La crisis mundial… Y más allá

28 noviembre 2009 | Categorías: Mercados Financieros

Declaración de intelectuales y activistas del Sur y del Norte globales
Fundación Rosa Luxemburg, Foro Mundial de Alternativas e Instituto Transnacional

Por la construcción de una nueva solidaridad global. Perspectivas de Bruselas

Nosotros, los firmantes de esta declaración, en tanto que intelectuales y activistas del Sur y del Norte globales, nos reunimos en Bruselas en mitad de una agitación histórica y una grave crisis. Los gobiernos nacionales están rescatando el capitalismo y restaurando el neoliberalismo, pero, no obstante, no es demasiado tarde para la intervención radical. Deseamos inspirar nuevos paradigmas de relaciones sociales y de relaciones con la naturaleza, y por consiguiente proponemos los elementos para unos sistemas alternativos a todos los niveles basados en una nueva solidaridad global. Vamos a concentrarnos en las necesidades de las personas y así combatir el aumento de la pobreza y el empobrecimiento, controlar y reducir el sector financiero y luchar por una justicia medioambiental, recuperar los bienes comunes y detener las guerras. Las personas deben tomar las decisiones. El enredo de la crisis medioambiental, económica y social es estructural y exige que se tomen acciones urgentes.

La crisis ha terminado, o eso dicen.

No. El mundo se encuentra en medio de una agitación histórica, si bien a decir del G-20, la Unión Europea e incluso en parte la ONU, parece que se trata solo de una cuestión de reajuste menor. No hay ningún auténtico cambio a la vista. Por el contrario, a la burbuja de los mercados financieros le está siguiendo una burbuja política.

Intentan restaurar el dominio neoliberal y la lógica del capitalismo en crisis.

Sí, así hacen, y en relación con las estructuras del poder global, hemos de confesar que: Sí, pueden hacerlo.

El capitalismo global ha arrastrado al mundo a una crisis profunda. A la crisis le acompaña el actual saqueo de los recursos naturales y energéticos del planeta, principalmente en el Sur, el inminente colapso climático, la crisis alimentaria de devastadores resultados, como el hambre, la pobreza y las migraciones. Por añadidura, el mundo se enfrenta a una desigualdad social cada vez mayor y a una división entre clases cada vez más profunda, además de al creciente poder de las multinacionales, a las guerras y a la tendencia a las soluciones autoritarias. Todas estas distintas formas de crisis son las consecuencias de una lógica conformada por el capitalismo, el patriarcado, el imperialismo, el (neo)colonialismo, la militarización y la explotación de los seres humanos y la naturaleza. Esta lógica debería cambiar, o el planeta y la humanidad deberán enfrentarse a mayores y omnipresentes conflictos.

Nuevos paradigmas

Ha llegado la hora de las intervenciones radicales. Esto significa diseñar una visión conectada a proyectos concretos de cambio con una clara perspectiva de transformación hacia unas sociedades de solidaridad. Los objetivos más importantes son: rescatar a la Tierra, detener las guerras, superar la desnutrición y la pobreza y lograr la igual social y la completa emancipación.

Por todo el mundo numerosos movimientos sociales y políticos y muchas iniciativas locales están organizando la resistencia y construyendo nuevos paradigmas. Las principales exigencias de la vida humana en este planeta incluyen: la prioridad de las necesidades de cada persona del planeta en un proceso colectivo controlado por el pueblo; el cambio de unas relaciones de explotación con respecto a la naturaleza a unas relaciones de respeto como fuente de la vida; y una democracia plena en todas las relaciones sociales y en las instituciones políticas, económicas y culturales. Esto también implica la igualdad para las mujeres en todos los sectores de la sociedad. El multiculturalismo brindará la posibilidad de que todas las culturas y los conocimientos contribuyan a una visión mundial y a la ética necesaria para la transformación.

La lucha por la transformación implica conectar y fortalecer los movimientos sociales y políticos de todo el mundo. Desde el llamamiento de los zapatistas y el surgimiento del movimiento de movimientos global en Seattle, la protesta y la resistencia ha ido creciendo en todos los niveles. A pesar de ello, siguen fragmentadas. No obstante, contamos con ejemplos esperanzadores: los movimientos campesinos y de los sin tierra, los movimientos de las mujeres y los indígenas, los movimientos por la justicia social, los movimientos obreros y las iniciativas en favor de un trabajo digno, los movimientos de los inmigrantes y los refugiados, los movimientos en favor de la justicia medioambiental, en favor de la restitución de la deuda a los países del Sur y por último, pero no menos importante, en favor de la paz.

