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3 septiembre 2010

Guerra global permanente

 

Por: ATTAC-Italia*

 

11 de Septiembre de 2001: Los atentados de Nueva York y Washington provocaron miles de víctimas golpeando por vez primera directamente, y de manera tal que asombró el mundo, los símbolos del poder económico y militar mundial.

 

7 de Octubre del 2001: Con los primeros bombardeos aéreos sobre Afganistán, comienzan las operaciones militares de Estados Unidos y de sus aliados. Estas operaciones militares, anunciadas varias veces por el  Presidente  George W. Bush, llamados primero “justicia infinita” para pasar  a llamar  “libertad duradera” y considerada como respuesta necesaria al desafío terrorista.

 

¿Pero esto es así realmente? La guerra global permanente que se nos presenta en su  forma más evidente. ¿Es verdaderamente una guerra contra el terrorismo? ¿Tenemos que creer que es la respuesta a los atentados del 11 de Septiembre?

 

 La realidad es bien diferente. La guerra permanente, “la guerra civil planetaria”,  esta es su justa definición, comienza mucho antes del 11 de Septiembre del 2001: La vimos empezar hace mas de 10 años contra  Iraq, al principio con los bombardeos “habituales”, después con el embargo criminal que provoca mas de 1 millón de muertos; se desplaza después a África, con el desembarco de los marines y otras tropas occidentales en Somalia. También en toda una serie de conflictos “locales” o “étnicos”, casi  siempre dirigidos o creados desde el  exterior; tampoco olvidó pasar por Europa, con las intervenciones en los  Balcanes, bombardeando Serbia y ocupando militarmente los diferentes Estados que formaban la antigua Yugoslavia. Ahora se traslada al Asia Central y a Oriente Medio con la operación en Afganistán, el ataque anunciado a Iraq, y también la guerra cotidiana contra la población de Palestina. En Latinoamérica, donde el Plan Colombia  es el preludio de otras intervenciones militares de E.E.U.U. Y en el resto de ASIA (¿A partir de FILIPINAS?

 

 Se trata de una guerra preparada con las estrategias políticas y militares que se afirmaron en Occidente al final de los años 80. La nueva hegemonía  de E.E.U.U. que, reduciendo las fuerzas americanas presentes en EUROPA, relanzaba su “presencia avanzada”-construyendo nuevas bases y reforzando bases estratégicas– particularmente en Oriente Medio y en el Golfo Pérsico,  una estrategia que podemos leer en DEFENSE PLANING GUIDANCE  de 1994, donde se dice: “es inevitable que la OTAN continué en su papel de instrumento principal de la defensa  y de la seguridad de Occidente, así como canal de influencia y de participación  de los EEUU en las cuestiones que conciernen la seguridad europea […]  y que  en Oriente Medio y en el suroeste Asia, nuestro objetivo es de continuar siendo la potencia exterior predominante en la región y mantener el acceso al petróleo… “. En el mismo sentido, en 1997, la National Security Strategy declaraba que el objetivo de E.E.U.U. es promover “un mundo formado por sociedades abiertas y de mercados abiertos, que sostengan los intereses  U.S.A. y que sean coherentes con los valores de E.E.U.U.” y que para ello “las fuerzas armadas  de E.E.U.U. lleven a cabo operaciones de baja intensidad para proteger los intereses nacionales. Estas operaciones incluyen todas las formas de intervención militar[…]comprendida la asistencia humanitaria, el mantenimiento de la paz, la ayuda en caso de catástrofes, las zonas prohibidas de sobrevolar (espacio aéreo restringido), el apoyo a los aliados importantes, los ataques limitados y las intervenciones de gran amplitud ”, conceptos que fueron reafirmados en Septiembre del 2.001, en la Quadrienal Defense Review, que señalaba una vez mas que los E.E.U.U. debían “mantener su supremacía  en las regiones importantes, mientras desarrollan nuevas áreas  donde tienen ventaja al mismo tiempo niegan las  ventajas asimétricas a los adversarios, puesto que la potencia global […] tiene intereses geopolíticos en el mundo entero” y por esta razón se apoya en particular sobre la  disuasión  en tiempo de paz en las zonas críticas del mundo y requiere la capacidad futura de la presencia avanzada de sus bases.

