Conclusiones de la 7° Ministerial de la OMC (y de una Ronda lejos de concluir…)

10 diciembre 2009 | Categorías: Organismos Internacionales, Portada
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Javier Echaide – ATTAC Argentina

El expedicionario norteamericano Donald Baxter MacMillan escribía hacia de 1913: “(…) a 83° latitud norte, 100° longitud oeste [Robert Peary] reportó haber visto una brillante tierra, a unos 210km del Mar Polar. (…) Ésa es la Tierra de Cróquera. Sus límites y extensión sólo pueden ser adivinados, pero estoy seguro que extraños animales podrán ser encontrados allí, y espero descubrir una nueva raza de hombres.”

Entre 1913 y 1914, MacMillan organizó una expedición que lo llevó a la ruina. En la búsqueda de esa “tierra prometida” cubierta de hielo, el 27 de abril de 1914, y luego de cinco días de persecución de una tierra que veía inconmensurable, de unos 200km de largo, que se hallaba directamente ante sus ojos rodeada por un peligroso mar helado, MacMillan debió admitir que lo que estaba viendo era nada menos que el espejismo más grande jamás registrado en los anales de la historia. Él creía haber contemplado la Tierra de Cróquera (Crocker Land) que un expedicionario previo a él, Robert Peary -supuesto primer hombre en llegar al Polo Norte geográfico-, había descrito en 1906 en sus crónicas. Pero en realidad se había encontrado ante el mayor espejismo del que se sepa hasta la actualidad. La Tierra de Cróquera no existía, era un espejismo del tipo conocido como fata morgana.

La última Conferencia Ministerial de la OMC ha sido de lo más gesticular. Su finalidad deliberada fue la demostración de que la Ronda de Doha (RDD) no está muerta, y que la institución que es la Organización Mundial del Comercio goza de buena salud. Pero los resultados muestran otra cosa.

Las declaraciones del Director General de la OMC y ex Comisario de la UE, el francés Pascal Lamy, sobre los avances de la RDD en un 80%, sobre que falten meros “detalles” para que los países miembros se pongan finalmente de acuerdo en cerrar la Ronda con éxito, las deliberaciones de los grupos de trabajo que actuaron en el Centro de Convenciones de Ginebra para esta Ministerial, los discursos, la gala de arduo trabajo, todo ello puede ser el espejismo político más grande que el neoliberalismo nos haya dado.

Lo que se escuchaba de la boca de casi todos los ministros de comercio de los 153 países miembros de la OMC era la expresión de voluntad política para concluir la ronda de negociaciones para el año 2010, pero al mismo tiempo se recalcaban los distintos aspectos que parecían que tal horizonte estuviera todavía bastante lejano.

Los EEUU han demostrado una gran indefinición en su agenda comercial. La administración Obama está fuertemente condicionada como para cambiar el rumbo pro-librecambista que le dejara la anterior administración republicana. Pero ello tampoco sirve de excusa ya que a los demócratas siempre les ha resultado problemático un posicionamiento claro del manejo de las cuestiones comerciales a nivel multilateral.

Si bien el puesto de Representante Comercial (United States Trade Representative o USTR, por sus siglas en inglés) fue cubierta casi un año después de la asunción de Obama, en cabeza del afroamericano Ron Kirk, la mayoría de los cargos de tal cartera siguen todavía sin completarse.

A ello se suma que Barack Obama no cuente con el beneficio que sí tenía su antecesor George Bush Jr.: la autorización del Congreso norteamericano para negociar y firmar acuerdos comerciales sin su autorización previa. Esta potestad es conocida formalmente como la trade policy act (TPA), e informalmente como la “vía rápida” o fast track, y Bush la obtuvo luego del atentado a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Tal autorización, sumado al contexto de paranoia dado por la “lucha contra el terrorismo” que marcaba que se estaba con el gobierno estadounidense o contra él, posibilitó el lanzamiento de la actual ronda de negociaciones en la OMC: la Ronda de Doha.

Hoy, Obama no cuenta con un fast track que obligue directamente al gobierno norteamericano a asumir los compromisos que tome dentro de las negociaciones multilaterales en la OMC. Con este panorama, los demás países miembros del sistema desconfían profundamente de la veracidad de la palabra negociadora de los EEUU, dado que ésta puede ser modificada o rechazada luego por el Congreso norteamericano, mientras que ello rara vez pueda ocurrir en los demás países.

EEUU esperaba tener una reunión con China durante la Ministerial. Reunión que no se produjo. El resto de las delegaciones, incluyendo Brasil, aguardaban los resultados de este encuentro como para ver si la agenda habría de moverse. Todo era una parafernalia de fichas de dominó colocadas una al lado de la otra esperando que alguna cayera para iniciar una secuencia de movidas. Pero ninguna ficha cayó, ningún cambio se produjo.

Pero en la formalidad esto no debía mostrarse así. Así es como la mesa (Chairman) de la Ministerial (delegado de Chile) hablaba de que los Ministros habían mostrado la “energía política” para avanzar en la agenda de Doha a fin de cerrar la Ronda en 2010.

