Fortunas rápidas y el impuesto sobre las transacciones financieras

16 abril 2014 | Categorías: Internacional, Mercados Financieros
Etiquetas: , ,

grandes fortunas 

El mejor bateador de béisbol y los peces gordos de Wall Street ejercen sus oficios en un mundo de alta velocidad. Ese bateador ganará más de 250.000 millones de dólares en la próxima década. Los peces gordos se disponen a ‘ganar’ asombrosamente más.

 

El “infielder” [jugador con puesto defensivo en béisbol] del Detroit Tigres, Miguel Cabrera, puede o no llegar a ser, en el momento en que se retire, el mejor bateador de la historia del béisbol. Pero Cabrera ya es titular de una distinción histórica. El mes pasado, justo antes del día de la apertura de las Grandes Ligas 2014, el bateador, de 31 años de edad, se convirtió en el jugador de béisbol profesional de Estados Unidos mejor pagado de todos los tiempos.

 

El contrato recién firmado de Cabrera tiene una duración de 10 años. Durante este período de tiempo va a recibir pagos por un total, récord, de $ 292 millones, una suma considerable que representa un promedio anual de unos $ 30 millones.

 

Una estadística aún más contundente: cada vez que Cabrera se coloque en el “plato” a lo largo de la próxima década, va a sacar en promedio $ 43.195. Para un juego de “five at-bat” [cinc al bate], Cabrera se embolsará más de $ 215.000.

 

¿Cuanta repulsión deben hacernos sentir estos números? Por una parte, Cabrera puede hacer lo que sólo un puñado de humanos pueden alguna vez soñar con hacer. Puede batear – con una regularidad y una potencia asombrosa – una pelota de béisbol que viene hacia él a velocidades de hasta 100 millas por hora.

 

Por otra parte, Cabrera juega la mitad de sus partidos en la ciudad de Detroit, una metrópolis en bancarrota que no puede permitirse el lujo de arreglar sus carreteras, vigilar sus calles, o cumplir sus compromisos con los maestros jubilados. Cabrera ganará más en una semana de esta temporada que lo que los actuales maestros de Detroit ganarán durante toda su carrera.

 

Pero estas comparaciones sobre Detroit no dan más de sí. Para apreciar verdaderamente el significado repugnante del nuevo contrato de Cabrera, tenemos que mirar hacia arriba, no hacia abajo. Las retribuciones que Miguel Cabrera conseguirá palidecen ante las ganancias fortuitas que actualmente llueven en cascada en los bolsillos de los verdaderos súper ricos de Estados Unidos, una cofradía que definitivamente no incluye a Cabrera – o cualquier otro jugador de béisbol profesional.

 

En 2012, los 25 principales gestores de fondos de riesgo de Estados Unidos – la élite de la industria de servicios financieros – obtubieron un promedio de $565,6 millones cada uno. Ese promedio para un solo año, es casi el doble de lo que Cabrera se embolsará en los próximos 10 años.

¿Y cómo consiguen los capos de las altas finanzas sus increíblemente generosos premios?

¿Qué habilidades excepcionales demuestran? No poseen ninguna habilidad excepcional. Lo único que tienen es un poder excepcional, la capacidad económica y política para saltarse las reglas y amañar los juegos a los que se dedican – en contra nuestra.

 

La semana pasada un nuevo libro atrajo un poco la atención pública hacia un elemento, olvidado desde hace demasiado tiempo, de esta manipulación. Miguel Cabrera batea pelotas de alta velocidad. Nuestras élites financieras sacan provecho de transacciones de alta velocidad.

 

El autor superventas Michael Lewis describe vívidamente este mundo de las transacciones de alta velocidad en su libro recién publicado Flash Boys. Las maravillas de la alta tecnología, explica Lewis, permiten a los más rápidos de Wall Street ver las acciones que otros inversores están comprando y vendiendo milésimas de segundo antes de que el mercado en general se entere.

 

Armados con esta información interna, los operadores de alta velocidad pueden entonces hacer lo que equivale esencialmente a apuestas seguras. ¿Cuán seguras? Un centro de transacciones de alta velocidad, Virtu Financial, se jactó el mes pasado de que durante los últimos 1.278 días de cotización en Wall Street, la firma había hecho dinero en la compra y venta de acciones en exactamente 1.277 de ellos.

 

Las transacciones de alta velocidad representan actualmente, según el New York Times, la mitad de todas las acciones negociadas. Este enorme volumen se traduce en enormes ganancias fortuitas para jugadores como Virtu y los grandes bancos, fondos de riesgo y bolsas de valores, que permiten sus operaciones de alta velocidad. ¿Quiénes son los perdedores en medio de este manejo? Los estadounidenses medios, que tienen invertidos los ahorros de sus fondos de pensiones en el mercado de valores.

 

Miguel Cabrera puede estar excesiva y escandalosamente pagado, pero al menos obtiene sus retribuciones con honestidad. Cabrera nunca sabe si las pelotas de béisbol que los lanzadores le arrojan irán en línea recta o curva, alta o baja, en el interior o en el exterior. Tiene que hacer todas estas difíciles distinciones en tan sólo una fracción de segundo.

 

Los operadores de alta velocidad tienen también sus fracciones de segundo. Pero no las utilizan para tomar decisiones calificadas y honestas. Las utilizan para manipular los mercados y hacerse fabulosamente ricos.

 

Podríamos frenar esta manipulación en un instante, señala el economista Dean Baker, simplemente mediante el establecimiento de un pequeño impuesto sobre cada transacción financiera de Wall Street.

 

Este tipo de impuesto sobre las transacciones financieras puede que se establezca pronto en Europa. La legislación que establecería un impuesto parecido en Estados Unidos se encuentra actualmente pendiente ante el Congreso – y no va a ninguna parte. Los republicanos de todas las tendencias se oponen al impuesto y también lo hacen los legisladores de la poderosa ala del Partido Demócrata, amiga de Wall Street

 

Entonces ¿qué podemos y qué debemos hacer? Dejemos nuestra inquietud sobre el sueldo de Miguel Cabrera en un segundo plano. Tenemos cosas más importantes que hacer. Para  empezar tenemos que conseguir un impuesto sobre las transacciones financieras.

 

Sam Pizzigati, miembro del Instituto de Estudios Políticos, escribe profusamente sobre la desigualdad. Su ultimo libro es The Rich Don’t Always Win: The Forgotten Triumph over Plutocracy that Created the American Middle Class,1900-1970 (Los ricos no siempre ganan: el olvidado triunfo sobre la plutocracia, que creó la clase media americana, 1900-1970).

Traducción para www.sinpermiso.info: Anna Maria Garriga

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.