 

Se trata de una estrategia que prevé una nueva función de la OTAN; puesto que el adversario histórico que era el Pacto de Varsovia había desaparecido, ésta (la OTAN) puede asumir un papel más “global”. Al revisar su concepto estratégico en la cumbre de Washington de 1.999 previendo, no sólo hacer explícitas las posibilidades de misiones “no previstas” por el articulo 5º ( del tratado del atlántico norte), casos no limitados a la defensa de las fronteras de los estados aliados, pero sin limites geográficos, jurídicos ni de motivación alguna, sino que, por otro lado, está previsto que la respuesta a un ataque exterior genérico implica la solidaridad de los países de la Alianza. De esta manera se aprueba sin los votos de los parlamentos nacionales la decisión autónoma de la OTAN de llevar operaciones por ejemplo “out of area”. La OTAN asume el papel de siempre, más central y autónoma en el mantenimiento del orden global.

 

Los ejércitos nacionales occidentales sufren también las consecuencias de las nuevas estrategias, transformando completamente estos en “profesionales” para llevar a cabo “de manera mas eficaz” las misiones de intervención. En el Nuevo Modelo de Defensa Italiano, editado en 1991, se dice claramente que las fuerzas armadas deben pasar de la simple “defensa de la Patria” a la protección de los intereses nacionales, allí donde estén amenazados. Este concepto es válido para todos los países de la U.E. En un documento de 1995, se puede leer claramente que “la seguridad de Europa no se limita solamente a Europa, y que Europa ha adquirido la capacidad suficiente para participar y contribuir a la construcción de un orden  mundial justo y pacifico. Es así que en  Helsinki, en 1999, después en Niza, en el 2000, se decide crear una fuerza Europea de intervención rápida y “poner a disposición  hasta 5.000 policías para misiones internacionales para todo tipo de operaciones de prevención de conflictos y de gestión de crisis. ¿Pero quien es el enemigo?. En el mismo documento de 1995 leíamos que “el peligro para la seguridad venía sobre todo de la amenaza de los movimientos extremistas, de la asimetría entre Europa y el Norte de África en términos económicos y en el crecimiento demográfico”. El enemigo esta señalado claramente: se trata de los migrantes, de las poblaciones del Sur y de toda clase de pobres.

 

Todas estas estrategias reflejan en su conjunto la reactivación global del instrumento militar, que ha llevado  la guerra  al centro político: y esto no es tanto un medio para resolver las diferencias internacionales, si no mas bien un instrumento de control de occidente sobre el resto del mundo, de la “civilización” (capitalista) contra la barbarie, del privilegio de los poderosos contra los más débiles.

 

Así ha quedado redefinida después de la desaparición de la U.R.S.S., esta nueva “misión” para occidente. La primera consecuencia ha sido un rearme  general de los  países de  la OTAN, que ve en la propuesta del “Escudo espacial” el surgimiento de una nueva situación geopolítica, que “barre” los precedentes tratados internacionales sobre desarme nuclear controlados y constituye una tentativa de dotar a la OTAN, una forma de potencia militar absoluta. El sabotaje por parte de E.E.U.U. del tratado A B M, que regulaba la reducción del armamento Rusia-U.S.A., la violación del tratado sobre la no proliferación de los ensayos nucleares y toda la nueva política de Bush de no aceptar la prohibición de las armas bactereológicas y químicas, de las minas antipersonal y de las armas de uranio empobrecido son elementos en el mismo sentido.

 

La guerra que recomienza a partir de Afganistán, adquiere de esta manera un carácter “permanente”; no es ahora “la prolongación de la guerra por otros medios” si no que se convierte en una forma política en esta fase del proceso de mundialización.

 

Los países que dirigen esta solución utilizan los atentados de Nueva York y de Washington para acelerar estos procesos políticos y militares de dominación y de control, en una fase crítica por este mismo proceso. Como escribía Thomas Friedman en 1999 “para que la mundialización vaya hacia delante, América no debe tener dudas para conducirse en superpotencia tal como es. La mano invisible del mercado no puede ser eficaz sin la fuerza que le es inherente (Mcdonalds no puede prosperar sin la Mcdonell-Douglas (el construtor de los F.15). Y el puño escondido que mantiene el mundo en seguridad para la tecnología de la Sillicon Valley se llama ¡FUERZAS ARMADAS DE EEUU!”.

