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La economía de la Comunidad Autónoma de Madrid ante las próximas elecciones

16 mayo, 2019 - Nacional, Vivienda

Julio Rodriguez Lopez

Una autonomía con una fuerte concentración urbana.

  Al comienzo de la década de los años ochenta del pasado siglo, la provincia de Madrid se unió, con cierto retraso, al proceso de creación de autonomías que se desarrolló en España tras la aprobación de la Constitución en diciembre de 1978. Solo se confirmó que Madrid iba a ser una comunidad autónoma uniprovincial cuando las autonomías de las dos Castillas rechazaron que la provincia madrileña se integrase en cualquiera de las mismas. En el primer semestre de 1982 se desarrollaron los procesos necesarios para dotar a la provincia de Madrid de una autonomía política dentro del marco constitucional previsto. 

 En el verano de 1982, cuando la Diputación de Madrid se convirtió en la Comunidad Autónoma de Madrid y se aprobó su Estatuto de Autonomía, se estaba lejos de imaginar que  dicho ente político iba a alcanzar la dimensión  y la relevancia a la que  ha llegado 37 años después. El notable peso económico conseguido por la provincia de Madrid dentro de España, ha llevado a la realidad de una autonomía “fuerte”  en el estado cuasi federal  en que se ha convertido España.

  La Comunidad de Madrid, con unos 6,7 millones de habitantes a 1º de enero de 2019, según el Padrón Continuo del INE, es la más urbana de las diecisiete autonomías del estado español, a la vista de que menos del 5% del conjunto de la población de la misma reside en ciudades con población inferior a los 10.000 habitantes.  Esta población se sitúa sobre una extensión de 8.028 kilómetros cuadrados, solo superior en superficie a las autonomías del País Vasco, Baleares, Canarias y Rioja.

  La fuerte concentración humana implica una alta densidad de población, unos 830 habitantes por kilómetro cuadrado en 2018, casi nueve veces superior a los 92,9 de España. Por otra parte, la población de la autonomía de Madrid ha sufrido una intensa reestructuración geográfica en los años de existencia de la misma. En 1981 la población de la ciudad de Madrid suponía el 66,8% de la población provincial.   Según el Padrón Continuo la ciudad de Madrid suponía al inicio de 2018 el 48,3% de la población de la Comunidad Autónoma en cuestión.

   El peso relativo de la capital en la población de la Comunidad de Madrid en 2019 resulta inferior al que tenía en 1981.  El que más de la mitad de la población de la Comunidad de Madrid resida en municipios diferentes al de la capital, en un territorio más bien reducido, acentúa la trascendencia de la política a desarrollar desde la institución autonómica, en especial la política de gobierno del territorio.

La Comunidad de Madrid en la economía española

   De acuerdo con la Contabilidad Regional del INE, la Comunidad de Madrid presentó en 2018 el mayor nivel de desarrollo económico entre las 17 autonomías españolas. Así, el PIB por habitante de Madrid (34.916 euros) superó a la media de España en un 35,1% (Gráfico 1) en dicho ejercicio. En el mismo ejercicio Madrid, con un PIB de 230.018 millones de euros, el PIB de Madrid supuso el 19,0% del PIB de España, proporción solo superada por Cataluña (19,1%).

  En cuanto a la renta disponible de los hogares en 2016, último dato disponible, Madrid alcanzó el 17,6% del total. La diferencia negativa de participación de Madrid en la renta disponible y en el PIB alcanzó en esta autonomía el mayor nivel. Esto puede implicar   que la aportación de Madrid a la renta disponible de los hogares en las autonomías menos desarrolladas, sobre todo por la vía de la fiscalidad, es la más intensa de las autonomías españolas[1].

  El nivel de PIB por habitante depende de la productividad del empleo y de la tasa de empleo (ocupados sobre la población total). En el caso de Madrid la productividad del empleo alcanzó en 2018 el segundo mayor nivel por autonomías (un 10,6% por encima de la media), superado solo por el País Vasco. En cuanto a la tasa de empleo sobre la población en edad de trabajar, Madrid ocupó en 2018 el primer puesto entre las autonomías, el 55,4%.

En cuanto a la composición del PIB en 2018, Madrid destaca por el mayor peso de los servicios (86% del PIB) que en el conjunto de España (75,5%). Dicha diferencia se concentra en los servicios no destinados a la venta, entre los que destaca la fuerte diferencia a favor de Madrid de actividades como Información y Comunicaciones, Actividades profesionales y Administrativas,  Comercio-Hostelería, cuyo peso es significativamente mayor en Madrid que en España. En cuanto a los servicios no destinados a la venta, básicamente administraciones públicas, el peso de los mismos es inferior en Madrid (13,8%) que en España (16,3%) (Gráfico 2).

