Algunas reflexiones sobre el movimiento para el agua

8 junio 2011 | Categorías: Portada
La recogida de firmas ha mostrado la capacidad del movimiento para el agua de interpretar un profunda necesidad de participación social y un profundo malestar hacia un pensamiento único dominante que ha entregado la economía y la vida misma de las personas en las manos de los grandes capitales financieros.

Marco Bersani –Presidente de ATTAC-Italia, [Traducido por Matteo Guainazzi, Attac Madrid]

1. En breve, el pueblo italiano será llamado a pronunciarse sobre dos referéndums promovidos por el Forum Italiano dei movimenti per l’acqua y por una coalición social muy amplia agregada alrededor del Comité para el Referéndum: “2 SÍs para el agua como bien común”.

Dos preguntas cuyo éxito abrirá la vía a la republicización del agua y la gestión participativa por las comunidades locales, afirmando finalmente el principio: “¡fuera el mercado y fuera los negocios del agua!

Se trata de una cita decisiva, no solo para el movimiento para el agua: por primera vez después de dos decenios de hegemonía, las políticas liberales pueden verse castigadas por un voto democrático y popular, abriendo una reflexión mucho más amplia sobre la crisis económica, ecológica y democrática que estamos sufriendo, y sobre las vías para salir de ella.
A la cita referendaria el movimiento para el agua llega después de una extraordinaria campaña de recogida de firmas que ha alcanzado casi 1.5 millones de personas, sin padrinos políticos, sin grandes financiadores y en el silencio más completo de los grandes medios de comunicación.

Una recogida de firmas que ha mostrado la capacidad del movimiento para el agua de interpretar un profunda necesidad de participación social y un profundo malestar hacia un pensamiento único dominante que ha entregado la economía y la vida misma de las personas en las manos de los grandes capitales financieros.
Muchas y muchos han observado con creciente sorpresa las colas de mujeres y hombres de todas edades, historia y orientación política a las mesas de recogida de firmas, orgullos@s de su propia dignidad y segur@s de estar participando en una experiencia de cambio social.

2. Sin embargo, la súbita aparición del movimiento para el agua nace de un camino largo que merece la pena resumir para entender sus características y derivar algunas conclusiones generales. El camino para construir un conflicto nacional sobre el agua empieza con decenas de conflictos territoriales abiertos en todo el país en contra de la privatización del agua. Los primeros pasos se hacen en Toscana, donde la celebración en noviembre de 2002, del Foro Social Europeo y del Foro Mundial Alternativo del Agua, permite reforzar nuevas conciencias y dar un nuevo impulso a la capacidad de arraigo territorial de los movimientos de lucha en la región. La Toscana ha sido la primera Comunidad italiana en la que se aplicó la Ley Galli, y donde se eligió el partenariado público-privado como modelo de gestión de los servicios hídricos. Los resultados de estas gestiones, analizadas por fórum sociales territoriales, ponían en discusión la validez – por muchos aceptadas acríticamente – del “modelo toscano”. Durante dos eventos regionales promovidos por el coordinamiento de los foros sociales toscanos, que tuvo lugar en el verano del 2004 a Stia y Piombino, los movimientos se comprometieron a una lucha regional en contra de la privatización del agua y acordaron la elaboración de una ley regional de iniciativa popular como instrumento de esta movilización.

La campaña de recogida de forma fue un éxito: durante seis meses se recogieron 43000 firmas, a pesar de que según la ley fueran suficientes solo 3000 y de que el comité promotor se hubiese dado el objetivo de 30000.

La propuesta de ley fue rechazada por la Asamblea de la Comunidad en el otoño de 2006.

Sin embargo, un nuevo movimiento había arrancado; desde al Lazio a la Sicilia, desde el Abruzo a la Toscana, desde la Campania a la Lombardía si iban multiplicando las luchas territoriales. Cuando varios exponentes de asociaciones nacionales y de comités territoriales (entre otros: ATTAC-Italia, Comité italiano para el contrato mundial del agua, Federación Pública de la CGIL, ARCI, SINCOBAS, Confederación COBAS, el Foro Social del Abruzo, la Red Toscana para el Agua) promovieron en julio de 2005 un primer llamamiento para constituir el Fórum Italiano de los Movimientos para el Agua las adhesiones se han multiplicados en muy poco tiempo.

Cinco asambleas nacionales han marcado los tiempos del proceso de construcción participativa del Fórum que finalizado en Roma en marzo del 2006 durante un encuentro con más de seiscientos participantes, una pluralidad de experiencias a confronto, y la percepción de una posible difusión sobre todo el territorio nacional.

