Millonarios “homeless”

22 noviembre 2010 | Categorías: Portada
Algunos de estos millonarios homeless, que engrosan hoy la lista Forbes de los más ricos del planeta, evitan los domicilios fiscales metropolitanos controlando su inmensa riqueza a través de empresas domiciliadas en paraísos fiscales.

Nicolas Berggruen

Jose Manuel Naredo, Consejo Científico de Attac España, Público.

En los últimos tiempos proliferan los millonarios que carecen de vivienda, de yate e, incluso, de coche en propiedad, aunque disfruten a diario de todo ello. Y no es que vivan en hoteles de lujo, como Al Capone, sino que los automóviles, jets, yates y fastuosas mansiones que utilizan no son propiedad suya, sino de sus empresas, para evitar impuestos y desgravar lo que en otro caso serían gastos suntuarios. Es una consecuencia lógica de la globalización financiera, unida a la existencia de paraísos fiscales. Pues es lógico que a la empresa nómada trasnacional, que vaga por el planeta buscando negocios ventajosos y ocultando su riqueza donde mejor le convenga, le siga un empresariado nómada, que pone a buen recaudo su patrimonio escapando a la fiscalidad de los países.

Algunos de estos millonarios homeless, que engrosan hoy la lista Forbes de los más ricos del planeta, evitan los domicilios fiscales metropolitanos controlando su inmensa riqueza a través de empresas domiciliadas en paraísos fiscales. Este es el caso del empresario sin domicilio fijo Nicholas Berggruen que, junto a su socio Martin E. Franklin, pretende reflotar y controlar el grupo Prisa a través de la sociedad de inversiones Liberty Acquisition Holdings, domiciliada en el paraíso fiscal estadounidense de Delaware.

Sería un triste destino para ese diario vocacional y militante de la libertad que en su día fue El País acabar siendo devorado por el capital financiero en estado puro. El problema estriba en que a la globalización financiera no le corresponde una globalización tributaria que dé un tratamiento homogéneo y equitativo a las personas y empresas que pueblan la economía-mundo. Esta globalización sesgada acentúa la regresividad impositiva al facilitar vías de escape a los más ricos, ya sea recurriendo a paraísos fiscales o a empresas instrumentales que, como las sicav, mantienen nichos de evasión legal dentro de los países. De esta manera, la igualdad de derechos da paso a la desigualdad de oportunidades de evasión bien presentes en nuestro país, que cuenta, además, con una amplia escuela de picaresca empresarial y política. Los episodios recientes de corrupción que afloran en los tribunales completan esta saga de pobres millonarios que, tras haber hecho el agosto con comisiones y especulaciones diversas, consiguen cuantiosas fianzas para evitar la prisión, pero carecen de medios con los que hacer frente a sus responsabilidades.

José Manuel Naredo es economista y estadístico

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