EL ABC Y EL MAQUILLAJE DE LA HISTORIA

14 septiembre 2013 | Categorías: Nacional, Opinión

medios de comunicación Francisco Altemir, Attac Madrid

 

Todo ser humano tiene la tendencia natural a maquillarse tanto física como moralmente. Tiene la necesidad primaria no sólo de ser aceptado sino también apreciado por los demás para sentirse parte integrante del grupo. Eso le lleva a acicalarse y a mostrar ante los demás lo mejor de sí mismo. Eso le lleva también a no mostrar las sombras de su existencia, sobre todo de su comportamiento anterior, no haciendo alusión a lo que pueda desmerecerle. Creo que todos tenemos algo en nuestra vida que no queremos que se conozca, tenemos derecho a ello, forma parte de nuestra privacidad. Hasta las personas más insignes desean ocultar algo de lo que no se sienten orgullosos.

Tan es así que “educar” para ser aceptado por la sociedad o las empresas y optar a un puesto de trabajo se ha convertido en un negocio desde el prehistórico “Cómo ganar amigos” de Dale Carnegie a  los cursos que se dan en las llamadas Escuelas de Negocios para abrirse camino en este mundo en el que reina la competitividad.

 

Lo que no es aceptable y se debe considerar intolerable es que se “maquille” la historia común por parte de algunos que se creen Amos del Universo. La historia de una nación o de un pueblo  no es privada, es de todos.

 

El Director de ABC,  Bieitio Rubido, publicaba, en dicho diario el pasado 21 de julio,  un excelente artículo, en el que reconocía que “con frecuencia” los periodistas “renunciamos a la labor de información y reflexión reposada e independiente”. Y, noblemente, reconocía que “unos más que otros (periodistas), arrastramos una cuota de responsabilidad”.

No parece, sin embargo, ser esa la línea del periódico en su conjunto, como revela la autosatisfacción y el maniqueísmo demostrado al celebrar efemérides tan  importante cómo los 110 años de presencia continuada del rotativo en nuestro país. Es lógico mostrar contento, y así lo hizo un Editorial del 2 de Enero de este año. ¡Pero de qué manera!

 

Puesto que estamos en el año conmemorativo, conviene retener la tesis, el “abc” de dicho editorial:

El “abc” es muy sencillo, nos viene a decir que ABC, desde 1903 acá, no ha hecho sino ser “testigo de España”, informar objetivamente y defender una doctrina liberal y monárquica, lo que le ha valido:

 

A)    “Las represalias violentas de la II República (…) frentista”.

 

Quizá ABC se refiera a alguna retirada de edición en aquella época, decretada por los moderados Miguel Maura  y Lerroux; época en la que ABC se permitía acusar de “cobarde” a El Debate por no ser tan beligerante contra la República como él.

 

Por todos es sabido que en Mayo de 1931 se produjeron en España unos actos vandálicos de quema de conventos. Sin embargo se habla muy poco de la chispa que originó tales actos aunque figuren en libros tan conocidos como “La guerra civil española” de Hugh Thomas e incluso figuren en la enciclopedia Wikipedia.

 

En la tarde del 10 de Mayo de 1.931, sufrió ABC un intento de asalto por parte de unos cuantos indocumentados y que fue eficazmente reprimido por las fuerzas de orden de la República.

¿Qué originó este intento de asalto a la sede de ABC en la calle de Serrano? Conviene recordar lo que ocurrió aquel día, anunciado repetidamente en portada de ABC: el acto de constitución del “Círculo Monárquico Independiente” a las 12 horas en Madrid, Alcalá 67,  en el que se nombró como vocal de la Junta Directiva al Presidente de la entidad editora del periódico, Don Juan Ignacio Luca de Tena.  Decidiéndose también organizar la filial “Unión Militar Española” (se va intuyendo algo…).  Los reunidos, desde una de las ventanas de la planta baja dando a la calle (hoy es Gran Vía, sede de la Gran Peña), emiten por gramófono y a todo trapo la Marcha Real, sustituida legalmente el día anterior por el Himno de Riego como Himno de la República. En tanto, se dan vivas al Rey,  enfrentándose a los peatones disconformes con lo que oían. Se dispara desde el edificio (autor desconocido) con la consecuencia de un taxista gravemente herido.

La reacción previsible fue la multitudinaria manifestación e intento de asalto del edificio de ABC, disparos desde el mismo –no se sabe si por las fuerzas del orden o por los empleados del interior, dónde se encontraron armas- y dos muertos.

La consecuencia más conocida fue el descontrolado  incendio de conventos. (Por cierto, ¿algún católico se ha preguntado cuánto de ese resquemor en el pueblo contra la Iglesia española es atribuible a  una historia -de Recaredo acá- de sempiterna alianza con tiranías, expulsiones racistas, Inquisiciones -la última ejecución, en 1826-, abismo social, opresión de conciencias? ¿Por qué no se siguieron entonces en nuestro país los tímidos pasos sociales de las Rerum Novarum  y Quadragessimo annus?).

