¡La incontenible marea del ciberespacio ha comenzado!
Federico Mayor Zaragoza y Rosa María Artal, Comité de Apoyo de Attac España
La movilización popular se ha iniciado.
Los que siguen especulando en los estertores de la “globalización”, los de Davos… están, en general, fuera de la nueva realidad: los ciudadanos empiezan a expresarse a través de la moderna tecnología de la comunicación. El tiempo de la resignación y del silencio ha concluido.
No han sabido escuchar: hace años que vengo repitiendo, con muchos otros, que la participación no
presencial a través de la telefonía móvil y del internet representaba un hecho histórico, que
ampliaba en gran manera la capacidad “democrática” de la ciudadanía, ceñida hasta entonces, en el mejor de los casos, a la votación en las urnas. Pero, añadía, una democracia genuina consiste no
sólo en ser contado en las elecciones sino en contar, en ser tomado en cuenta permanentemente.
¡La voz del pueblo! ¡”Nosotros, los pueblos…!” como lúcidamente proclama la Carta de las Naciones Unidas.
Naciones Unidas que han sido por cierto, postergadas a agencia humanitaria internacional y a ser
refugio institucional de conveniencia, confiriendo el poder a grupos integrados por los países más ricos (G6, G7, G8… G20). Desde que sustituyeron, mediada la década de los 80, los valores (justicia social, equidad, solidaridad…) por el mercado y la “democracia” que representaban las
Naciones Unidad por la plutocracia, estaba claro que las asimetrías se agrandarían, que se deslocalizaría la producción, que los paraísos fiscales rebosarían en lugar de desaparecer de una vez, que los tráficos a escala supranacional (drogas, armas, personas…) no tendrían castigo, que
los flujos financieros no se regularían…
Pero en vano.
En muchos países -¡hasta en Irán!- se empezó a ver la capacidad movilizadora del ciberespacio.
Ahora se extiende por el Magreb. Ojalá sea pacífica y no se reprima violentamente lo que hubiera debido preverse.
Y, sobre todo, que se adopten rápidas medidas por los grandes responsables de la situación actual, particularmente por el “gran dominio” (energético, militar, económico, mediático): cuando
se desmoronó el muro de Berlín y, con él, por la magia de Mikhail Gorbachov, el imperio soviético, advertí que si no se enderezaban rápidamente las tendencias, pasaría lo mismo, en pocos años, con el imperio “occidental”. “Se ha hundido un sistema que, basado en la igualdad, se olvidó de la libertad. Ahora, si no cambia radicalmente, se hundirá un sistema que, basado en la
libertad, se ha olvidado de la igualdad. Y de la justicia”.
Los explotados, los frustrados, los pobres y empobrecidos, los humillados pueden ahora hacerse oír y “ver”. Hasta hace poco el ámbito era local y las causas de las protestas eran también “locales”. Ahora son causas mundiales y el acoso intolerable de los mercados a la acción política se ha generalizado.
¡Qué fácil resulta hoy comprobar que los mismos que han provocado esta situación acusen a los
líderes de los países afectados por la “marea”!. Será mejor que vayan tomando inmediatas decisiones correctoras, porque la movilización ciudadana, como incontenibles aguas altas –ojalá no sean tsunamis- ya no se detendrá.
Nos acallaron pensando que nuestra voz era utópica, irrelevante, molesta pero modesta… en lugar de darse cuenta de que se trataba de un proceso de movilización progresiva a todas las escalas.
Recuerdo cuando, hace ya muchos años, nos llamaban “buenones” a los que, desde posiciones de responsabilidad mundial, preconizábamos la rápida reforma de las Naciones Unidas para que pudiera
convertirse en realidad el papel de la ciudadanía que el Sistema de Naciones Unidas representa y promueve, inspiradas por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
No miren ahora hacia otro lado. Más vale prevenir que remediar. Aceleren el cambio. Se producirá de todas maneras. Piensen en la incontenible marea…
Autenticidad e imparcialidad
El papel del ciberespacio, de las redes sociales y de la telefonía celular en la movilización popular no ha hecho más que empezar.