 

Los EEUU y sus aliados están en efecto enfrentados a un triple desafío. Primero, el proceso de mundialización muestra claramente los signos de la crisis del modelo: recesión económica también en los países fuertes; destrucción de economías enteras periféricas, no por eso secundarias, primero en Asia, después en América Latina. (caso de Argentina), imposibilidad de mantener las ilusiones creadas por la “nueva economía” y por la mercantilización de toda forma de vida y de relaciones sociales.

 

El modelo de “desarrollo neoliberal” no funciona. Para preservar el modo de vida y los privilegios de las clases dominantes de los países del centro, es “necesario” hacer la guerra a la humanidad entera. De esta manera, la guerra reproduce y hace más profundos los privilegios y las exclusiones. Esta crisis comporta también la reacción de las divisiones entre los países económicamente fuertes, todos ellos interesados en la conquista de posiciones dominantes sobre los diferentes mercados del planeta, y por lo tanto poder explotar libremente las riquezas de estos. Estas divisiones aparecen en particular en las relaciones de cooperación/competición en el interior de las organizaciones que administran las políticas neo-liberales -la OMC, FMI  Y BM- y sobre el terreno, con los acuerdos y los enfrentamientos entre los Estados-Nación y multinacionales.

 

Es en este contexto donde el control sobre las regiones mas importantes para la producción, pero sobre todo por los flujos de los recursos energéticos, se convierte en fundamental, y es por ello  que el “gran juego” en Asia Central  entra en su fase más aguda, o sea con una connotación cada día más militar. Los países occidentales, con los EEUU a la cabeza, tratan de apoderarse del control de estos flujos para los 20 próximos años, que serán decisivos para la transición a una era “pos-petrolífera” y por la gestión de los escasos recursos, cara al aumento de la demanda de acceso a los  servicios energéticos en el Sur del mundo.

 

Una estrategia que ha sido expresada, por ejemplo en el Plan BUSH-CHENEY para la energía de de Junio del 2001, donde se pide de manera urgente a los “miembros de la OMC, abrir los mercados a la participación privada en toda una serie de servicios relativos a la energía, de la prospección al cliente final (para) asegurar el acceso no discriminatorio a los abastecedores de los servicios energéticos”: Un plan que prevé el control de la producción y de los flujos de los recursos energéticos  sobre todo para mantener la presión sobre los países emergentes y los nuevos consumidores en los veinte próximos años.

 

Esto también es valido para otros recursos vitales -en primer lugar el agua-  que se convierten en el terreno donde los conflictos sean cada vez más agudos. La carta de conflictos, y de una manera todavía mas evidente, las intervenciones militares occidentales ( casi siempre definidas por necesidades de “pacificación” o “humanitarias” o también “anti-terroristas”, coinciden cada vez más con la carta de las zonas con recursos energéticos y con los puntos de fractura interna de dichas zonas.

 

El  estado de guerra permanente constituye también una respuesta útil para intervenir en la crisis financiera y económica. En efecto, a través del concepto de “urgencia” se acentúa la precarización del modo de vida en todo el planeta, también desde el punto de vista social; ello permite una mayor intervención del estado a favor de las empresas, en primer lugar, a través del desarrollo de los gastos militares y de manera más genérica, por la extensión del número de sectores protegidos por la cláusula de “seguridad nacional”. En realidad, se trata de que se permita una subvención pública exclusiva a las empresas que trabajan para el sector en el mas amplio sentido (una especie de “keynesianismo”de guerra) y al mismo tiempo, efectuar una selección y ejercer un mayor control sobre la actividad y el mantenimiento de los paraísos fiscales y de los estados que se prestan al reciclaje. Un liberalismo financiero adaptado a las necesidades de la central de “mando”.

