LA VENTA DEL BANCO POPULAR POR UN EURO

7 agosto 2018 | Categorías: Banca publica, Servicios Públicos

José Santos Pulido
Attac Madrid

Hace ya más de un año que el Mecanismo Único de Resolución Europeo vendió por un euro el Banco Popular al Banco de Santander, sujeto a que este último ampliara el capital del Popular en 7.000 millones de euros y suministrara la liquidez necesaria para mantener el Banco operativo. Esta medida ha supuesto que 300.000 accionistas y titulares de bonos convertibles y bonos subordinados puedan perder toda su inversión como así ha sido en general.

El hecho de que los tres últimos presidentes del consejo de administración del Popular hayan comparecido ante la Comisión parlamentaria sobre la crisis financiera en España, crea la oportunidad para tratar sobre este asunto. Primero citaré sus manifestaciones, tal como se han recogido por los medios, y luego añadiré un reducido comentario al respecto.

El Banco Popular se había constituido en 1923 y ha estado ligado hasta su desaparición con el Opus Dei, habiendo llegado a ser el quinto de España por importancia y teniendo además presencia en otros países como Portugal. Hay que decir que la desaparición del Banco Popular se ha caracterizado por su casi instantaneidad, que de momento no ha supuesto un coste para el Estado y que se haya vendido al Grupo del Santander por solo un euro como ya se ha citado.

El presidente más antiguo el Sr. Ron, había llegado a la presidencia del consejo de administración del Banco Popular en el 2004 culminado así una carrera iniciada desde la base en 1984. Ante la Comisión se ha centrado en decir que el patrimonio del Popular cuando se vende era positivo, por lo que sus acciones no podían valer cero euros. Según él, el deterioro de la cotización en la Bolsa de las acciones era consecuencia de un plan planeado y ejecutado por el Sr. Saracho, que le había sustituido como presidente del consejo del Popular en febrero del 2017.

En su exposición el Sr. Ron no hizo ninguna referencia a las vicisitudes del Popular, jalonadas por las ampliaciones de capital de 2.500 millones cada una, llevadas a cabo en el 2012 y en el 2016, ni al efecto que pudiera haber tenido para el banco la compra en el 2011 del Banco Pastor ya en plena crisis bancaria. Además, algunos medios achacan al Sr. Ron el cambio en la gestión del Popular que dio lugar a que este se cargara de riesgos con el sector inmobiliario en los peores momentos.

El Sr. Saracho, un ejecutivo bancario que había trabajado para el grupo Santander y para el J.P. Morgan en el ámbito de la banca de negocios, sostiene que él se encontró con un banco cuya acción valía casi cero, a pesar de contar con un patrimonio positivo, llega a definir al Popular como una “caca” y un desastre, y que llevaba una década enfermo. Por tanto, lo único que podía hacer era conseguir su venta o una ampliación de capital en las mejores condiciones posible. Incluso manifiesta que el BBVA estaba dispuesto a pagar 5.000 millones de euros por el Popular, aunque el presidente de este banco lo ha negado. El Sr. Saracho no llegó a estar ni tres meses en la presidencia del Popular.

El último compareciente ha sido el Sr. Echenique, un abogado del Estado que se incorporó al grupo del Santander en 1984, donde ha ocupado diversos puestos de gran importancia. Este directivo se ha hecho cargo de la presidencia del Popular con el objetivo de integrarlo cuanto antes en la estructura del Santander, renunciando a las marcas Popular y Pastor. Las manifestaciones del Sr. Echenique son muy jugosas: las cuentas del Popular no presentaban ocultamiento ante los supervisores, el patrimonio del Popular ascendía a 11.000 millones de euros. Además, dice que, aunque nadie le aplaudirá ¿al Santander, al Sr. Echenique? por la compra del Popular, esta había evitado una tragedia en el sistema financiero español.

Vistas conjuntamente las explicaciones de los tres comparecientes, se podría concluir que el Sr. Ron está actuando como alguien que malhiere gravemente a una persona que al final fallece y le hecha las culpas al médico que vino a socorrerla. El Sr. Saracho sería el médico que no considera la posibilidad de que otro facultativo podría haber evitado la muerte del malherido, aunque quedara con secuelas, ya que el herido no tenía ninguna salvación.

En cuanto al Sr. Echenique no puedo atribuirle ningún papel en el cuento del herido, ya que parece que pasaba por ahí y el tema no iba con él. Sin embargo, su defensa de las cuentas del Banco Popular podría entenderse como un intento de desvincular al Santander del rosario de reclamaciones en diversas instancias que ya está teniendo lugar. No obstante, nos deja con la inquietante reflexión de que una entidad que tiene un patrimonio de 11.000 millones de euros, cotizada en Bolsa y supervisada no vale nada de un día para otro. Y ello se debería a que solo por situarse bajo la mirada de las autoridades ha perdido la confianza de sus clientes y del mercado.

No entro en el papel de los supervisores, es decir Banco de España y Banco Central Europeo para no complicar más el artículo, a pesar del interés que tienen sus actuaciones en este asunto. Ahora bien, me pregunto si nadie, Gobierno, Banco de España, partidos políticos etc. ha considerado la posibilidad de que el Banco Popular pasara a la esfera pública, ya que sus problemas, por lo dicho en el párrafo anterior eran fundamentalmente reputacionales. Bien es cierto que eso supondría indemnizar a sus accionistas de una manera justa, pero a cambio el nuevo Banco Popular junto con Bankia podrían constituir una poderosa banca pública que marcara el territorio a un sector privado que parece que está siempre a punto de quebrar y llevarse nuestros ahorros o nuestros impuestos.

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