Es cierto que al igual que permite a todos los ciudadanos expresarse libremente y relacionarse, también el poder puede utilizar la nueva tecnología de la comunicación para controlar, amenazar, disuadir.
El “eco” de las páginas de interlocución e interacción social se agranda cuando los medios audiovisuales o escritos las utilizan como fuente de noticias.
La rebelión pacífica, no presencial, puede ser clave para la “fermentación” de una bien organizada, potente y no violenta acción popular.
En Túnez, mientras las potencias occidentales miraban a otro lado, como de costumbre, ha tenido lugar un movimiento de hondo calado popular, que no podía resistir por más tiempo –precisamente por la mejora de los niveles educativos- la corrupción que empañó al régimen, especialmente por
la saga de la actual mujer del Presidente.
La protesta triunfa porque hay causa, porque –en palabras del Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos- los ciudadanos se ven “compelidos a la rebelión”. Si no hay circunstancias que motivan e impulsan a la reacción, sin esperar un “tsunami” que siempre conlleva sufrimiento y efectos negativos, intentar una respuesta de la sociedad a destiempo puede ser contraproducente y los gobiernos “diana” pueden capitalizar el fracaso a su favor y tomar medidas de regulación, logísticas y de propaganda que pueden dificultar después la capacidad de concienciación y compromiso propios de la libre expresión.
Hay que “indignarse” a tiempo y estar muy atentos para garantizar la eficacia de los medios de comunicación que, en muy pocos años, derrocarán sistemas autoritarios y consolidarán la democracia genuina.
También –insisto en ello*- es imprescindible conocer la veracidad de las informaciones que facilitan Wikileaks y otras fuentes de información. Hay que saber la verdad y toda la verdad, porque resulta sospechoso, por ejemplo, que ninguna filtración se haya referido a Israel y,
cuando excepcionalmente lo ha hecho, ha sido para descalificar a los palestinos, ridiculizando sus “ofertas” en el proceso de paz, lo que puede ahondar las diferencias internas…
El Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, había anunciado que en septiembre de este año, al cumplirse las dos décadas del inicio del proceso de paz con unos interlocutores israelíes que, con la excepción de Yitzhak Rabin, han impedido siempre llegar a buen puerto, declararía –con la anuencia del Presidente Obama- el Estado Palestino. Con las filtraciones ha visto debilitada su posición, aunque la credibilidad de las mismas no ha sido contrastada. Es el periódico “The Guardian” el que ha “seleccionado” estas noticias, “autentificadas” según el
rotativo.
Y nos asalta una pregunta: ¿las referencias aludidas no están en Wikileaks o no forman parte de
la selección efectuada por los medios de comunicación que las han publicado?
El rigor es exigible. Porque, de otro modo, lo que puede ser un componente esencial del “nuevo
comienzo” que anhelamos, podría ser “rentabilizado” por los grandes poderes.
Rigor, verificación: también me ha impresionado la parcialidad de lo que se ha publicado recientemente en la prensa sobre el Informe del Human Rights Watch, particularmente sobre
Guantánamo. Se critica duramente a la Unión Europea por su “docilidad” con las dictaduras del mundo (se refieren principalmente a Ben Alí, el depuesto Presiente tunecino). A China se la trata con “cobardía casi universal”… Me gustaría leer que también se condena la mortífera invasión de
Gaza en la Operación “Plomo Fundido” de la que, según Wikileaks, el gobierno de Tel Aviv habría informado previamente al líder palestino!
Lo dicho: una vez más, ni son todos lo que están ni están todos los que son. Rigor!…
ARTÍCULO DE ROSA MARÍA ARTAL, PULSAR: La revolución árabe y las redes sociales
RSS














