NECESIDAD DE LA FILOSOFÍA

21 noviembre 2013 | Categorías: Nacional
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filosofíaHoy 21 -11 2013 se celebra el Día Mundial de la filosofía precisamente cuando en España estamos de luto porque la LOMCE pretende eliminar la Filosofía de los planes de estudio para hacer ciudadanos dóciles y sumisos sin el menor espíritu crítico con el sistema mercantilista que prefiere esclavos y no ciudadanos.

Francisco Altemir Ruiz-Ocaña . ATTAC Madrid

 

Hace más de 8 años publiqué en esta web sobre el acuciante problema que se cierne sobre la HUMANIDAD.

Me atrevo a reproducir lo que escribí entonces porque lo considero más vigente que nunca:

“Necesidad de la filosofía: la escuela pública forjadora de ciudadanos libres

 

 Adela Cortina, con su habitual lucidez y con la claridad a la que nos tiene acostumbrados, denuncia en su artículo, “La filosofía en la escuela”, publicado por El País el 9-5-2005, el intento de reducir a mínimos el estudio de la filosofía en la escuela.
En la época que vivimos, del utilitarismo, del pensamiento único, del todo vale, la gente se pregunta: “¿Filosofía, para qué?” O se escandaliza la madre: “¡Hijo, piénsalo bien! ¿qué salidas tiene la carrera de filosofía?”. Sin embargo se agotan rápidamente las ediciones de algunos libros de filosofía de autores consagrados.
Esta contradicción es fruto de la insatisfacción y frustraciones que produce el consumo compulsivo, el trabajo alienante y el modelo de sociedad que induce a consumir más, a trabajar más para satisfacer más y más necesidades artificiales.
Adela Cortina afirma: “Aprender a filosofar ayuda a las gentes – y ésta sería la primera tarea- a recuperar el pulso de la reflexión, haciendo un alto en el camino para llegar a saberse a sí mismas y apropiarse de sus mejores posibilidades vitales, que es, a fin de cuentas, en lo que consiste la libertad”

Ciencia, técnica y progreso

Descartes (1596-1650) no sólo da un paso de gigante en las matemáticas, al representar la geometría mediante relaciones numéricas, creado la geometría analítica, sino que además, como filósofo, da un paso innovador, que da lugar al origen del racionalismo, contribuyendo, con Galileo, al nacimiento de la física, cuyo triunfo se consolida con Newton (1642-1727). Se produjo un renacimiento, al sustituir unas antiguas creencias por otras nuevas, sustitución que se llevó a cabo tras una larga y esforzada lucha, pero que se acabó imponiendo, pasándose del teocentrismo medieval al antropocentrismo.
La autonomía de la ciencia está tan reconocida que la nueva revolución en sus planteamientos, que se ha producido en el siglo XX, no ha ocasionado ninguna conmoción. Sin embargo la compresión de la teoría de Einstein y de la física cuántica superan las capacidades del hombre medio. La física newtoniana es válida para objetos macroscópicos que se mueven a velocidades relativamente bajas comparadas con las de la luz. Se admite, sin demandar explicaciones, que no sea aplicable a objetos que se mueven a grandes velocidades. Los hombres no tenemos experiencia sensorial directa del continuo tetradimensional espacio-tiempo. Con una perspectiva newtoniana el incremento de masa de los objetos que se mueven a grandes velocidades es incomprensible.
Por otro lado, en la física cuántica, la probabilidad es una característica fundamental de la realidad atómica que rige todos los procesos, las partículas subatómicas no existen con certeza en lugares definidos, sino más bien tienen tendencia a existir. La teoría cuántica nos obliga a ver el universo no como una colección de objetos físicos, sino como una complicada telaraña de relaciones entre las diversas partes de un todo.
La aparición de Internet y sus posibilidades ha venido a complicar las cosas. Mucha gente lo usamos sin intentar entender su funcionamiento.