Alternativas

Concentrémonos en las necesidades y las aspiraciones de la gente. Como primeros pasos, exigimos: la redistribución inmediata y radical de la riqueza de los propietarios privados a los pueblos del Sur, a las clases bajas de todo el mundo así como a la esfera pública: el 75 % menos de riqueza en manos de los ricos y los súper ricos. No vamos a pagar la crisis ni la emisión de nuevas deudas nacionales. Estas demandas podrían satisfacerse al principio mediante una fuerte imposición de las fortunas, los beneficios empresariales, los altos ingresos personales y las herencias, así como las transacciones financieras y de divisas. La deuda en que se ha incurrido a causa de la expropiación privada o el saqueo y la explotación colonial debería ser satisfecha.

¡Apoya las luchas de las clases populares! Los recursos del planeta deberían ponerse al servicio en primer lugar de la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza, así como de la compensación de la destrucción de los recursos naturales y de los hábitats y para poner las bases de un desarrollo sostenible. Las inversiones en infraestructuras y servicios públicos en general deben reforzarse. Las rentas del trabajo, junto con las inversiones en desarrollo social y medioambiental, deben prevalecer por delante de los beneficios de los accionistas. El derecho al trabajo y a los alimentos debe estar garantizado. El empleo público debe incrementarse para contrarrestar la precariedad. Ello significa extender las formar colectivas y cooperativas de trabajo, que contribuyen de manera eficiente al desarrollo humano y enriquecen las relaciones humanas y que no están orientadas a la producción de plusvalías.

Controlar y reducir el sector financiero global: ¡El 75% fuera YA! Exigimos la prohibición de los activos tóxicos, los derivados, los fondos de cobertura y el capital riesgo. Exigimos la prevención de nuevas liberalizaciones, la restricción de los controles bancarios, financieros y del capital y la eliminación de los paraísos fiscales. Debemos establecer una divisa global solidaria y un orden financiero y comercial que promueva la igualdad en el comercio y el equilibrio en las cuentas corrientes y que promueva asimismo el desarrollo sostenible y unos estándares (mínimos) sociales y políticos. No son solo los bancos, sino también la inversión como tal los que deben ser socializados y deben convertirse en una función pública, invirtiendo la prioridad de los beneficios por la de las personas.

Es necesario un giro drástico y urgente de la totalidad de los modos de producción, distribución y consumo. Y ello exige: la socialización de los sectores clave de las economías y de los recursos naturales; emprender inmediatamente una conversión medioambiental radical; el incremento de la calidad y la sostenibilidad de los productos para reducir la generación de residuos; la sustitución de la industria agraria monocultura por una agricultura campesina cooperativa. La reducción del consumo de energía y recursos en un 75 %, así como de las emisiones en otro 75 %. ¡Justicia climática!

¡Dejen decidir a las personas! Esto significa llenar de contenido la democracia representativa electoral y promover una democracia participativa llena de sentido con consultas populares, que la gente planifique los procesos y participe en los ayuntamientos y en la elaboración de presupuestos, allí donde se toman las decisiones efectivas. Ello conlleva una democratización de la economía que va más allá de la clásica codeterminación obrera y establece una auténtica participación de los trabajadores, los sindicatos, los consumidores y otras partes interesadas en la toma de decisiones de las empresas (con impacto en toda la cadena de producción transnacional). El objetivo es desplazar las juntas directivas capitalistas por juntas colectivas de dirección integradas en los consejos territoriales y comunitarios.

¡Exijamos los bienes comunes! Las necesidades básicas deberían estar cubiertas por los bienes comunes, es decir, debería existir un acceso esencialmente gratuito a la tierra, las semillas, el agua y el aire limpio. No deben existir patentes sobre la vida. El conocimiento, la tecnología y la investigación también deben formar parte de los bienes comunes, así como unos sistemas de transporte local gratuitos y acceso gratuito a todos los demás bienes básicos de interés general. Cualquier intento de privatizar la propiedad pública debe detenerse y es preciso invertir la tendencia de vender todo lo que pertenece a la esfera común. Deben defenderse y extenderse los sistemas de seguridad social públicos y unas políticas concretas deben responder a las necesidades de vivienda en el Sur y el Norte.

Concentrémonos en una economía del cuidado solidario, una reorientación a la salud, la educación y la formación, la investigación, la soberanía alimentaria y la reforma agraria, los servicios sociales, el cuidado de niños, ancianos y enfermos, así como a nuestro entorno natural. Esto también supondría una contribución a un modo ecológico de producción, a un reajuste emancipador de las relaciones de género y al desarrollo de la práctica del buen vivir. Esta reorientación hacia la desmercantilización, el mercado doméstico, la regionalización y, en parte, la desglobalización contrarresta los modelos de crecimiento industrial orientados a la exportación, la privatización y la valorización, así como el aumento de las desigualdades y los desequilibrios en el mundo.