 

Además, como ya lo describimos, el proceso de mundialización provoca los “terremotos”que dan nacimiento a las guerras contemporáneas frotando una contra otra, las dos grandes placas tectónicas la de la “integración económica” y la de la “autodeterminación política”, sobre las cuales  han sido edificadas el siglo XIX y la democracia. De todo esto nace la decena de conflictos armados “locales o étnicos”, provocados por los procesos de internacionalización y de privatización que conmocionaron el planeta e hicieron prosperar los diversos “señores de la guerra” que no son “adversarios del sistema” si no mas bien  sus hijos legítimos: formando parte del mismo sistema, en efecto, quieren encontrar su sitio, controlando territorios y flujos económicos( legales e ilegales, si cabe todavía hacer tal distinción)            .

 

En estos conflictos, el centro juega un papel fundamental, a veces soplando sobre el fuego y armando las partes en litigio, otras interviniendo militarmente para restablecer “el orden” con el objetivo de controlar y estabilizar a su favor las regiones en cuestión.

 

Es en este cuadro que nacen las estructuras como “Al Qaeda”. Que no son “una representación de los oprimidos y los explotados” ( en nombre de los cuales dicen expresarse), ni el fruto de las injusticias planetarias (que de todas maneras alimentan) ni una alternativa al sistema, si no más bien el resultado de la agitación de las clases dirigentes y las élites político-económicas de los países (pensamos sobre todo en Arabia  Saudí) que quieren acrecentar el control sobre los flujos de las riquezas y el poder sus regiones respectivas para mejor participar en el proceso de mundialización.

 

Durante los tres últimos años, asistimos al crecimiento evidente de la verdadera y única alternativa al sistema; la alternativa constituida por los movimientos sociales y populares. El movimiento de PORTO ALEGRE, que ha desafiado y puesto en dificultad a los “gigantes” desde Seattle a Genova, pero también y, sobre todo, en las decenas de movilizaciones locales y en la conciencia que es posible construir “un mundo diferente”.

 

Este movimiento es un autentico desafío para la mundialización neo-liberal y para las políticas “imperiales”, por que representa una ruptura con el pensamiento único y que pone, gracias a las Redes, en contacto a actores sociales y políticos que se reconocen los unos a los otros considerándose iguales y unidos al mismo destino y a la misma necesidad alternativa .

 

La respuesta a estos “desafíos” es la guerra; la guerra civil planetaria que se desarrolla a nivel mundial y local, con sus armas, sus escudos espaciales, sus tropas”imperiales”que invaden las diferentes regiones “turbulentas”; una guerra que modifica de esta manera el terreno de la acción democrática y de los derechos en cada contexto nacional, sobre todo con los inmigrates, pero también contra los ciudadanos del centro, a los cuales se les propone una existencia fundada en la precarización de todo lo que concierne a lo social, y que se acepte esta precarización, entre otras medidas, a través de la represión de la disensión en todas sus formas.

 

Se crea así un estado de guerra permanente en cada país contra los derechos, las relaciones sociales, la participación política: leyes de excepción ( de procesos secretos en EEUU, a decretos “contra el terrorismo” en Europa y al mandato de detención europeo, que se añade a la constitución de las fuerzas de policía europeas), las reformas de los servicios secretos, “el ajuste estructural”de las relaciones sociales a partir del trabajo, sin olvidar los jóvenes y los emigrantes tratados como nuevos factores de criminalidad y de inseguridad.

 

La guerra no es pues una “respuesta”, si no que se convierte en un sistema “preventivo” localizándose y construyendo las condiciones de su ampliación en cada región  del planeta, por la presencia de las bases militares y la consolidación de aliados locales. Es por ello que la guerra es permanente –no solo limitada a la repetición más o menos sangrienta (y en estos ultimos años se han mostrado cada vez mas sangrienta)- si no obedeciendo a la lógica de la presencia y sobre todo del control y de las trasformaciones de los espacios de la política. Es la guerra que Donald Rumsfeld ha definido como “secreta” y de larga duración.

