|
www.attacmadrid.org | 14 marzo 2010 |
Entrevista a Anthony Atkinson*
Por: Cristina Galindo**
Es el padre del controvertido tipo único del IRPF. Sir Anthony
Atkinson, galés de 57 años, publicó en 1995 su famoso libro sobre la renta
básica y la tarifa impositiva única (Public Economics in Action: the basic
income / flat tax proposal) y sus planteamientos no dejaron impasible a
nadie. El autor de ese trabajo ha inspirado la propuesta fiscal del PSOE, que
ha sido objeto de un alud de críticas que cuestionan su viabilidad y
progresividad. Atkinson, reputado ideólogo de la izquierda, profesor de Oxford
y miembro del consejo de análisis económico que asesora a Lionel Jospin,
defiende sin vacilar que un solo tipo impositivo corregido por una renta
ciudadana se traduce en una redistribución más equitativa de la riqueza.
Pregunta. ¿Está al tanto de la polémica que su propuesta ha generado en
España?
Respuesta. Sí, sí, algo me han contado... [risas].
P. Sabrá entonces que tiene muchos detractores.
R. Pero no sólo se trata de un tipo único. Lo que yo propongo son dos
cosas: una renta ciudadana, que es una renta básica, y un tipo único. La renta
ciudadana es lo que realmente preocupa a ciertos sectores, porque es una idea
muy radical. Potencialmente es muy distributiva y juega con un mínimo exento
muy alto. Eso sí, el tipo único y la renta vital nunca pueden separarse. Esa
unión es la que convierte un impuesto de la América republicana en otro más
equitativo.
P. ¿Y cómo se calcula esa renta ciudadana?
R. Es un salario universal. Todas las familias británicas reciben una
paga semanal por hijo, incluido el primer ministro, Tony Blair. La renta
ciudadana sustituye a la deducción por niños. En la declaración de la renta, si
tienes hijos, pagas menos, pero esa deducción no beneficia a todo el mundo. De
ella se aprovechan los más pudientes, los que hacen la declaración. Pero los
que no la hacen, porque no llegan al mínimo, no reciben ningún tipo de
compensación por hijo. La renta ciudadana suena a dinero gratis para los ricos,
pero realmente no es así, es mucho más distributiva de lo que parece.
P. ¿Es posible dar un salario para todos?
R. En teoría, el salario universal hay que pagarlo a todos. Pero yo
requeriría un nivel mínimo de participación: estar trabajando (o buscando
empleo), retirado, discapacitado, enfermo, tener a tu cargo hijos o personas
mayores. Esta versión es mucho más atractiva.
P. Se baja el tipo impositivo a las rentas altas y se crea un mínimo exento
elevado que libera a las bajas. ¿Las clases medias no se quedan atrapadas en
medio?
R. No si se suma al tipo único una renta ciudadana. Además, el partido
socialista también quiere subir los impuestos a las rentas del capital, y eso
es importante, porque afectará más a los grupos más pudientes que a la clase
media. Lo importante es el paquete entero: tipo único, renta ciudadana y subir
la presión sobre las rentas del capital. Ese paquete es más progresivo que el
tipo único por sí solo.
P. Tradicionalmente la progresividad ha ido ligada al número de tramos
del impuesto.
R. Creo que eso es una mala concepción. La clave es qué proporción de
la renta se paga, en la práctica, vía impuestos. Se asume que la progresividad
depende de la cantidad de tipos, pero hay que ver el impuesto en su conjunto.
La renta ciudadana haría progresivo el tipo único del IRPF; de lo contrario, sí
que podría ser regresivo. Me pondría nervioso un tipo único sin renta
ciudadana.
P. ¿No le parece sospechoso que desde algunos ámbitos de la banca se
apoye el tipo único?
R. Tengo entendido que fueron los servicios de estudios de la banca, y
no los bancos, los que se mostraron a favor de la propuesta. Que los bancos
hayan echado reprimendas a sus técnicos por esto da muchas claves sobre el
carácter de la propuesta.