La retirada de todos los ejércitos occidentales y el cierre de las bases militares extranjeras. El mayor derroche de todos es la enorme cantidad de dinero gastado en los medios de destrucción. Por lo tanto, exigimos: la reducción del gasto militar en al menos un 75 %; la abolición del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU; el desmantelamiento de la OTAN; la prohibición de todas las armas nucleares.

Programa de trabajo

Hemos contribuido a desarrollar un análisis, hemos previsto la crisis y contribuido a la deslegitimación del neoliberalismo. Pero todavía no hemos logrado superar las estructuras del poder dominante. El capitalismo neoliberal ha empezado a perder credibilidad, pero todavía es predominante.

Nuestro objetivo común es quebrar este dominio. Existe una convergencia de las distintas luchas, una comunicación intensa, una solidaridad expresa, una cooperación practicada y los experimentos con proyectos iniciales concretos. Nosotros, por nuestra parte, damos nuestro apoyo total a las distintas luchas y trabajamos para ponerlas en comunicación. Como intelectuales, intentamos dotar de coherencia a nuestras perspectivas y nuestra práctica.

Es necesario emprender acciones urgentes para evitar que la crisis se haga todavía más seria y cause aún más daños. Tales acciones inmediatas incluyen:

  • la participación en la Cumbre Mundial sobre el Clima en Copenhague o la organización de acciones descentralizadas en favor de la justicia climática
  • el rechazo de los mecanismos de mercado como el comercio del carbón
  • la transformación inmediata de la cadena energética
  • el rechazo de la energía nuclear
  • el rechazo de la profundización en las liberalizaciones
  • el bloqueo de las próximas negociaciones de la OMC así como de los llamados Acuerdos de Asociación Económica y los Acuerdos de Libre Comercio con el Sur
  • la prevención de la reducción del gasto público para sufragar la deuda pública resultante de la crisis
  • el apoyo a las luchas contra la crisis
  • la prohibición de los derivados, de la venta corta y de los paraísos fiscales
  • la prohibición de la especulación con los alimentos y la energía
  • una moratoria en el pago de la deuda por parte de los países del Sur
  • la reapropiación de los bienes comunes, las fábricas, la tierra y el sector público, así como la participación en la acción política
  • el cese de las guerras y el desarme mundial

Una nueva solidaridad global

La nueva solidaridad global se basa en la lucha de las víctimas del sistema económico dominante, de las naciones del Sur, que son el objetivo de las políticas imperialista, y de las clases subalternas del Norte y el Sur, a las que se explota o se hace vulnerables. Esto implica la cooperación entre grandes regiones del mundo sobre la base de la complementariedad. Exige el respeto y la protección del planeta y el diálogo entre las distintas culturas del mundo. Significa llevar a cabo el bien común de la humanidad. La solidaridad global es la única garantía de esperanza en el futuro de la humanidad.

Nosotros tenemos el número y las ideas. Pero ellos todavía detentan el poder. ¡Hagámonos con él!

Las signatorias, los signatorios:
ABIOLA, Hafsat (Nigeria); ALTVATER, Elmar (Germany); AMIN, Samir (Senegal); BAWTREE, Victoria (France); BEAUDET, Pierre (Canada); BELLO, Walden (Philippines); BRENNAN, Brid (Netherlands); BRIE, Michael (Germany); CANDEIAS, Mario (Germany); CANEPA, Eric (Italy); CASSEN, Bernard (France); CATALINOTTO, John (USA); CHACHRA, Sandeep (India); COX, Jennifer (USA); DAIBER, Brigit (Germany/Belgium); DIERCKXSENS, Wim (Honduras/Costa Rica); DRISSI CHALBI, Hassania (Tunesia); ESKELINEN, Teppo (Finland); FOUNOU, Bernard (Cameron/Senegal); GAUTHIER, Elisabeth (France); GEORGE, Susan (France) GILLS, Barry K (UK); HABASHI Mamdouh (Egypt); HAGEN, Mark (Germany); HEINE, Henning (Germany); HOUTART, François (Belgium); KEET, Dot (South Africa); KULKE, Roland (Belgium/Germany); LANDER, Edgardo, (Venezuela); LAU Kin Chi (Hong Kong); MASSIAH, Gustave (France); MENON, Meena (India); MERKUSHEV, Vitaly (Russia); MOYO, Samson (Zimbabwe); MURTHY, P.K. (India); NAKATANI, Paulo (Brasil); OSMANOVIC, Armin (Germany); PÁEZ, Pedro (Ecuador); RILLING, Rainer (Germany); ROCHAT, Florian (Switzerland); SCHOLZ, Helmut (Germany); VERVEST, Pietje (Netherlands); WACHTEL, Howard (USA); WEN Tiejun (China); YAKUSHIK, Valentin (Ukraine)

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