Impuesto a las transacciones financieras ya

9 diciembre 2018 | Categorías: ITF, Justicia Fiscal y finan.Global, Portada
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Lourdes Lucia
Noticias Obreras

ATTAC propone establecer un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), una de esas medidas necesarias y muy beneficiosas para la mayoría social, que no termina de abrirse paso, tal vez, porque la economía se «complejiza» para que resulte ininteligible.

Para comprender qué es el ITF lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el sistema financiero, la economía «especulativa» (la que se mueve en las Bolsas, en los mercados financieros, la que especula y mueve el dinero de una manera cada vez más rápida), ha ido imponiéndose a la economía productiva (la industria, la agricultura, la economía que genera empleo, que produce bienes y servicios). Y lo ha hecho hasta tal punto que se calcula que en la actualidad el volumen de operaciones financieras representa casi 70 veces el PIB mundial, y que la economía especulativa significa 125 veces el dinero en metálico en circulación.

A esto hay que añadir la falta de regulación y de control, y la opacidad con la que se mueven las operaciones financieras. Se prima la «ingeniería financiera» y se exaltan a aquellas personas que han amasado grandes fortunas sin otro esfuerzo que el de especular en los mercados financieros.

Estas operaciones financieras afectan a todo tipo de bienes, también a las materias primas, con las que se especula en los mercados de futuros provocando hambrunas y graves crisis económicas. Y la riqueza se ha concentrado cada vez más en menos manos y, de esta forma, un reducidísimo grupo de personas, grandes bancos y entidades financieras poseen la mayoría de la riqueza del mundo, estimándose que el 82% de la riqueza mundial está en manos del 1% más rico.

Lo han conseguido porque desde la década de 1970 se ha permitido que los capitales se muevan con total opacidad, sin ningún tipo de control ni de regulación y porque los grandes grupos financieros gozan de total libertad de acción, eludiendo impuestos en las guaridas (llamadas paraísos) fiscales y porque las políticas fiscales recaen especialmente sobre la ciudadanía, pero no sobre las finanzas ni sus grandes fortunas. Así, se paga el IVA cada vez que se compra un bien o servicio, mientras que en la especulación financiera esas compras y ventas de productos financieros no se gravan con ningún impuesto. No es necesario decir que esto constituye una tremenda injusticia social. Y por ello ATTAC, desde su fundación hace 20 años, viene reclamando que se regule y se establezcan controles a los movimientos de capitales, que las finanzas paguen impuestos, que desaparezcan las guaridas fiscales, que haya una política fiscal justa, es decir que paguen más quienes más tienen, y que todo ello repercuta en beneficio de la mayoría de la sociedad.

Cada día se realizan en el mundo billones de transacciones financieras, tráfico que vive un vertiginoso incremento gracias a las nuevas tecnologías, a nuevos algoritmos y a las plataformas de alta velocidad (High Frequency Trading o HFT). Si a cada operación se le aplicara un impuesto, por pequeño que sea, se conseguirían dos cosas muy importantes:

1) poner un freno y un mayor control a la especulación financiera, y

2) recaudar fondos para invertir en lo que necesita la población.

Esto es el ITF

Es un impuesto, por lo que tiene que ser implementado por los poderes públicos; y grava las operaciones (transacciones) financieras. No es un impuesto directo a las entidades financieras ni a los inversores, sino a las operaciones realizadas, al igual que el IVA grava las operaciones de compra y venta de bienes y servicios. Es, en suma, un impuesto que pretende sobre todo penalizar el vértigo especulativo. Su antecedente más directo es la llamada «tasa Tobin», que surgió cuando en 1971 Richard Nixon dio por finalizado el sistema sustentado en el patrón oro de Bretton Woods e instauró en Estados Unidos un sistema de tipos de cambio flotantes, produciéndose una activa liberalización de los mercados financieros. Se eliminaron las restricciones sobre los movimientos de capital y se originó la especulación financiera en el mercado de divisas. Ante esta situación, James Tobin, premio Nobel de Economía, propuso la aplicación de una tasa uniforme a las transacciones de divisas como medida para reducir la frecuencia en las operaciones y la alta exposición al riesgo de los movimientos especulativos: la «tasa Tobin».

Más adelante, en septiembre de 2011, el ITF tuvo la oportunidad de ser implantado en Europa tras las graves consecuencias que había dejado la crisis financiera, aunque
no llegó a establecerse. En 2016, 125 millones de ciudadanos europeos exigieron a sus líderes que cumplieran su promesa de establecer el ITF, pero lo cierto es que hasta la fecha solo ha habido tímidas implantaciones en algunos, muy pocos, países. Quienes más se oponen a esta medida son los bancos y las grandes entidades financieras. También sus portavoces en los medios de comunicación y en las instituciones políticas. Y quienes la defienden son movimientos sociales como ATTAC, los gobiernos progresistas y los movimientos, sindicatos y organizaciones ciudadanas.

Las cantidades que se podrían recaudar varían si se aplican en un solo país o en varios y del tipo impositivo que se establezca. También es difícil hacer este cálculo debido a la opacidad que existe en el mundo del sistema financiero. Los porcentajes van desde el 0,01% para los derivados propuesto en su día por el Consejo de Europa hasta el 0,5% de la propuesta inicial de ATTAC. En cualquier caso, serían cantidades nada desdeñables de miles de millones de euros. Recientemente, el Gobierno de España y Unidos Podemos han llegado a un acuerdo para implantar un impuesto a la compra de acciones españolas con un gravamen del 0,2%. Esto es un ITF demasiado restringido. Pero desde ATTAC se ha valorado como un paso muy pequeño aunque positivo. Hay que saludarlo, pero sin perder la ambición de ir más allá.

Sin olvidar que el ITF es una parte de la solución, pero no es la solución definitiva. Como decíamos al principio, son necesarias más medidas que permitan alcanzar el control ciudadano sobre las finanzas.

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