Se abrió la Ministerial OMC

2 diciembre 2009 | Categorías: Organismos Internacionales, Portada
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Javier Echaide – ATTAC Argentina

Se inició la 7° Conferencia Ministerial de la OMC. Se escucharon los 153 discursos de las delegaciones de los países miembros. Casi todos ellos hablando paradójicamente sobre la rápida conclusión de la Ronda de Doha, pero al mismo tiempo de los desbalances del sistema multilateral de comercio y de las faltas de consenso para arribar a un acuerdo…

En los periódicos, las primeras noticias sobre la Ministerial de la OMC reflejaron los lamentables disturbios que se suscitaron en la movilización contra la OMC. La policía de Suiza reprimió a los manifestantes y arrestó a algunos, aunque no en la medida de la represión que se recuerda todavía hoy de la Ministerial anterior en Hong Kong, en 2005. Sin embargo, las medidas de seguridad comenzaron a aumentarse a raíz de estos incidentes, que llegaron a involucrar varias vidrieras rotas, algunas ventanillas de autos y finalmente tres autos incendiados en la vía pública en el camino de la manifestación.

Para el 29/11 estaba convocada una reunión por invitación misma del propio Director General de la OMC, Pascal Lamy, con las principales organizaciones referentes de la red OWINFS. Pero finalmente el encuentro no se llevo a cabo a raíz de la detención en el aeropuerto de varios militantes campesinos coreanos, miembros de La Vía Campesina, organización miembro de la red OWINFS, y que por tanto merecía exigir, por parte de la red, la liberación de los compañeros retenidos en el aeropuerto y permitir su ingreso a la ciudad de Ginebra para proceder con sus actividades para esta semana. Frente a la inexistencia de una respuesta favorable al reclamo, la reunión no se llevo a cabo.

La mayor parte de las actividades del día de ayer ocurrieron en la sede de la OIT. Por la mañana hubo una sesión plenaria del Grupo TILS de la Confederación Sindical Internacional (CSI) coordinada por el Presidente de la CSI, Guy Rider. En la plenaria se hizo una actualización de las negociaciones en la OMC a cargo de Esther Busser, colaboradora de la CSI y encargada, en Ginebra, del seguimiento de las cuestiones comerciales para la confederacion sindical.

Por la tarde hubo un actividad pública en la OIT, muy interesante a decir verdad. En la misma particparon: el Presidente de la CSI, Guy Rider, el Comisionado de la UE en temas comerciales (que está jubilándose en medio de la ministerial y será reemplazado en el transcurso de los siguientes dos días), el jefe de la delegación de Sudáfrica, el Embajador Chiaradia de la Cancilleria Argentina, el Canciller de Brasil, Celso Amorim, y el Director de la OMC, Pascal Lamy.

La UE tuvo un intervención lineal, sin demasiados matices, pero tampoco sin mucha preocupación por tomar cuenta de la necesidad de una visión alternativa para salir de la actual crisis. Expuso datos de la crisis y se remitió a decir que para salir de la crisis hace falta concluir con la Ronda de Doha exitosamente, que un acuerdo en este sentido acelerará la economía global lo cual significará la recuperación de la misma, y alertó sobre evitar el proteccionismo, aunque reconoció (si vale decir que reconoció algo) que un mayor desarrollo no siempre garantiza un crecimiento equitativo ni una distribución de la riqueza generada.

Sudáfrica tuvo, una intervención mucho más definida a raíz de su sentido crítico. Habló claro y tuvo una visión muy crítica del rumbo de las negociaciones en Doha. Explícitamente mencionó la defensa de la posición en NAMA (la del grupo NAMA 11) y se refirió a que este “punto muerto o crisis” en la que se encuentra la ronda hace merecer que se haga un balance de la ronda como así también de la ortodoxia económica de aquellas voces que siguen hoy, en pleno contexto de la crisis, hablando de apertura de mercados para la recuperación y aceleración de la economía (en evidente crítica a la intervención anterior de la UE) como así también de la noción de desarrollo, que debe vinculársela con la creación de empleo, con las cuestiones del clima y con la necesidad de un espacio para las políticas publicas.

