Theresa May se ha autodestruido. Y es una buena noticia para la izquierda en Europa.

20 junio 2017 | Categorías: Internacional, Opinión, Portada

Nick Dearden

Global Justice Now

Gran Bretaña ha concluido la elecciones más significativas y sorprendentes en su historia moderna. Theresa May, quien hace unas semanas parecía invencible, vista como una de las primeras ministras más populares de la historia, es ahora descrita como una “mujer muerta andante” por su antiguo colega George Osborne. Si estas elecciones han demostrado algo es que ya no se pueden aplicar las leyes en política con las que nos hemos criado. El cambio real es posible.

 May se ha convertido en la personificación de la arrogancia. Convocó unas elecciones generales innecesarias para simplemente incrementar su mayoría, quejándose de que la oposición estaba… oponiéndose a ella. Las encuestas de opinión sugirieron que el Partido Laborista, debajo de un izquierdista Jeremy Corbyn, sería erradicado. Para May, se predijo un triunfo aplastante que permitiría llevar a cabo políticas extremas – romper relaciones institucionales con la UE, recortar la inmigración, y recrear una mítica Gran Bretaña imperial, haciendo tratos con todos los regímenes violadores de los derechos humanos del mundo.

 Las encuestas de opinión sugirieron que Gran Bretaña parecía estar al borde de convertirse, en un futuro próximo, en un estado con un único partido.

 Pero durante 6 semanas lo impensable ocurrió. La política de masas renacía a medida que un ejército de británicos progresistas salía a las calles para hacer campaña por un gobierno laborista. Semana a semana la ventaja conservadora se redujo y el día de las elecciones salió un parlamento sin mayorías absolutas. Aunque los Conservadores aún son el partido mayoritario, no tienen la mayoría absoluta necesaria para formar un gobierno. Los laboristas han conseguido victorias espectaculares en lugares donde nunca antes había sido elegido un diputado del partido.

 May se encuentra actualmente en negociaciones con el Partido Democrático Unionista (DUP, por sus siglas en inglés), un partido de Irlanda del Norte que es el partido más de derechas del Reino Unido, que desprende odio hacia el aborto y hacia los derechos de los homosexuales. Aun si sale un pacto, May solo tendrá una mayoría diminuta, y ha perdido toda credibilidad dentro de su propio partido. Su administración se encuentra actualmente en el caos, con los diputados de los escaños de detrás furiosos de que haya apostado por estas elecciones y que haya perdido.

 ¿Como ha podido ocurrir esto? Primero, la gente joven, desconsolada por el rumbo de su país desde el Brexit, ha hecho campaña llegando a decenas de miles. La división generacional en Gran Bretaña es ahora enorme. Si te encuentras debajo de los 40 probablemente has votado “permanecer” en el referéndum sobre la UE, mientras que si tienes más de 45 es más probable que hayas votado “salir”. Y estas probabilidades aumentan a medida que más joven o más viejo te vuelves. También existe un patrón generacional respecto a si votaste Laborista o Conservador. Y la gente joven salió a votar en grandes cantidades.

 Segundo, el manifiesto laborista rechazó firmemente la economía neoliberal, integrando principios social demócratas sobre redistribución, política industrial, altos niveles de inversión, y una política exterior ética enfocada a la paz y la cooperación. Por la primera vez en una generación mucha gente voto llevada por la esperanza, por encima de la simple elección de la “opción menos mala”.

 Esto contrastó con el manifiesto Conservador, que también era interesante. May habló también bondades sobre la política industrial y la importancia del estado, mientras reducía el tradicional énfasis en los bajos impuestos y potenciar el sector privado. Aquí, en uno de los epicentros del neoliberalismo, parece que la obsesión ideológica por los mercados libres y las grandes empresas se está desmoronando.

No obstante, en muchas secciones el manifiesto parecía trumpismo diluido – una obsesión en reducir los niveles de inmigración, un desdén por Europa y un deseo por reclamar el pasado imperial de Gran Bretaña. Peor aún para los conservadores, May pareció fría, rara y inconfortable en su presencia con gente ordinaria – todo lo opuesto a Corbyn.

Finalmente, muchos votantes progresistas que normalmente apoyan el Partido Liberal Demócrata, el Partido Verde y otros partidos de centro o de izquierda, cambiaron a los laboristas para asegurarse de que sus votos no se perdieran en el sistema de votación británico de “el ganador se lleva todo”. Mientras tanto, los votos del UKIP – el partido de extrema derecha euroescéptico – colapso, pero no todo fluyó hacia los conservadores como se había predicho. Por mucho que algunos votantes de clase trabajadora en las comunidades post-industriales del norte hayan comprado la línea conservadora sobre Brexit e inmigración, éstos no pudieron aguantar tener que votar a los conservadores cuando llego el momento.

 ¿Que significa esto para el futuro? Son altamente probables otras elecciones en los siguientes 12 meses, con un nuevo líder conservador. El gobierno es demasiado inestable y May carece toda credibilidad. Aún así, no hay sucesor obvio, algo que es particularmente grave por el hecho de que los diputados conservadores se mantienen divididos respecto a Europa. El Partido Laborista podría ganar fácilmente las próximas elecciones.

 Mientras el Partido Conservador vaya directo hacia el conflicto abierto, parece imposible que se pueda hacer mucho progreso en las negociaciones del Brexit. Es buen augurio para aquellos que quieren un Brexit “más suave”, que implique alguna forma de involucración en la UE. Muchos diputados están pidiendo abiertamente ser miembros en el mercado único para ser puestos de nuevo en la mesa, algo por lo que podría fundamentarse un acuerdo entre todos los partidos. La manera en que Theresa May quería llevar a cabo el Brexit también debe repensarse completamente.

 Respecte a otros temas, ahora hay una división ideológica enorme entre los partidos, que no puede salvarse con compromiso tan fácilmente. Existe un enorme abismo entre los partidos en temas de inmigración, comercio, servicios públicos, e inversión. Los meses siguientes tendrán menos sensación de gobierno normal y más de elecciones alargadas entre estas visiones competidas sobre que tipo de país queremos ser.

 

Nadie sabe como esta historia terminará. Pero está claro que el neoliberalismo está muerto. Se está librando la batalla por su sucesor.

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.