Hay un hombre en Europa que quiere que sigas usando muchos envases

2 abril 2018 | Categorías: Ecología política

Pablo Elorduy
elsalto

La responsabilidad individual es clave para terminar con la avalancha de envases que cada día se produce en las grandes ciudades europeas. Pero unos individuos son más responsables que otros. En concreto, si su nombre es Eamonn Bates, su papel en las políticas europeas sobre residuos es fundamental. El Observatorio de las Corporaciones Europeas (CEO) por sus siglas en inglés, ha acusado a la firma Eamonn Bates de “desviar la atención” sobre los problemas derivados de la generación de residuos y sostener ONG que llevan a cabo campañas “blandas” que evitan profundizar en las consecuencias de la generación de residuos.

¿Por qué Eamonn Bates lleva a cabo esas campañas? La respuesta en para quién trabaja este lobby asentado en Bruselas, que toma el nombre del empresario irlandés que lo fundó hace treinta años, el exdirector del comité europeo de la Cámara Americana de Comercio, un lobby de las cien principales empresas del ránking de la revista Fortune.

Los nombres de sus clientes, en principio, tampoco dicen mucho. Pack2Go Europe, International Paper o Serving Europe forman parte de la patronal de las envasadoras y están vinculadas a la figura de Bates. Pero sí son más conocidos sus representados. El caso de Serving Europe es paradigmático: trabaja para las grandes cadenas de fast-food, McDonalds, Burger King o Starbucks, santo y seña del cafelito para llevar, la caja de hamburguesas con la que matar el hambre entre horas de trabajo o la pizza a domicilio.

Pack2go representa a 17 fabricantes de “packaging” y envases de usar y tirar. Según CEO, ha intervenido en reuniones de alto nivel con la Comisión Europea para definir la estrategia comunitaria sobre plásticos. La empresa se ha defendido mediante campañas de sensibilización con la población: incidiendo en la responsabilidad individual en el uso y reciclaje de los envases. Pero también ha defendido sus intereses cuando se ha planteado una regulación más ambiciosa.

Así, en septiembre de 2016, Francia intentó legislar para asegurar que la cubertería y platos de usar y tirar tuvieran que ser biodegradables y compostables antes del año 2020. Pack2go lanzó una campaña para pedir a la Comisión Europea que interviniera contra la medida y justificó su oposición con el argumento de que la gente dejaría de reciclar confiando en que la naturaleza absorbería los materiales biodegradables.

Pack2go ha asumido la misma posición en una proposición de ley del parlamento irlandés que pretende fijar límites al empaquetado de distintos artículos e implantar un sistema de depósito, devolución y retorno (DRS en Europa, SDDR en España).

Según CEO: “Lo que muestran estos ejemplos es la oposición activa de Pack2go hacia las políticas públicas que tratan de aplacar el impacto medioambiental de los plásticos de un solo uso, políticas que afectarían a la línea de flotación económica de sus miembros. En lugar de eso, Pack2Go tratan de enfocar el problema en el residuo”.

La investigación llevada a cabo por CEO también muestra cómo Pack2Go y Eamonn Bates crearon y mantienen viva Clean Europe Network, una red que agrupa a las ONG Keep Scotland Beautiful, Gestes Propres (Francia), Nederland Schoon (Países Bajos), Hal Sverige Rent (Suecia), y Mooimakers / FostPlus (Bélgica). Tres extrabajadores de Eamonn Bates forman o han formado parte de la red de ONG Clean Europe Network, cuyo enfoque sobre el problema de los plásticos se centra en la educación y la responsabilidad individual antes que en políticas públicas destinadas a que se produzca menos cantidad de material.

Pero las noticias van más allá de la participación de Pack2Go y Eamonn Bates en esta red. La propia Comisión Europea ha destinado más de medio millón de euros de su presupuesto a la Asociación para la Prevención de Residuos, vinculada legalmente a Clean Europe Network.

 

UN PROBLEMA DE BILLONES DE KILOS DE BASURA

Según un estudio de Science, desde los años 50 hasta 2015, se produjeron 8.300 millones toneladas métricas de plásticos vírgenes (una tonelada métrica es un millón de kilos). 6.300 millones están catalogados como residuos, de los cuales 4.300 han ido a parar a vertederos o al espacio natural. 800 millones han sido quemados. El tiempo de uso del “packaging” es, con mucho, el más corto de todos los tipos de plástico utilizados en el mundo. Apenas llega a un año desde su producción hasta el final de la cadena (el espacio natural, en la mayoría de las ocasiones).

Cada minuto se compran en todo el mundo un millón de botellas de plástico y la cifra aumentará aún un 20% en el año 2021. Menos de la mitad de las que se pusieron a la venta en 2016 se recolectaron y solo un 7% de las recuperadas fueron nuevas botellas otra vez. Hay dos enfoques a la hora de tratar el problema que Europa tiene con sus plásticos y, aunque no son excluyentes, se debe atender a ambos a la hora de evaluar las consecuencias de los modos de vida actual. Un primer enfoque centra el interés en la responsabilidad individual en el reciclaje. El segundo, en una transformación de las políticas sobre envasado, depósitos, devolución y, por último, reciclaje. La industria ya ha decidido cuál le interesa más.

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