La asamblea que cerró el Fórum Italiano de los Movimientos para al Agua, juzgando madura la abertura de un conflicto nacional sobre el agua, ha elegido la elaboración de una ley nacional de iniciativa popular como el instrumento para reforzar las luchas locales y como elemento de su unificación, hacía una explícita ruptura de la legislación actual, que permitía la gestión de servicios a través de sociedades anónimas.

También la escritura del texto se ha desarrollado con la máxima participación posible, juntando técnicos y activistas en las mesas de trabajo para poner en común los diferentes saberes y experiencias. El texto de la ley fue aprobado por la asamblea nacional de los movimientos que tuvo lugar en Florencia el 7 de octubre del 2006. La misma asamblea confirmó la elección del instrumento de la ley de iniciativa popular, e impulsó una campaña de recogida de firmas, de iniciativas y de movilizaciones que implicase a todo el país.

Después de seis intensos meses de mesas, debates, asambleas y movilizaciones (10000 personas a Palermo en la manifestación del 10 de marzo) que han atravesado todos los rincones del país, el 10 de julio del 2007 el Comité Promotor entregó al Presidente del Parlamento 406626 firmas en apoyo a la ley de iniciativa popular.

Al mismo tiempo, por la necesidad de seguir manteniendo el carácter de lucha nacional y de evitar que, después de la entrega de las firmas, la lucha se limitase solo al nivel político-institucional, el Fórum Italiano de los Movimientos para el Agua decidió convocar una manifestación nacional para el agua.

Sábado 1 de diciembre en Roma 40.000 personas participaron en la manifestación nacional para “republicanizar el agua y defender los bienes comunes”, en un acto de nacimiento de un movimiento para el agua de dimensión nacional.

Ninguna respuesta llegó desde el frente político-institucional y, mientras en breve cae el Gobierno Prodi, el nuevo Gobierno Berlusconi no duda en intentar blindar la entrega de la gestión de los servicios hídricos a manos privadas, aprobando el “Decreto Ronchi”. Pero, la decisión gubernamental se demuestra ser demasiado atrevida, y el Fórum Italiano de los Movimientos para el Agua logra despertar una fuerte indignación popular, promoviendo movilizaciones en todo el país, y recogiendo en pocos días 50000 firmas en contra de las políticas de privatización. Desde allí al referéndum es una historia presente, la historia de un movimiento que logra conseguir dos resultados fundamentales: imponer el tema del agua y de los bienes comunes en la agenda política nacional, y afirmar el principio que todo el mundo tiene derecho a decidir sobre lo que a todo el mundo pertenece.

3. No es solo el venir desde lejos que subraya la importancia del camino hecho por el movimiento para el agua en nuestro país. En los conflictos territoriales, en su intercambio de conocimientos y experiencias ha crecido en calidad y cantidad una conciencia y un camino de autentica auto-educación popular orientada a la acción, que ha hecho del movimiento para el agua algo de inédito y fecundo.
Veamos ahora sus principales características:

a) la construcción del imaginario
La resistencia promovida por los comités populares en contra de las políticas de privatización en los territorios habría podido ponerse solo el objetivo mínimo de la “reducción del daño”, sin ponerlas radicalmente en discusión. Sin embargo, el Fórum Italiano de los Movimientos para el Agua ha logrado construir, a través de una análisis profunda y completa de las experiencias concretas, otro objetivo, rompiendo con el paradigma de las sociedades anónimas, con la cultura de empresa como única forma de organizar la sociedad, y abriendo camino a una nueva reflexión sobre los bienes comunes, capaz de superar la vieja dicotomía público-privado para alcanzar la gestión participativa, y la dicotomía propiedad estatal-propiedad privada para introducir el concepto de propiedad social.

b) El vinculo entre lo local y lo global
El movimiento para al agua vive de su propio arraigo en los territorios, en su propia difusión horizontal y en red; pero ha sabido construir sobre estas bases un conflicto a nivel nacional, intentando reconstruir un lugar de inclusión social en el cual han podido encortar su lugar asociaciones, organizaciones y redes nacionales. Esto ha permitió juntar el valor añadido de la fuerte capacidad de movilización con la capacidad de proponerse como mayoría cultural y política en el país.

c) La alianza entre sujetos
Partiendo del análisis concreta de la realidad del servicio hídrico integrado, el movimiento para el agua ha inmediatamente comprendido que, ya qué el servicio se ofrece por y para diferentes sujetos: los ciudadanos que reciben el servicio, los trabajadores que lo proporcionan y las administraciones locales que garantizan su provisión, se necesitaban elaboraciones especificas para cada uno de los sujetos y se tenían que construir alianzas sinérgicas entre ellos: junto a los comités populares han nacido comités de trabajadores para el agua pública, así como un coordinamiento nacional de las administraciones locales.

