El New Deal de Ecuador: Reformando y regulando el Sector Financiero.

17 mayo 2013 | Categorías: Latinoamérica
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Mark Weisbrot, Jake Johnston y Stephan Lefevre. Febrero de 2013.

Traducido por Aurora Martínez Hernández.

 

Desde que el presidente Correa llegó al cargo en enero de 2007, su gobierno se ha embarcado en una serie de reformas para transformar y regular el sistema financiero. Algunas de estas reformas y proyectos se incluyeron  en la Constitución de 2008, que fue arrolladoramente aprobada con el 64% de los votos;  otras, se articularon en leyes y regulaciones que se pueden consultar en la ampliación de este artículo.

El gobierno creó un fondo de liquidez para las emergencias del sistema bancario que se nutre de impuestos a los bancos y que alcanzan en la actualidad 1.200 millones de dólares. Así mismo estableció los procedimientos oportunos para actuar sobre los bancos insolventes.

Al Banco Central, que había sido previamente independiente del gobierno, se le hizo formar parte de la división ejecutiva del equipo económico.  Esta división incluía un nuevo Ministerio Coordinador de la Política Económica que fue  creado por el presidente durante el segundo mes de su administración. Estos cambios, especialmente si se mira la contabilidad del Banco Central, han demostrado ser muy importantes para la ejecución y coordinación de las nuevas políticas económicas de Ecuador.

El gobierno de Correa quería que el Banco Central regulara los tipos de interés y esto se consiguió al final de 2007. Por término medio, los tipos de interés reales (una vez corregida la inflación) para préstamos bajaron considerablemente durante el mandato de Correa desde el 8.28% en abril de 2007 hasta el 3.85% en la actualidad.

El sector financiero, según la nueva constitución, está  formado por el sector privado, el  sector público y el sector popular-solidario, que incluye cooperativas de crédito, asociaciones  de ahorro y préstamo y otras organizaciones de base. El gobierno ha marcado un gol con la expansión del sector financiero solidario de base, creando un “Programa de Finanzas Populares” en 2008 para expandir el préstamo a través de pequeñas cooperativas de crédito. De esta manera puede llegar mejor la financiación a los pequeños negocios. En enero de 2007, los préstamos que hacían las cooperativas de crédito suponían el 11,1% de los préstamos privados; en julio de 2012, estos suponían casi el doble, el 19 ,6%. Los préstamos de las cooperativas han visto un gran incremento en términos absolutos, triplicándose en términos reales (descontada la inflación) durante este periodo.

Así mismo, un gran número de medidas regulatorias fueron adoptadas para proteger a los consumidores y al interés público, por ejemplo imponiendo comisiones máximas en varias transacciones financieras.

En mayo de 2009 el gobierno estableció un Coeficiente de Liquidez Nacional, que requería que el 45% de todos los préstamos (activos) de los bancos tenían que concederse a personas físicas y jurídicas del país. Este porcentaje ascendió al 60% en  agosto de 2012. El propósito era exigir a los bancos que mantuvieran la mayoría de sus activos dentro del país. Varios cientos de millones de dólares volvieron como consecuencia de estas regulaciones durante el primer año. Esta respuesta del gobierno demostró ser extremadamente importante contra la recesión mundial de 2009.

El  gobierno también implantó un impuesto sobre los capitales que abandonaban el país, lo que ha sido una herramienta básica de transparencia y  una parte importante de los ingresos del gobierno desde su implantación, aumentando desde el 1% de los ingresos en 2008 hasta más del 10% en 2012.

Así mismo, el gobierno tomó medidas para limitar el poder económico y político del sector financiero. Antes de la elección de Correa, los bancos eran dueños de la mayoría de las cadenas de televisión. Esto se prohibió.

También, una disposición del tipo de la ley Glass-Steagall, la Ley Anti-Monopolio de octubre de 2011, prohibió las uniones de varios bancos o  instituciones financieras, por lo que los fondos institucionales, bancos de inversión y empresas de seguro tuvieron que separarse. Además se creó un conjunto de normas regulatorias para reforzar la legislación anti-monopolio.

Estas y otras medidas expansivas han tenido mucho impacto en el éxito del gobierno de Correa y en la mejora de varios indicadores sociales.

Uno de los más importantes efectos de las reformas se ha visto durante la actual crisis financiera mundial. Ecuador fue particularmente golpeada por la crisis, ya que el petróleo es la exportación más importante y la principal fuente de ingresos del país. También las remesas mandadas por los ecuatorianos que vivían y trabajaban en el extranjero eran una  importante fuente de ingresos en la balanza por cuenta corriente. El precio del petróleo colapsó a mediados de 2008, cayendo un 79 % antes de empezar a recobrarse a principios del 2009. Entonces, los ingresos por petróleo representaban un 62% del total de las exportaciones y el 34% de los ingresos del Estado.

La caída de las remesas fue otro enorme golpe para la economía. Estos dos golpes combinados fueron comparables con la caída en la demanda privada en EEUU en el colapso de la burbuja inmobiliaria que causó la Gran Depresión. Sin esa fuerte respuesta política, Ecuador podría fácilmente haber experimentado una de las peores recesiones del hemisferio y una lenta recuperación también. Pocos países fueron golpeados tanto.