En la sesión de clausura (inusualmente breve, por cierto) lo único que se puso a consideración de los miembros fue una “invitación” a los países del sistema a tomar decisión sobre temas jurídicos (reclamaciones novatadas en una infracción al acuerdo TRIPs -de propiedad intelectual- y relativo a comercio electrónico), como así también la invitación a los miembros a tomar nota de los informes dictados por el Consejo General del organismo. Todos estos textos habían sido propuestos por la OMC y fueron aprobados entre risas por el auditorio

(la sesión completa de la clausura de la Ministerial se encuentra disponible en video en español en la página oficial de la OMC: http://streamstudio.world-television.com/CCUIv3/frameset.aspx?ticket=238-818-8049&target=es-default-&status=ondemand&browser=ns-0-0-0-10-0&stream=flash-video-300&userJump=0).

Los principales puntos de las discusiones fueron tomados y expuestos por la mesa “bajo su responsabilidad”, por tanto no constituyeron en “conclusiones” de la Ministerial, sino un simple ejercicio de apreciación personal de quien ejerciera el cargo de presidir el evento de Ginebra.

La sesión completa (incluidos saludos y agradecimientos) no duró más de 21 minutos… Ese fue el saldo de la Conferencia Ministerial, máxima instancia decisoria de la OMC: un gran espejismo.

Pero hubo algo más que lo ocurrido dentro de los muros del Centro de Convenciones de Ginebra, donde se celebraba la Ministerial. Hubo demostraciones y protestas por quienes denuncian esta parafernalia gesticular que ha devenido la OMC, reclamando que se admita el fracaso de la Ronda de Doha de una vez, ya que no ha mostrado avances sustantivos desde la Ministerial de Hong Kong (2005) o mismo desde el “marco de julio” (july framework) de 2004, en donde se adoptaron las decisiones que actualmente muchos países miembros admiten como errores.

De hecho, la liberalización comercial impulsada por la OMC, que incluye la apertura de mercados, la protección de inversiones y la desregulación del movimiento de capitales, entre otras medidas, todas ellas también propiciadas desde otros organismos internacionales como el Bco. Mundial o el FMI, no han sido mas que causantes de la actual crisis económica que se sufre principalmente en los países centrales.

Las consecuencias de esta crisis no son solamente económicas, sino además sociales: para la sorpresa de muchos que imaginan todavía un paraíso de ingresos altos en una Suiza digna de avisos publicitarios de marcas de chocolates, no ha sido menor la cantidad de personas que hemos visto pidiendo monedas en las calles de Ginebra. A ello se le suma el fenómeno migratorio: causa asombro la cantidad de tiendas y restaurantes atendidos por inmigrantes, musulmanes en su gran mayoría, así como latinos (en especial brasileños) en las conserjerías de los hoteles.

Hay aun autismo denunciado por ONGs y movimientos sociales hacia la OMC sobre las consecuencias y, sobre todo, las responsabilidades de la crisis: en momentos en que ésta está golpeando las calles y la realidad social de Europa y del resto de los países centrales y de la periferia, uno de los temas que pretende ser ingresados a las negociaciones de la OMC y con fuerte presión por parte de los países desarrollados (PD) es la liberalización de los servicios financieros, es decir, impulsar la fluctuación de capitales: ¡uno de los motivos operativos de la crisis!

Otra de las cosas que pasaron en Ginebra fue la celebración de un acuerdo de reducción de aranceles por parte de 22 países en desarrollo (PED), dentro del marco del Sistema Global de Preferencias Arancelarias (GSTP, por sus siglas en inglés) de la OCDE, y por ende fuera del ámbito de la OMC. Este acuerdo se venía negociando desde el 2004 e incluye a Brasil, Argentina, India, México y otros PED, pero no a China y Sudáfrica. Si bien los efectos de tal acuerdo pueden ser menores que la liberalización impulsada por la OMC, el efecto del anuncio también puede ser leído en clave política, y esto suma a 22 países que firman un acuerdo de reducción de aranceles prescindiendo de la OMC; algo que no es un mero detalle. Será quizás por eso que ya Canadá celebró la iniciativa, aún cuando esta iniciativa no los incluyó… (http://www.international.gc.ca/media_commerce/comm/news-communiques/2009/369.aspx).

Desde el lado del sector de ONGs las actividades estuvieron mucho más movidas que en la Ministerial formal. El encuentro entre Pascal Lamy y la red de organizaciones sociales “Nuestro Mundo No Está En Venta” (OWINFS, por sus siglas en inglés) no se llevó a cabo. Hubo actividades organizadas desde diversos espacios: desde los sindicatos (la Confederación Sindical Internacional -CSI- organizó su propio seminario en la OIT), hasta ONGs (como South Centre) y redes internacionales y movimientos sociales (como la propia OWINFS o la Vía Campesina) que contaron con las presencias de paneles de expertos, militantes sociales y hasta delegados oficiales de algunos países.

La prensa informó muy poco de lo que ocurría en Ginebra, mismo porque la mayoría estaba centrada en lo que ocurría dentro de los muros de la Ministerial oficial. Ergo, al ocurrir poco que reportar y en una Ministerial “sin papeles” (no había siquiera gacetillas de prensa en un principio), el centro de prensa era un lugar bastante estático en comparación con Ministeriales anteriores.

Ginebra dejó muchos puntos en suspenso. No hubo decisiones de peso y la Ministerial fue más gesticular que operativa. El encuentro de los sectores de la sociedad civil, en comparación, fue mucho más productivo. En concreto, la OMC tomó de los discursos un llamado para finalizar la Ronda de Doha en 2010. Habrá que ver quienes se hacen eco del mismo, porque a decir verdad tal finalización en 2010 parece algo tan lejano…

http://javierechaide.blogspot.com/

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