 

Estas  características  no le restan  nada de su verdadero significado “como crimen contra la humanidad” - sobre lo cual se funda cada día mas porque  es esencialmente una guerra contra  la población civil, no de “efectos colaterales” ni de estrategias dirigidas a golpear la capacidad militar del otro, si no de las victimas designadas  por la finalidad terrorista de la guerra en sí (a imagen de las que abatieron los TWIN- TOWERS)- una guerra “biológica” por que son atacadas las poblaciones y la reproducción de las formas de vida; una guerra que, en su tecnología hipertrofiada, no deja de recurrir a prácticas antiguas y nuevas de destrucción masiva; embargos, bombardeos ciegos, bombas de fragmentación y minas antipersonales, bombardeos de fábricas de productos químicos y por lo tanto catástrofes ecológicas. Un verdadero “exceso de potencia” que, cara a la asimetría de los conflictos, no sabe proponer mas que la expansión y el aumento de la violencia militar.

 

El control de las poblaciones es el objetivo último del control militar: si la guerra a los Estados, es todavía una practica en los casos de “insubordinación”, no en tanto a las reglas del sistema y del mercado como tales, si no a sus dinámicas, la guerra global permanente esta esencialmente dirigida contra las poblaciones, pues se trata de prevenir y reprimir todas las posibilidades de protesta que puedan poner en cuestión las reglas del sistema. Para ello, por una parte, la guerra toma forma de “policía internacional”- es decir, operaciones de control, ocupación de territorios y mantenimiento del “orden”- , por otra parte, las formas de mantener el “orden” en el interior de los Estados revisten características militares: en el estricto sentido de una presencia importante de cuerpos especiales, la formación militar de la policía, el equipamiento y los comportamientos cada día mas “anti-motín”, que en sentido más general: estos aspectos y los de la guerra a la emigración clandestina revisten características de operaciones militares, hasta emplear los mismos medios, como es el caso del recurso al ejercito de tierra y la marina para las operaciones de vigilancia de las costas.

 

En cierto modo, la represión de Génova ha sido una demostración ejemplar, puesto que las características eran muy similares (por diferentes que sean las dimensiones de la violencia) a las de la guerra moderna: terrorista (golpear a los grupos para disuadir y meter miedo) científica  (ningún comportamiento dejado al azar,) asimétrico (la desproporción entre los medios y la violencia de las fuerzas del “orden” y los manifestantes desarmados era evidente) internacional ( el papel jugado por los servicios de los países de la OTAN y de los EEUU queda por esclarecer.

 

Este es el marco que tenemos delante de nosotros y que representa una aceleración de los procesos anteriormente descritos, y que actualmente la administración americana, conducida por Bush Junior y los otros “halcones” herederos de la guerra fría, han decidido llevar a sus consecuencias extremas, arrastrando con ellos a los antiguos y a los nuevos aliados  obligándoles a marchar detrás de su voluntad hegemónica renovada. ¿Pero por que Europa participa en esta “guerra norte-americana?

 

Hay dos explicaciones fundamentales:

 

Primero, porque cuando la “guerra es  inevitable”, los países europeos quieren ¡Ser! las clases dirigentes europeas, a pesar de sus rivalidades que les oponen a los E.E.U.U. en numerosos asuntos, se sitúan en el mismo terreno y tienen el mismo objetivo: controlar y dominar a los países de la periferia, tomar parte en el “reparto del botín”.

 

Segundo: La U.E., que edifica su unidad política y económica en la lógica neo-liberal no puede reproducir las mismas dinámicas - se constituye como  “fortaleza” y exporta, por lo tanto, una política de dominación. En este sentido, es importante renunciar a todas las ilusiones sobre la la autonomía de esta Europa, y menos a través del desarrollo del ejercito europeo: este ejercito no representa a Europa, no puede representar una solución de recambio a la OTAN, ( y a los EE.UU.), primero porque nace en el contexto de la OTAN, pero sobre todo por que toma copiadas la logística, las estrategias y los principios.