Pero Ecuador experimentó sólo una suave caída, perdiendo un 1.3% de su PIB durante tres trimestres de recesión. Un año más tarde o siete trimestres desde el inicio de la recesión, la economía había vuelto al nivel anterior a ésta (esto mismo le llevó cuatro años a los EEUU). La recuperación de Ecuador se debió en gran medida a un eficaz plan de estímulo consiguiendo un crecimiento de casi un 5% en el PIB de 2009, uno de los mayores del hemisferio.

Hay que decir que esa clase de estímulo no hubiera sido posible sin  las reformas financieras y regulatorias que se hicieron. Las medidas para restringir la huida de capitales y  los requisitos de liquidez a los bancos nacionales fueron extraordinariamente importantes al permitir al gobierno seguir una política fiscal expansiva, mientras que al mismo tiempo evitaban los problemas de la balanza de pago. Controlar el Banco Central para asegurar su cooperación en todos estos esfuerzos, fue también esencial. La exigencia del Presidente Correa para que el Banco Central repatriara más de 1.000.000.000 de reservas que permanecían en el extranjero (ascendiendo a 2.000.000.000  el año pasado) fue otro ejemplo de la importancia de esta reforma. Se debe enfatizar que la tarea de contener la caída de 2009 fue mucho más difícil para Ecuador a causa de la dolarización, pues no puede usar la política de devaluar el tipo de cambio u otras de las más importantes medidas de política monetaria que otros países tienen (por ejemplo las medidas de expansión de la oferta monetaria – quantitative easing – que la Reserva Federal de los EEUU ha usado con tanto éxito desde 2008).

La reforma financiera contribuyó significativamente a una subida sin precedentes de los ingresos del gobierno, desde 27% del PIB en 2006  o más de un 40% en 2012.    Esto no sólo permitió una política fiscal expansiva, sino también un aumento muy importante en gastos sociales. El mayor incremento fue en vivienda, pero también fue importante la subida del  gasto en salud y otros gastos sociales. El programa  más importante del gobierno de transferencia de dinero (el bono de Desarrollo Humano) subió de 1 a 4. Los fondos para educación duplicaron el porcentaje del PIB desde 2006 a 2009.

En el último trimestre de 2012, el desempleo había caído al 4.1%, el nivel más bajo desde que se tienen estadísticas (por lo menos desde hacía 25 años). La tasa de la pobreza descendió al 27.3% en diciembre de 2012, un 27% por debajo de su nivel en 2006.

Sobre todo, se pone de manifiesto que las arrolladoras reformas financieras del gobierno de Correa han tenido éxito, no sólo porque han conseguido sus objetivos programados, sino porque han ayudado a la estabilidad, crecimiento y empleo macroeconómico y  a unas mejoras muy significativas en una serie de indicadores económicos y sociales. Lo que es más digno de destacar es que muchas de estas reformas fueron no ortodoxas (o contrarias a la lógica imperante) que dan por supuesto lo que tienen que hacer los gobernantes para promover el desarrollo económico. Que el ejecutivo tome el control del Banco Central, dejar de pagar un tercio de la deuda externa, aumentar la regulación y los impuestos al sistema financiero, aumentar las restricciones a los flujos internacionales de capital, aumentar el tamaño y las funciones del gobierno – son medidas que se suponen  llevarán a la ruina económica. Los criterios económicos convencionales dicen que es más importante complacer a los inversores, incluyendo en estos a los acreedores extranjeros, cosa que el gobierno de Correa claramente no hizo. Pero  no todas las reformas de Ecuador fueron en contra de los principios ortodoxos – sus medidas para sanear los bancos insolventes, la legislación anti monopolio y la creación de un cuerpo legal complementario, y las reformas del fondo de garantía  de depósitos, por ejemplo, son medidas ampliamente aceptadas, que incluso funcionaron.

El éxito de Ecuador muestra que un gobierno decidido a reformar el sistema financiero puede – con el apoyo popular – enfrentarse a una alianza,  poderosa y atrincherada, de  intereses financieros, políticos y de los medios de comunicación y ganar. En este sentido, el gobierno de Ecuador también se enfrentó a los poderosos intereses internacionales, con el impago de su deuda externa, con la renegociación  de sus contratos del petróleo y, así mismo, con su negativa a  renovar la concesión a una de las pocas bases militares de Estados Unidos que quedan en América del Sur.  Sus logros tienen implicaciones  no sólo  en muchas de las  recetas políticas estandarizadas  que se ofrecen a los países en desarrollo, sino también para el futuro  de cualquier gobierno democrático que sea elegido por su programa reformista y quiera navegar por un nuevo camino hacia el crecimiento y el desarrollo. Las teorías convencionales de los gobiernos de los países en desarrollo han limitado las opciones políticas en la era de la “globalización”, aumentado los movimientos de capitales y  la competencia internacional. Ecuador es, dentro de los países en desarrollo, un país relativamente pequeño y de renta media, con una economía abierta que ni siquiera tiene moneda propia. Sin embargo, en cinco años ha sido el país que ha logrado la reforma financiera más completa del siglo XXI. Esto indica que existen más opciones políticas con posibilidades de éxito, de las que normalmente se cree, para los países en desarrollo (y también para los de renta alta).

Center for Economic and Policy Research.  www.cepr.net

*Para los más interesados se sugiere remitirse al informe completo en inglés, que aparece con el título.”Ecuador´s New Deal: Reforming and Regulating the Financial Sector”.   cepr.net

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

 

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