Lo menos conocido, o menos comentado respecto de aquellos días, es el estado de guerra proclamado inmediatamente por el Gobierno y el cese total de los disturbios.

 

No hubo represalia a ABC cuando se demuestra el conocimiento previo y la no denuncia por parte de Luca de Tena de la rebelión de Sanjurjo del 10 de Agosto del 32, ni por el artículo en sus páginas donde se enaltece al General sublevado y vencido atribuyéndole ser “una figura y una historia gloriosas”. El pdf adjunto es una muestra de la realidad. ( http://www.jrmora.com/archivo/abc-70.pdf )

No hubo represalias de ninguna clase porque se salieron con la suya en la conspiración que dio lugar a la guerra civil.

 

No cabe entrar aquí en los pormenores de tal conspiración y su apoyo mussoliniano desde 1.934, ni en el archidemostrado plan de sublevación militar organizado en Junio del 36 por Sanjurjo, Mola, Cabanellas, Varela, Villegas, Fanjul, Queipo de Llano y, tras vacilaciones, Franco; la comunicación de instrucciones a través de Valentín Galarza (alias “Técnico”); la distribución de armamento y reparto de territorios; la asunción de la pista aeronáutica montada por la Wermacht; la fecha prevista del golpe entre el 10 y el 20 de Julio. (Sabido es que el asesinato el día 12 del Teniente Castillo por falangistas y la venganza de los Guardias de Asalto asesinando a su vez el 13 a Calvo Sotelo, marcaron la fecha de un golpe de Estado demostradamente organizado desde antes).

 

Las pruebas más evidentes –y aquí entran los propietarios de ABC-  consisten en:

  • La entrega, el 4 de Julio en Biarritz, de un talón bancario por Juan March a J.I.Luca de Tena para que éste contrate un avión que desplace a Franco al lugar de la rebelión.
  • La inmediata orden del Presidente de Prensa Española a su subordinado Luis Bolín, corresponsal de ABC en Londres, para el alquiler del Dragon Rapide, la escala de éste en Burdeos para el encuentro de ambos y dar nuevas instrucciones. Llegada a Las Palmas y de aquí, con Franco, en una escapada rocambolesca a Tetuán donde llegó  el día 19 de julio incorporándose a la rebelión. El Dragon Rapide con Bolín, como emisario de Franco, llegó a Roma el 21 de julio tras varias escalas. Bolín entregó a Mussolini el manuscrito de Franco pidiendo ayuda de armamento.

 

Cabría hablar de  los titubeos  de Franco y sus varios días en blanco, de la curiosa  acumulación de defunciones (Balmes, Sanjurjo, Mola, José Antonio, Fanjul, Goded…) que le permitió ser Caudillo,  lo han hecho muchos historiadores, el hecho es que vino una feroz guerra civil.

De la entrevista del británico Joy Allen a Franco en Julio 36:

P.-¿Así que si la guerra se prolonga tendrá Vd. que fusilar a media España?” R.- ”Escúcheme bien, le repito que cueste lo que cueste”

 

Cabría hablar, por último de los 37 años de Dictadura, con la que al parecer, ABC no tuvo nada que ver, puesto que  sufrió…

 

    B “La censura y la sanción del franquismo” (editorial citado).

                                                            

Veamos más detenidamente: ABC mantuvo todos esos años la ideología monárquica, no su compromiso.

Con ello, quizá inadvertidamente, prestó el mejor de los servicios al Régimen, no otro que el de la coartada perfecta.

Todos los sectores de la nobleza, alta burguesía, alto clero, Fuerzas Armadas, conservadurismo en suma, de por sí monárquicos en cuanto adictos al poder dinástico graciado por Dios, todos ellos se complacían en la lectura matutina del cómodo rotativo grapado, al comprobar que ese día ABC seguía sosteniendo, de forma vitalicia, tal divina gracia en el Generalísimo.

 

Siempre sin aventuras comprometedoras, y sobran ejemplos:

Las respetuosas pero firmes peticiones de restauración monárquica en los años 41 y 43, firmadas por significados personajes – catedráticos como Pabón, Valdecasas, Palacios, etc.-, o financieros –Garnica, conde de Fontanar, Villalonga-, incluso militares – Kindelán, Dávila, Varela, Orgaz, etc.- lo que  comporta diversos castigos, carecen de eco, ni siquiera eufemístico, en ABC.

 

Respecto al Manifiesto de Lausanne (Don Juan, marzo 45), ni por asomo hubo publicación o referencia al contenido, eso sí, dura crítica a “la falta de información por parte de españoles de estirpe que viven en el extranjero rodeados por (…) medianías políticas fracasadas (…) cuyo única ambición es el medro”.

 

En el“Saluda” a Don Juan, ya en Estoril,  no aparece ningún Luca de Tena  entre los firmantes (aristócratas, financieros, académicos). Ciertamente, Don Juan Ignacio fue depuesto por algún tiempo de la presidencia de la empresa propietaria del periódico, y hubo en el 66 un secuestro por un artículo de Ansón (“La Monarquía de todos”), pero esto es pecatta minuta comparado con las sanciones al YA y, sobre todo, el ulterior cierre con voladura de edificio a que años después fue sometido el diario vespertino MADRID.