  El sector industrial de Madrid (excluida la construcción) supone la segunda concentración de empresas de este sector de actividad en España, después de -Cataluña. Dicha concentración persiste a pesar de que el intenso crecimiento inmobiliario de los últimos años ha expulsado a numerosas empresas industriales de Madrid, especialmente hacia la autonomía de Castilla-La Mancha. El peso de la industria en el PIB de Madrid asciende al 9,3%, participación solo superior a de las Islas Canarias y Baleares (Gráfico 3). En la industria madrileña destaca la presencia de empresas de alta complejidad tecnológica, alcanzando el mayor peso las  ramas electrónica, farmacéutica y de maquinaria de oficina.

  La Comunidad de Madrid es la segunda autonomía en empleo (3.431.500 puestos de trabajo), solo superada por Cataluña.  Del Padrón Continuo de Población a 1.1.2019 se deriva que la Comunidad de Madrid, con 6,7 millones de habitantes, era en dicho año  la tercera de España en población. Según la Encuesta Continua de Hogares,  el número de hogares ascendió en Madrid a 2,6 millones en 2018.  . 

   La Comunidad de Madrid tenía en 2017, según estimación del Ministerio de Fomento, un total de 2.951.213 viviendas familiares, ocupando así el cuarto lugar entre las autonomías, por debajo de Andalucía, Cataluña y Valencia.  En dicha fecha, la proporción de viviendas familiares no principales (secundarias y vacías) en la Comunidad de Madrid era la más baja de España (9,7%, frente a un total nacional del 25,4%).Esta situación revela una mayor presión de la demanda de viviendas sobre la oferta en la Comunidad de Madrid.

   La Comunidad de Madrid destaca más en España por el elevado valor de los inmuebles producidos y vendidos que por la intensidad de la actividad constructora residencial desarrollada, que es también notable.  Después de la fuerte recesión inmobiliaria transcurrida en España entre 2008 y 2013, tras el “pinchazo” de la burbuja del periodo 1997-2007, la recuperación del mercado de vivienda se ha hecho significativa, destacando Madrid en algunos aspectos de dicha evolución.

 El punto mínimo de la etapa de recesión fue el primer trimestre de 2014. Después de dicho periodo los precios de las viviendas han aumentado en España en un 27%, mientras que el crecimiento registrado en la Comunidad de Madrid ha sido del 46%. El precio medio de tasación de España en el último trimestre de 2018 ascendía a 1.518,8 euros/m2, mientras que en Madrid-Comunidad el precio medio se elevó a 2.546 euros/m2, un 57,3% por encima de la media de España (Gráfico 4).

El crecimiento de los alquileres en la etapa de recuperación del mercado de vivienda posterior a 2013 ha sido aún más espectacular. Así, en diciembre de 2018, según el portal inmobiliario Idealista, el precio medio del alquiler en la Comunidad de Madrid se elevó a 14,5 euros/m2-mes, el mayor entre las autonomías y un 37,7% superior al alquiler medio de España, 10,6 euros/m2-mes. El importante aumento del empleo generado en la recuperación se ha caracterizado por la presencia de unos salarios reducidos y por una elevada precariedad, lo que ha desviado demanda hacia el alquiler privado, puesto que no existe un parque social de viviendas de alquiler en España. La oferta de viviendas de alquiler resulta reducida ante la hegemónica presencia de la vivienda en propiedad durante un largo periodo de tiempo.

  Las ventas de viviendas en la Comunidad de Madrid en la etapa de recuperación 2014-2018 han supuesto el 14,7% del total de ventas en España. El aumento de la nueva oferta de viviendas en Madrid ha sido superior al de las ventas. Entre 2014 y 2018 las viviendas iniciadas en la Comunidad de Madrid, medidas por los visados de obra nueva de los Colegios de Aparejadores, han supuesto el 23,3% del total de iniciaciones en España.