           

Está en la lógica de la pertenencia al G 8, que se ha investido en Gobierno del mundo, que los países europeos quieren participar en la guerra. Una participación a la cual se adhieren en orden disperso, cada uno por sus intereses y con sus motivaciones propias, Blair por que quiere confirmar su papel de jefe de fila de una Europa intervencionista y que busca por esta vía su legitimación internacional, el prestigio adquirido y la aspiración de conducir a la Gran Bretaña al Euro lo más rápido posible. La Alemania de SCHOEDER Y FISCHER, que recupera una estatura internacional enviando, por  primera vez, sus tropas fuera de sus fronteras; la Francia de CHIRAC Y JOSPIN “obligado” a llevar el ritmo de la nueva jerarquía piramidal en el seno de la U.E.,  en el cual vemos el eje FRANCIA-ALEMANIA-REINO UNIDO en lo alto, como también se explica la adhesión entusiasta del gobierno BERLUSCONI que quiere conquistar nuevos espacios de maniobra  entre los EE.UU. y Europa y conservar el papel (ya confirmado por el gobierno D´ALEMA en KOSOVO y en otros lugares ) de participar en las intervenciones y en las “misiones de paz”.

 

No podemos pues hacernos ninguna ilusión sobre un papel autónomo de la U.E. en esta fase: ”en esta guerra civil planetaria,” la guerra que las potencias han declarado a la humanidad entera, los países europeos saben bien de que lado situarse.

 

La movilización Social es, ”constitucionalmente” y sin equívocos contra la guerra, por que sabe que éste es el instrumento de las políticas neo-liberales contra las cuales se ha movilizado durante años.

 

Un  movimiento que se sitúa  resueltamente contra las políticas de guerra ( la militarización, el relanzamiento de la producción y el comercio de armas - que además representa una destrucción de recursos que podían ser utilizados de otra manera- la intervención de los ejércitos, los embargos, …) y contra las políticos que quieren la guerra , la mercantilización y la privatización de las  bases materiales de la supervivencia de las personas, la expropiación de los espacios de participación directa y de las formas de la democracia representativa, la precarización de la existencia. Otro mundo será posible si es sin armas; es por lo que el movimiento debe de saber proponer radicalmente y con firmeza el tema del desarme, frenar la militarización y trabajar en la construcción de relaciones solidarias partiendo de la base de los pueblos del mundo entero,  las verdaderas victimas de la “guerra global”.

 

¿Por qué debe Attac a su vez comprender la necesidad de una iniciativa contra la guerra permanente y contra sus instrumentos concretos -la OTAN-, los ejércitos nacionales y/o continentales, y también contra la reactivación de la producción y el comercio de armamentos?

 

La primera razón es evidente por el razonamiento desarrollado hasta aquí: si la guerra es la forma política en esta fase del proceso de mundialización. Una asociación que lucha contra esta mundialización neo-liberal (contra la expropiación y las desigualdades que ella crea) no puede más que batirse en primera fila contra la guerra y sus instrumentos.

 

Además, y es la segunda razón, una asociación de “ciudadanía” debe de tener conciencia de que la guerra en estado permanente (que va mas allá de de intervenciones aisladas), divide en dos la población del planeta, lo cual hace imposible esta “ciudadanía planetaria” por la cual trabajamos.

¿ Qué ciudadanía, que reparto es posible entre los pueblos que son partes opuestas, la que hace la guerra y la que la sufre?

 

En este sentido el papel fundamental es confiado a la Redes internacionales como el caso de Attac, que representa la posibilidad concreta de relaciones horizontales exteriores y opuestas a la situación y a la idea de la guerra, exteriores y opuestos a los instrumentos de la dominación y del control capitalista (organizaciones internacionales económicas y financieras o las alianzas militares) y es precisamente contra la guerra -que esta el peligro de dividir un movimiento planetario que ha sabido poner las bases de una alternativa de no violencia  y de no dominación- donde las Redes internacionales deben estrechar sus lazos, para rechazar la lógica del “choque de civilizaciones” y la falsa alternativa ”guerra-terrorismo fortaleciendo su compromiso para afirmar la necesidad de escoger entre, de una parte “la mundialización neo-liberal y la guerra” y de otra parte, la movilización del derecho, de las relaciones igualitarias, horizontales y no violentas, basadas en el reconocimiento de las diferencias y sobre la solidaridad.

 

* Documento aportado por ATTAC  ITALIA para ATTAC-Europa con motivo de la operación “Libertad duradera” tras el 11-S.

 

Traducido por Mario G. Osorio de ATTAC-Madrid

 

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