Sentarse de pie

2 marzo 2013 | Categorías: Nacional, Renta Básica
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El campamento Dignidad de Mérida

Santiago Alba Rico

 

Hace ahora casi una semana varias decenas de ciudadanas y ciudadanos se detuvieron en una calle de Mérida (Extremadura) y seis días después siguen sin moverse. No se trata de una parálisis colectiva ni de un lento retrato de grupo. Aunque comen allí, no es un pic-nic. Aunque duermen allí, no es una excursión. Aunque beben allí, no es un bar. Aunque viven allí, no es una vida. Se hacen llamar Campamento Dignidad y están señalando una puerta. No es cómodo ni divertido, pero es sin embargo un gesto digno: lo que se llama una protesta. Pertenecen a la Plataforma por la Renta Básica y la puerta que señalan es la del Servicio Extremeño Público de Empleo, fachada de las políticas de empleo de la Junta de Extremadura. Exigen dignamente dignidad para los 180.000 parados extremeños; exigen -es decir- empleo público y renta básica o, lo que es lo mismo, las condiciones mínimas para que un ser humano se convierta en un ser humano. O más exactamente: en un ciudadano.

Las revoluciones árabes ciñeron todas sus demandas en la palabra “karama”, “dignidad”. Es sin duda una palabra bien elegida, la cifra donde cristalizan todas esas demandas, sociales y políticas, que resumen la autodeterminación de la existencia: alimentación, vivienda, sanidad, educación, información, capacidad de decisión, libertad de movimiento, y ello con independencia de que se tenga o no un trabajo. Esas son las condiciones materiales y políticas de la dignidad humana y si no se tienen, si se nos roban, si se nos escatiman o se nos limitan, la dignidad consiste entonces en rebelarse, protestar, señalar colectivamente las puertas cerradas, las fachadas engañosas, los parlamentos vacíos. España -escribía hace poco- es cada vez más “una dictadura árabe”. Los compañeros de Mérida, con su gesto digno en pos de la dignidad, forman parte de esa marea anti-dictatorial cuyo oleaje baña ya otros continentes posibles. Han acampado en la lucha y beben, comen y duermen en la plaza común. E incluso se sientan de pie.

Un abrazo y toda mi solidaridad desde Túnez.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

 

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