El Progreso científico-técnico se produce ensayando nuevos métodos que se salen de lo admitido, es una prueba de que no hay que contentarse con lo conseguido. Se puede afirmar que el progreso radica en el descontento. Los paradigmas tienden a agotarse haciéndose inservibles, el problema radica en que no somos conscientes por estar influidos por un pensamiento dominante. Es necesario liberar la conciencia de la tiranía condicionada de la mente. Ocurre a las personas que viven en una gran ciudad con su contaminación crónica atmosférica y acústica. Solamente cuando salen al campo, respiran aire puro y gozan del silencio, se dan cuenta cabal de la contaminación en que viven.
Modestamente puedo aportar mi experiencia de treinta y cinco años como ingeniero de caminos constructor de obras públicas. Conozco muchos casos, alguno personalmente, en que había que abandonar lo construido por inviable y buscar otra solución diferente. El desconocimiento de los terrenos a perforar, en el caso de la construcción de túneles, por muchos estudios geológicos y geotécnicos que se hubiesen realizado ha obligado a abandonar tramos construidos. La realidad es tozuda y no se pliega a los designios humanos. Un caso paradigmático, ocurrido en España, es el de la presa de Montejaque construida en el primer tercio del Siglo XX. Nunca ha embalsado agua porque el terreno del vaso del embalse es totalmente permeable. Este error ha servido de enseñanza a los ingenieros posteriores de todo el mundo (Mecánica del suelo, Tschebotarioff, ed. Aguilar1958). Creo que, en todos los campos, hay que abandonar muchas veces los caminos emprendidos, eligiendo otros y, en casos extremos, abandonarlos totalmente.
Se puede pensar que la humanidad aprende de sus errores pero generalmente no ocurre así. El recurso a la fuerza y a las guerras nos lo demuestra a diario. Estamos acostumbrados a que las cosas ocurran así y no cambiamos el paradigma, bien por la manipulación a que estamos sometidos, bien por la comodidad que supone el no pensar y a admitir que todo es inevitable y no podemos hacer nada por cambiar la realidad.

El hombre, ser indefenso.

El hombre común, en esta sociedad científico-técnica, no entiende nada, se empequeñece y tiende a no dudar ni a plantearse interrogantes, vive fuera de él mismo. “ Y es difícil saberse a sí mismo, afirma Adela Cortina, en una civilización acelerada, vertida al exterior, cuando monopolizan nuestra vida el correo electrónico, el teléfono móvil, el contestador, las miríadas de exigencias burocráticas, las turbulencias del mundo económico, no digamos del teatro político, y así casi hasta al infinito.”

El hombre, cual aprendiz de brujo, se ha convertido en esclavo de sus propias realizaciones y lo malo es que “los árboles le impiden ver el bosque.”  Ignoramos quiénes somos y adónde vamos. Nos hemos acostumbrado a que la “incivilización” del automóvil produzca atascos a diario que, según las últimas estimaciones, ocasionan unas pérdidas en España de 2,5 billones anuales de las antiguas pesetas en concepto de pérdida de horas de trabajo y consumo de gasolina (ignoro si se tienen en cuenta otros costes sociales por enfermedades o por la emisión de gases de efecto invernadero y por los accidentes que tantas vidas siegan o dejan personas incapacitadas de por vida). Únicamente nos escandalizamos los días de puente en los que se producen centenares de kilómetros de atasco. ¡No hay derecho, este gobierno es un inútil! Solemos escuchar y reclamamos más y más autopistas, con lo que el fenómeno se acrecentará por un efecto llamada. El alcalde de Madrid, del que no se puede asegurar que piense, va a hipotecar a sus conciudadanos durante dos generaciones para soterrar la autovía de circunvalación, perdón Calle M-30, con lo que los problemas crecerán.
Hace falta que la sociedad piense, se despierte y cambie de hábitos. Para eso hace falta reflexionar como hizo el hijo pródigo del Evangelio: “Cuando se lo había gastado todo vino un hambre terrible en aquella tierra y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se puso al servicio de uno de los naturales de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pues nadie le daba de comer. Recapacitando entonces…” (Lucas 15, 11-19).
Necesitamos recapacitar y para eso necesitamos parar, escabullirnos de la vorágine a que nos vemos sometidos y filosofar.
Filosofar es una necesidad vital del hombre. “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” afirmaba Ortega en sus Meditaciones del Quijote en 1914. Nuestra circunstancia actual es estar inmersos en una dictadura difusa y anónima, (la autoridad anónima de Fromm), horizontal y no jerárquica, con forma de red, despersonalizada, la dictadura del pensamiento único que produce la narcotización de las mentes y conduce al hombre medio al fatalismo admitiendo que no hay nada que hacer. Una dictadura en la que la verdad se esconde avergonzada, lo que prima es la verdad del circo mediático, sólo existe lo que sale en televisión y tanto es más verdadera cuanto se afirme con mayor seguridad, convicción y firmeza. Los gritos, insultos y descalificaciones sustituyen al pensamiento y la argumentación. Las convicciones desplazan a las ideas por lo que, si no se enseña a pensar, a argumentar, a filosofar en definitiva, el género humano se convertirá en pura animalidad y será prisionero de su mente manipulada; darse cuenta de ello es el primer paso en el camino de la liberación. “El esclavo- decía Hegel- lo es porque no se sabe a sí mismo”. (Citado por Adela Cortina, Por una ética del consumo).
“El efecto de la sociedad – afirmaba Erich Fromm – no se limita a atiborrarnos la conciencia de ficciones, sino que además nos impide la percepción de la realidad” (Psicoanálisis de la sociedad contemporánea)