Argentina fue más moderada que el par sudafricano. Si bien fue también bastante crítico de la Ronda, hizo alusiones a prestar atención al tema del empleo y del trabajo decente dentro de las agendas de comercio, y que este tema surge -para este país- a raíz de la crisis sufrida en 2001-2002, por la cual surge tal atención en el gobierno. Expresó sus semejanzas con la posición de Sudáfrica sobre varios temas, al tiempo que manifestó la conveniencia del ingreso de a OIT a la OMC como miembro observador, propuesta surgida de boca de la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Expresó también que la agenda global, para la Argentina, debe considerar cuatro organizaciones funamentales: la OMC, el FMI, el BM, y la OIT. Para ello es preciso tener en cuenta la existencia de “un espacio de políticas publicas para todo” dentro de la economía global, que de cuenta de: la creación de empleo (la vinculación entre empleo y comercio era el título de la charla), el tema del desarrollo, la preservación del mercado interno, y la inserción de la Argentina en el exterior. Consideró también que la OMC puede promover la creación de trabajo decente y que “además, debería hacerlo”, por lo que la pregunta correcta sería: “¿qué debería hacer la OMC para promover el trabajo decente?”. Chiaradia dijo que parece haber consenso entre los miembros de la OMC de que ella ha servido para ordenar las normas del comercio internacional, pero que no lo ha sido para aminorar las asimetrías. En este sentido, dijo que la la OMC podría contribuir a esto “concluyendo exitosamente con la Ronda de Doha en la medida que se respeten los mandatos y la orientación al desarrollo por la que se creó”, pero que “dadas las actuales circunstancias y por la retórica de algunos miembros, concluir la Ronda de Doha en un tiempo cercano sólo podrá ser posible si lo crucial no es la apertura de acceso a mercados sino el respeto a los demás”…

Pascal Lamy, como OMC, inició su exposición con algunas bromas, como lo acostumbra su alto perfil, y habló de la necesidad de una descolonización económica para los países en desarrollo aún no producida. Aseguró que una Ronda de Doha terminada dará la posibilidad para que hayan más espacios de políticas sobre todo para los países pobres. Esencialmente su intervención hizo referencia a no asumir responsabilidades propias sino atenerse a que “él no impone las voluntades en la OMC, que la voluntad de la OMC la imponen sus miembros”, frase largamente repetida durante los últimos años… Refrescó la memoria de varios de los presentes (la CSI y sus afiliadas) metiendo la cuña al referirse a que, frente a la incorporación de la OIT a la OMC él sabe que no hay una posición unánime sobre ello, ni entre los miembros de la OMC “ni entre ustedes” (la CSI), y por ello pidió “coherencia” entre las decisiones adoptadas por los miembros de la OIT y los miembros de la OMC (evidentemente habría que hacerle repasar a Lamy algunas lecturas sobre tripartismo y la historia del movimiento obrero…). Expresó que ya se ha avanzado con la agenda de la ronda en un 80% y que ello hace que sea evidente la conveniencia para cerrar avanzar el 20% restante y cerrar un acuerdo “para no perder el trabajo hecho en estos años”. Pero con la crisis, algunos miembros dicen de hacer una pausa en la Ronda. Entonces, la pregunta es: “¿avanzamos o hacemos una pausa? La respuesta la tendrán tras la Ministerial” dijo, con lo cual podría leerse que en principio asumió que la Ministerial no será simplemente una “Ministerial verde” (secreta, “sin papeles”, ni registros de lo conversado) sino que al menos se podría sacar una fecha de conclusión de la Ronda. Y cerró por un llamado a avanzar en este sentido.

Amorim llegó tarde (más tarde que Chiaradia y que Lamy) y por ello cerró la conferencia, con aceptación del Director de la OMC. Brasil habló de la arquitectura internacional y que el comercio tiene que crear empleo, no distribuirlo. Aboga por un comercio libre sin distorsiones y no un libre comercio. Pero se detuvo en la pregunta de quién paga los costos de la crisis, si los consumidores o los contribuyentes, siendo que ambos son la misma gente (una reflexión muy similar hacemos L. Ghiotto y yo en el libro “Qué es el libre comercio”). Coincidió en que hay que concluir la Ronda de Doha, pero reconoció que “es difícil tener trabajo decente con empleo masivo”. Ironizó bastante con Lamy, su intervención “aséptica” como funcionario de la OMC y “cierta incongruencia” en sus posiciones viejas con su anterior pertenencia como Comisario de la UE previo a asumir este cargo que hoy ocupa. Mencionó que EEUU, asombrosamente y pese al cambio de administración, sigue hoy con el mismo programa republicano de la administración anterior y que no hace hincapié en las necesidades sociales.

En la ronda de preguntas mencionó que la apertura del comercio funciona más para los países que una situación inversa de no apertura comercial, que esos “son los hechos”, aludió; y mencionó un rol protagónico de tres actores en la arena internacional: el G-20, un ECOSOC remodelado (aludiendo a las actuales críticas que pesan hoy sobre el órgano de la ONU sobre su debilidad de control y acción) y las OI dentro de las que se encuentran, obviamente la OMC, y el binomio FMI-BM. Y finalizó aclarando que la apertura del sector de servicios (o liberalización) no es lo mismo que la desrregulación, que la OMC aboga por lo primero no por lo segundo (en referencia a una intervención de uno de los presentes y alguna interpretación de lo dicho por Chiaradia). Amorim acordó con esa distinción, pero dijo que eso no es lo que muestran los países que piden concesiones a los PED. Y fue gracioso el cierre de la UE expresándose, notoriamente, a favor de una desregulación de los servicios financieros, al tiempo que le pareció que la idea de solicitar una moratoria en la negociación de ese sector era “una idea rara”…

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