Consejo de Seguridad, hemos visto el comportamiento de Brasil y Venezuela exigiendo que la Comisión de DDHH de la ONU condene la agresión yanqui.
Será difícil a los EEUU continuar su agresión económica imponiendo el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio Americano). Más difícil le será conducir a gobiernos sudamericanos a la invasión de Colombia. No le será fácil usar su base militar en Ecuador; abrir otra en la triple frontera (Brasil, Argentina y Paraguay); erradicar con acciones militares, en Bolivia, el cultivo de la hoja sagrada indígena, la coca (que como la usan los indígenas no es droga, al parecer tampoco como la usa la Coca Cola).
La resistencia contra el imperio en Latinoamerica se fortalecerá apoyando a Iraq contra el enemigo común.
Hugo Blanco, histórico dirigente campesino en Perú