 

No opuso ABC objeción alguna a la designación de Don Juan Carlos como Príncipe de España, vivo y  no renunciante su padre, lo que contradecía el principio dinástico consustancial a la Monarquía: no esperó – a diferencia de auténticos monárquicos cómo los de Unión Española- a la abdicación de Don Juan para a dar a su hijo tratamiento de Rey.

 

Así que lo del “compromiso con la Monarquía parlamentaria” hay que tomarlo con pinzas.

 

Pero el seguimiento,  más bien diríamos apoyo, al franquismo se manifiesta con virulencia en las campañas contra unos y otros contrarios al Régimen.

Retroactivamente, los ataques post mortem a Azaña, Negrín, Prieto, etc., expresan ese “alarido ronco del vencedor” de que habla el Profesor Cotarelo.

 

Para los contemporáneos en cada momento, bastan unos flashes:

  • ¿Necesitaba ese diario, más allá del obligado rechazo a los participantes del llamado “Contubernio de Munich”, añadir por cuenta propia la retahíla de insultos con que lo adornó, para los tildados de “vejetes”: ser “reumáticos, desdentados”; para los “mocetes”: ser “pálidos, pipiolos escurridizos”; todos: “traidores y vendidos”, dedicados a:  “la comedia burlesca de la promiscuidad, jugando al corro, como los chiquillos, pero jugando con los auténticos y vivos intereses de España”?.

 

  • Siete años después a pesar de que nadie, ni ninguna autoridad gubernativa podía obligarle, comete  una de las mayores vilezas en la prensa escrita, la cometida contra el estudiante recién asesinado por la Policía, Enrique Ruano Casanova, sacando de no se sabe dónde y publicando unos diarios atinentes a su personalidad e inclinaciones.

 

  • ¿Qué decir de los siniestros artículos de J.I.y Torcuato Luca de Tena contra un Bergamín recientemente vuelto del exilio, indefenso, perseguido por la Policía?

 

Lo que no obsta al periódico ser indulgente con la Dictadura.

De los más de 140.000 ejecutados durante y tras la guerra civil, nada dijo nunca ABC, tampoco de los cientos de miles encarcelados, o de los otros tantos depurados.

Claro que cabía pretextar censura e ignorancia.

 

Pero después llegó la Ley Fraga, y cupo hablar, eso sí, exponiéndose a las consecuencias, que ABC podía haber asumido. Pues tampoco.

Cuando Grimau, ABC calla. Cuando Conill, silencio. Cuando Puig Antich,  otro, silencio. Aunque en varias de esas ejecuciones se siguió utilizando el garrote vil.

 

Y cuando el Dictador decide morir matando, cuando las condenas de 1.975 originan protestas de medio mundo, petición de clemencia por Pablo VI, retirada de 19 Embajadores, cuando consecuencia de ello Franco conmuta 6 penas de muerte pero mantiene y ejecuta otras 5, ABC siempre equilibrado y comprensivo, titula: ”Ha habido justicia y ha habido clemencia” (Quizá sea que la permanente, según el citado editorial, “comprensión cristiana de los valores del hombre tanto individuales como colectivos”, le llevaría en aquella ocasión a respetar el individual de 6, y para el colectivo de los otros 5, revivir aquello del  Legado pontificio medieval de “mátales a todos, que Dios sabrá distinguir”).

 

ABC, también ahora y, concretamente, el 24 Agosto de  2.013, se nos muestra equilibrado y comprensivo con el Alcalde de Baralla, cuyas repulsivas palabras según las cuales “los ejecutados por el franquismo será porque se lo merecían”, no merecen –valga la redundancia-,  para el ABC, calificativo otro que el de “desafortunadas”.

 

Señor Rubido, de acuerdo con Vd. en que si “los periodistas quieren ocupar el papel de los políticos”, eso “es el mundo al revés, mejor dicho, la democracia al revés”.

Agradezco su confesión de que “los comunicadores hemos sobreactuado en los últimos tiempos”.

 

Las anteriores líneas, simple recordatorio, hacen quizá ver que cuando “los tiempos” vienen de largo, procede rectificar muy a fondo, evitar maniqueísmos en justas conmemoraciones y – lo que se espera de su digna dirección- dar a un diario de tanta prosapia el tono requerido de “no sobreactuación”.

 

En estos tiempos en el que las palabras pierden su significado, en el que nacen “historiadores” que falsean la HISTORIA de forma inaceptable o esconden, mediante maquillaje, la VERDAD,  patrimonio de todos, conviene recordar que:

  • La VERDAD es tozuda y, puede, que algo vergonzosa pero termina haciéndose patente y brillante.
  • Los pueblos que ignoran su historia terminan, desgraciadamente, repitiéndola.

 

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

 

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