  La autonomía de Madrid tiene la mayor proporción de hogares con vivienda secundaria, casi el 20% (el conjunto de España tienen una media de 13,4%),  la mayoría  de los cuales posen  la vivienda secundaria fuera del ámbito geográfico de la comunidad madrileña

  La diferencia del esfuerzo preciso para acceder a una vivienda entre Madrid y el resto de España,  que se ha acentuado en el transcurso del actual episodio de auge inmobiliario, tiene carácter crónico.  Acceder a una vivienda en Madrid, tanto en propiedad como en alquiler, para un hogar joven de nueva creación se ha convertido en una tarea heroica desde 2017. El éxito del negocio inmobiliario apoyado en las recalificaciones de suelo adquirido a precio de suelo no urbanizable contribuyó a crear en Madrid fortunas de dimensión espectacular en el transcurso del último “boom” inmobiliario, lo que ha acentuado las diferencias de niveles de ingresos entre los hogares.

  En la economía de la Comunidad de Madrid destaca el valor de la deuda pública autonómica, 33.270 millones de euros a 31.12.2018, el 14,8% del PIB de esta autonomía y el 11,3% del conjunto de la deuda de las comunidades autónomas en España. Los presupuestos anuales de la Comunidad de Madrid, 22.776 millones de euros en 2019, suponen el 10% del PIB autonómico. Es posible que la institución autonómica madrileña pueda influir más sobre la economía de la Comunidad a partir de la política territorial que  por  la vía de  gastos e ingresos públicos.

Una autonomía con elevados niveles de ingresos y de productividad

  La realidad de la autonomía de Madrid se caracteriza, pues, por lo elevado de su población, por la reducida superficie del territorio, por la alta densidad demográfica y por lo significativo de su participación en los principales agregados de la economía española. Como ya se ha indicado, la Comunidad de Madrid es la primera de España en cuanto a nivel de desarrollo económico, destacando el hecho ya citado de que .el PIB por habitante de esta autonomía supera a la media de España en un 35,1 %.  

   Las mayores posibilidades que genera una economía relativamente dinámica como la de Madrid tienen su contrapartida en el mayor coste que supone, en general, vivir en la misma. Además de los mayores gastos de transporte que comporta el residir en una concentración urbana de dimensión tan notable como Madrid, el precio de la vivienda en esta autonomía supera con mucho al precio medio del resto de España.

  Madrid tiene una economía diversificada, dotada de una productividad y de unos niveles de empleo superiores a los del resto de España. Se produce así una considerable concentración de renta, riqueza, consumo y empleo sobre un territorio de dimensión reducida. Madrid adolece de unas diferencias internas notables entre los niveles de ingresos familiares, diferencias acentuadas  tras los episodios  de expansión inmobiliaria.  Madrid efectúa una trascendente financiación neta al resto de España.

 Ante dicha realidad,  la futura  política a seguir  por  el ejecutivo de la Comunidad de Madrid,  provista de instrumentos poderosos en materia de política territorial y con una participación cuantitativa en la economía no muy significativa,  debe dotarse  de unos  perfiles mas a tono con  las características  de esta autonomía. La política económica del ejecutivo madrileño desarrollada durante la larga gestión de los gobiernos del Partido Popular se ha caracterizado por mantener una presión fiscal más baja que la media de España (sobre todo para las rentas más elevadas), por la presencia de abundantes estímulos fiscales destinados a favorecer inversiones de utilidad más bien dudosa. Dicha política ha tenido un perfil extremadamente liberal en materia de horarios comerciales y de facilidad de creación de nuevas empresas en cualquier tipo de localización.

Destaca el intento semifrustrado de privatizar a fondo la sanidad madrileña por parte del ejecutivo autonómico en Madrid. En materia de urbanismo ha estado ausente cualquier asomo de planificación territorial, que era uno de los objetivos más subrayados cuando se creó esta autonomía. Se han reducido las aportaciones de los promotores a las autoridades locales que conceden las licencias de obra. La política seguida ha contribuido, pues,  a aumentar las diferencias de renta entre los hogares y  ha tenido efectos  perturbadores sobre  los equilibrios sociales. Se trata de cambiar el rumbo de la política de la autonomía de Madrid, contribuyendo a reducir los desequilibrios generados,  a la vez que se desarrollan las políticas económicas, territoriales y medioambientales  precisas para contribuir a lograr  un desarrollo más sostenible de esta comunidad autónoma.

[1] Miembro de Economistas frente a la Crisis. Ha sido Vocal, hasta su desaparición, del Consejo Económico y Social de la Comunidad de Madrid. En 1982 negoció, en representación de la Comisión Ejecutiva Regional de la Federación Socialista de Madrid, el contenido del primer Estatuto de Autonomía de Madrid con los partidos UCD y AP.

[1] Andalucía es, por el contrario, la autonomía en la que es más significativa la diferencia a favor de la participación en la Renta Disponible (14,2%) respecto de la correspondiente participación en el PIB (13,3%).

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