d) La autonomía política y social
El movimiento para el agua ha logrado con el tiempo superar la vieja definición de su propia autonomía como separación entre sociedad y política, remplazándola por la autonomía de su propio proyecto político. Este proyecto funda su propia identidad sobre sus propios contenidos, y consecuentemente es capaz de mojarse en la política sin recaer en los dos errores especulares de rechazar el dialogo con ella o de confiar ciegamente en ella.

e) El binomio protesta/propuesta
El movimiento para el agua desde el principio se ha planteado como una experiencia de fuerte determinación en la resistencia a las privatizaciones, así con un movimiento competente y capaz de propuesta, construyendo, a través de la elaboración participativa de la ley de iniciativa popular, una carta constitucional que le ha permitido su expansión y su difusión a todos los rincones del país

f) La experimentación de la democracia participativa
Esta característica, que explica en buena medida los resultados obtenidos por las otras, constituye un elemento de enorme importancia. El movimiento para el agua se ha dado una estructura ligera y sencilla: una asamblea nacional anual, que define las líneas políticas de iniciativa; un coordinamiento nacional, que las pone en práctica, reuniéndose una vez al mes y en un día no laborable; y grupos de trabajo a tiempo y sobre temas específicos. Junto a esta organización, ha elegido el método del consenso como única posibilidad de toma de decisiones, teniendo en cuenta la necesidad de tiempos más largos para las decisiones más importantes, pero permitiendo a todos los sujetos, desde el más pequeño comité territorial hasta la organización nacional más grande, de participar plenamente a todos los procesos de toma de decisiones.

Además el movimiento para el agua ha logrado no asumir nunca por obvias las características sobra mencionadas; al revés, su duración, anómala para un movimiento, y su expansión linear han sido posibles ya qué ha sabido debatir y discutir periódicamente su propio estado de salud colectiva, sabiendo que el conflicto es necesario, que hacer red puede ser cansino si no produce valor añadido para cada uno de los nudos que la componen, que el respecto para la diversidad no es un principio ético abstracto sino la conciencia que cada punto de vista solo es una aproximación de la verdad concreta.

4. El conjunto de la historia y de las características de la experiencia del movimiento para el agua hace hincapié en la crisis de la democracia y de la política.

Con respecto a la primera, asumiendo plenamente la draconiana reducción de los espacios de la misma debida a los cambios introducidos por la globalización neoliberal que desplaza los procesos de decisiones políticas lejos de las instituciones parlamentarias, no pone solo el problema del vaciamiento de las instituciones democráticas, sino analiza el fracaso de su capacidad de contrastar la dictadura de los mercados y de los capitales financieros. El movimiento para el agua no busca entonces una nueva representación, sino se pone el objetivo de una refundación radical de la democracia, que debe estar más y más basada sobre la participación directa de las personas a todas las decisiones, construyendo formas de democracias directa a varios niveles, con modalidades de representación que – allí donde sean necesarias – tengan objetivos específicos, sean temporales y siempre revocables.

Con respecto a la segunda, justo el modelo de inclusión social y participativa aplicado al movimiento para el agua, pone en discusión la relación clásica entre los sujetos sociales y los partidos. La vieja relación que define los sujetos sociales como los lugares donde se expresan las necesidades y los partidos como los lugares de síntesis y de propuestas de solución, ha sido decididamente rechazada, por qué es una relación jerárquica, y además en la complejidad de la contemporaneidad no existe ningún sujeto estructuralmente capacitado para crear síntesis y proponer soluciones. A esta se opone una relación horizontal, en la que todos los sujetos – sean ellos asociaciones, comités, redes o partidos – contribuyen a la construcción de un caleidoscopio común, tejiendo alianzas sobre temas específicos y construyendo vínculos sobre temas complejos.
El movimiento para el agua, que ya ha ganado culturalmente en Italia, se enfrenta ahora a un pasaje decisivo de su propio camino: pasar de la victoria cultural a la victoria política, a través de los SÍs a los referéndum.

Esta victoria podría concretamente modificar las relaciones de fuerza existentes y abrir nuevos espacios para todos los amplios y extendidos conflictos sociales y medioambientales todavía abiertos en un país que no está pacificado.
Ganar el referéndum permitiría una enorme redistribución de la esperanza entre las personas, además de impulsar una nueva conciencia que la participación es libertad.
Después de este pasaje, las potencialidades de la inédita experiencia, que he intentado relatar en este articulo, serán muchos más claras.

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