Faltan 45.000 estudiantes que no pudieron pagar las tasas ¿Qué hacemos?

13 octubre 2014 | Categorías: Educación, Nacional
La educación que nos uneEnrique Maestu (Juventud Sin Futuro) y Carmen Romero.

 

El nuevo curso académico ha empezado ya en todas las universidades públicas españolas, pero ya nada volverá a ser lo mismo. En agosto nos enteramos de que entre 2012 y 2014 la universidad había perdido 45.000 alumnos. Nadie se acordaba de ellos, no aparecieron en los discursos de los decanos, el ministro no compareció, y sus sitios en las aulas donde antes asistían a las lecciones fueron olvidados y ocupados por otros estudiantes.

Desde que en 2011 empezaran a subir las tasas universitarias, todos los que estudiamos en la universidad pública hemos conocido a  compañeros que no han podido hacer frente al pago de la matrícula  porque les denegaban la beca del ministerio, o porque simplemente su  economía familiar ha obligado a tener que decidir entre la enseñanza universitaria o seguir pagando la hipoteca. Todos los estudiantes lo saben.

45.000 estudiantes han sido expulsados, por no poder pagar

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Y miles de jóvenes se matriculan actualmente de la mitad de asignaturas que antes para poder pagarlas. Sabemos que en carreras como ingeniería  o veterinaria, donde las segundas y terceras matrículas conviven con mentes brillantes y trabajadoras, las matrículas anuales ascienden a más de 10.000 euros en ocasiones. La universidad está naufragando y echa a los estudiantes como si de polizontes se tratara por no poder reunir el precio exorbitado que cuesta el pasaje.

Nuestros  compañeros ausentes tienen nombre, apellidos, familias y hasta este año, ganas de estudiar. La mayor parte de ellos no quisieron dejar de estudiar, pero la universidad, las consejerías de Educación de  las comunidades autónomas, y el ministro de Educación les han dado la espalda.

El artículo 27 de la Constitución reconoce el derecho a la enseñanza y dice que “los poderes públicos garantizan el derecho de  todos a la educación”. Creemos que  cuando el límite para el aprendizaje lo constituye el poseer un determinado umbral de renta para pagar una matrícula, el derecho a la educación queda  vulnerado. Los poderes públicos tienen en su haber diferentes instrumentos para evitar que 45.000 estudiantes quedaran excluidos,  pero hasta la fecha no se conoce ninguna iniciativa en este sentido.

Nosotros, que somos estudiantes que tenemos la suerte de haber podido pagar la matrícula o de recibir beca, queremos a nuestros 45.000 compañeros  de nuevo con nosotros en clase. Nos estamos organizando, estudiantes de todo tipo y condición, para que el 15 de octubre todas las aulas de todas las universidades del Estado dejen la primera fila de las clases vacía . Queremos con esta acción señalar que la  educación pública deja de serlo si deja de lado a 45.000 estudiantes que son nuestros compañeros y a los que queremos de  vuelta. No queremos  que vean truncadas sus aspiraciones, queremos que puedan desarrollar sus estudios con normalidad  independientemente de su procedencia social.

No podemos menos que interpelar con esta acción a las autoridades  académicas y ministeriales para que tomen cartas en el asunto y  terminen con esta lacra que excluye a los estudiantes más pobres y  elitiza la educación universitaria. Queremos a nuestros compañeros de vuelta en clase, nos#faltan45000 y vamos a pelear a morir por que vuelvan.

http://laeducacionquenosune.org/faltan-45000/#more-4595

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

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