E
l pensamiento único nos dice: tienes que adaptarte y el hombre medio tiene que adaptarse y someterse para sobrevivir. Adaptarse y someterse a la economía de mercado, a la globalización financiera y especuladora, a la competitividad, a los empleos precarios, a la posibilidad del paro o de la jubilación anticipada, a la explotación laboral, al acoso en el trabajo, a la posibilidad de deslocalizaciones y fusiones, con las consiguientes pérdidas de puestos de trabajo, a los paraísos fiscales, a las especulaciones financieras e inmobiliarias efectuadas por los “amos del universo”. Adaptarse y someterse al yugo que supone el pago de las hipotecas durante, prácticamente, toda la vida. Adaptarse a la arrogancia y prepotencia del poder, al trabajo infantil esclavo, a la trata de blancas. Adaptarse a las amenazas de privatización de los servicios públicos o a su posterior desaparición. En sumo: adaptarse a vivir con miedo, sin dignidad y esperanza y a deshumanizarse. El sistema aborrece de los que piensan y se rebelan, les descalifica tachándoles de “inadaptados”.


Cuenta Ortega que lo que diferencia al hombre del animal es su capacidad de ensimismarse para pensar mientras que el segundo está siempre en movimiento, en estado de alteración. Dice que se le ocurrió esta idea contemplando a los monos en su jaula de la antigua Casa de Fieras del Retiro madrileño. Podemos pensar que la humanidad entera está metida en una jaula que es agitada por una mano invisible. En nuestra manos está salir de ese estado, cambiar la circunstancia que nos rodean, pero para eso primero tenemos que ser conscientes de ello, captar la realidad circundante y obrar.
Solamente cuando Sansón, ciego y atado a la rueda del molino con los demás esclavos, recobró la fuerza y la lucidez se pudo deshacer de sus opresores.

Necesidad de la filosofía

Si se suprime la enseñanza de la Filosofía de los planes de estudios se está colaborando activamente a la deshumanización del hombre.
“El único intento que el hombre puede hacer para despertar, para acordar y vivir con entera lucidez consiste precisamente en filosofar. De suerte que nuestra vida es, sin remedio, una de estas dos cosas: o sonambulismo o filosofía” (Ortega, Sobre la razón histórica).
No se puede permitir que se fomente la cultura del silencio porque no se ha enseñado a desentrañar la realidad.
No se puede permitir que se imparta una educación simplemente “bancaria”, expresión acuñada por Paulo Freire, en la que el hombre es un simple receptor de conocimientos necesarios para la perpetuación del sistema imperante, y que, al mismo tiempo, trata de imponer la ignorancia absoluta, ahogar cualquier atisbo de pensamiento crítico y facilitar que se cumpla la profecía de Aldous Huxley en “Un mundo feliz”.

ATTAC  no sólo defiende los Servicios Públicos de calidad sino que tiene una vocación, siempre expresada, de educación popular, yo diría de educación filosófica, porque pretende liberar a los ciudadanos del estado de sonambulismo en que se encuentran, y tratar de conseguir un cambio de paradigma: “Otro mundo es posible”. Y para eso se necesita pensar, se necesita de la Filosofía.
La supresión de la asignatura de Filosofía en la escuela es un peligro para la sociedad del futuro porque, parafraseando a Leonardo Boff, podemos decir: El sistema ha emprendido una carrera frenética por dominar la educación, porque saben que quien controla la educación controla el futuro, y quien controla el futuro tiene el poder.

 

ATTAC pretende devolver la soberanía y la dignidad a todos los hombres, para conseguirlo necesita de la Filosofía, necesidad primordial del hombre como afirmaba Aristóteles en las primeras líneas de su Metafísica: “Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber.”

Francisco Altemir Ruiz-Ocaña
ATTAC Madrid-Observatorio de los Servicios Públicos
Madrid, 14 de Mayo de 2005 “

ATTAC Madrid no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

 

 

 

 

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