P. ¿Se recauda lo mismo?
R. Asumo que sí, pero todo depende de los detalles.
P. ¿Por qué nadie lo aplica?
R. Yo no lo plantearía así. Más bien preguntaría por qué hemos dejado
de devolver a la gente una parte de su renta. Si empezamos a hacerlo con los
pensionistas, por qué no extenderlo a otros grupos.
P. Pero la tendencia es la contraria: impulsar planes de pensiones
privados, sanidad privada...
R. Esa tendencia demuestra que hacen falta propuestas como la de larenta
ciudadana. Si el Estado se desentiende de las pensiones, no hay garantías para
la gente. En un fondo privado, los mayores dependerán de los mercados
financieros para recibir su pensión. Ése es un negocio arriesgado. Si vamos a
seguir ese camino, ¡necesitamos la renta ciudadana mucho más! La gente encara
un futuro muy arriesgado.
P. ¿Sólo el Estado puede garantizar las pensiones?
R. Nadie puede dar una seguridad total, pero sí, sólo el Estado puede
dar más garantías.
P. ¿Han tenido tanto impacto sus propuestas en otros países como en
España?
R. Levantó mucho interés por el concepto de renta ciudadana en un
momento de gran debate sobre el Estado del bienestar. No sólo es un debate
fiscal.
P. Y, en el debate fiscal, ¿todavía rigen las ideologías?
R. Creo que es menos ideológico de lo que era, en parte porque los
impuestos indirectos están más generalizados. Ha habido algunos cambios en el
sistema fiscal que lo han convertido en un asunto menos controvertido.
P. ¿Bajar los impuestos es de izquierdas?
R. Depende del nivel actual de impuestos y, sobre todo, de a quién se
los bajes. La fiscalidad es el único instrumento del Estado para financiar las
actuaciones públicas. En el Reino Unido hay serios problemas con el transporte
y los hospitales. Está claro que necesitamos pagar más impuestos; si no,
pagaremos más, pero al sector privado. Los estadounidenses tienen una
fiscalidad muy baja, pero ¿cuánto pagan por la educación?
P. Usted es partidario de reforzar el Estado del bienestar, ¿se siente
optimista sobre su futuro?
R. Las cosas están empezando a cambiar, porque la nueva economía
incrementa la necesidad de un Estado del bienestar fuerte. Ahora te pagan un
salario y, quizás, stock options. Necesitamos que el Estado sustituya los
servicios que otros están reduciendo.
P. ¿Los Gobiernos desempeñan un papel importante en la nueva economía?
R. Creo que sí.
P. ¿Y qué opina de las empresas con beneficios que recurren a ajustes
masivos de plantilla?
R. En los viejos tiempos, los ajustes se producían cuando las compañías
iban mal. Después, en los ochenta y los noventa, las compañías empezaron a
tener beneficios récord, pero, aun así, había despidos. Hay un cambio que
refleja el rol de los mercados financieros, que exigen que se cree valor para
el accionista. Esa dependencia de la Bolsa es ciertamente peligrosa.
P. ¿Qué rol desempeñarán los inmigrantes?
R. Hay un problema de envejecimiento de la población. En EE UU la
población ha crecido un 50% desde 1950. ¡Es increíble! Y se debe a la
inmigración.
P. ¿Debería Europa impulsar políticas de inmigración más agresivas?
R. Europa debería tener una política de inmigración más flexible,
aunque reconozco que esta idea es demasiado radical.
P. Es la segunda vez que emplea ese término, ¿se ve a sí mismo como un
radical?
R. Bueno, no sé exactamente qué significa esa etiqueta. Tengo puntos de
vista diferentes a los de mucha gente y, en ese sentido, mis ideas sí son
radicalmente distintas.
* Anthony Atkinson es
Director del Nuffield College (Oxford)
** Publicado en El País, 25 de junio
de 2001.