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Durao Barroso. De presidente de la Comisión Europea a “fichaje estrella” de Goldman Sachs

8 octubre, 2016 - Internacional, Organismos Internacionales, Unión Europea

La Esfera
Lourdes Lucia

Hace un par de días se ha hecho público el informe Chilcot. Este informe muestra que el exprimer ministro Tony Blair mintió sobre las causas que provocaron la invasión y guerra en Irak. Tras siete años de investigación, la conclusión es que no está demostrado que en Irak hubiera armas de destrucción masiva y que esa guerra fue ilegal, injusta e innecesaria (cosa que por otra parte nos cabe la decencia de haber denunciado hace 13 años a millones de personas en todo el mundo). Y con Tony Blair mintieron George Bush y José María Aznar, presidentes a la sazón de Estados Unidos y de España respectivamente. Estos son los tres hombres que han quedado para la historia como el “trío de las Azores”. Un trío responsable de las terribles consecuencias de la guerra de Irak: centenares de miles de muertos, millones de heridos, un país devastado, una región del mundo asolada y un mundo más violento e inseguro del que había antes de la invasión del país.

Pero el trío no estuvo solo: el 15 de marzo de 2003 había una cuarta persona en las islas portuguesas. Se trata del anfitrión: José Manuel Durão Barroso, en ese momento primer ministro de Portugal, más tarde presidente de la Comisión Europea y, según se ha publicado hace un par de días, nuevo fichaje del banco Goldman Sachs como consejero y presidente ejecutivo del banco.

Puede sorprender no solo la impunidad sino también los premios que reciben este tipo de personas que arruinan la vida de millones de personas, pero siempre salvan las suyas propias con ascensos y recompensas. Pero quizás no nos asombre tanto si tenemos en cuenta cómo funciona nuestro mundo, en el que el 10% de la población mundial posee el 86% de los recursos disponibles en el planeta, donde el 50% de la población mundial no posee nada y en el que, dentro de ese 10% que lo posee casi todo, una minoría es la que determina el rumbo del mundo. Esa minoría son los grandes bancos y entidades financieras, las grandes empresas transnacionales, sus lobbies y los gobernantes en los que se apoyan para llevar a cabo sus políticas.

El caso de Durão Barroso habla por sí solo: primer ministro de Portugal entre 2002 y 2004 y presidente de la Comisión Europea entre 2004 y 2014, años en los que la “troika” ha impuesto terribles recortes sociales (económicos, sociales y políticos) a los países de la Unión Europea, especialmente a los del Sur, mientras ha dedicado, desde el Banco Central Europeo, grandes sumas de dinero a rescatar y ayudar a los bancos.

Goldman Sachs es uno de los grandes bancos mundiales, cuyo origen se remonta al año 1869 y tiene su sede en Estados Unidos. Como los grandes bancos de inversiones, Goldman Sachs actúa como asesor financiero de algunas de las principales compañías mundiales, gobiernos y familias ricas del mundo; ofrece a sus clientes asesoría en inversiones y adquisiciones, les aconseja cómo llevar sus capitales a paraísos fiscales, provee servicios de aceptación, inversión en comercio de propiedades y gestiona la riqueza de personas o familias influyentes del mundo. También es uno de los mayores bancos de inversión mundial y uno de los grandes responsables de la crisis que estalló en 2007, año en el que el banco obtuvo unos beneficios de cuatro mil millones de dólares mientras la crisis dejaba en la calle, la miseria y sin futuro a millones de personas en todo el mundo. Y lo hicieron como operan siempre: con total desvergüenza y desfachatez: animaron a los inversores a invertir en productos que sabían que eran tóxicos, como las hipotecas subprime, aprovechándose de la falta de control y regulación en las transacciones financieras y movimientos de capitales.

Dentro de esta siniestra carrera, ocupa un papel especial la crisis de Grecia en la que Goldman Scahs jugó una función destacada, ya que ayudó a los anteriores gobernantes griegos (cómplices del expolio que ha sufrido el pueblo griego) a maquillar sus cuentas y su deuda, engañando a los demás gobiernos europeos, a los que ocultó el déficit de las cuentas griegas del gobierno conservador de Kostas Karamanlis. No hay que olvidar que Mario Draghi, actual presidente del Banco Central Europeo, fue también vicepresidente para Europa de Goldman Sachs, con cargo operativo, durante el período en que se practicó la ocultación de este déficit.  Esto le reportó a Goldman Sachs unos beneficios de 600 millones de euros. Y al pueblo griego, no hace falta recordarlo: se le castigó con recortes en la pensiones, en sanidad y la educación pública, con la privatización de sus empresas públicas, y con una serie de políticas impuestas que han causado en Grecia paro, miseria y desesperación.

¿Y quién era por entonces el máximo dirigente de la Comisión Europea?: Durão Barroso, al que ahora se premia con un puesto que, según recogen algunos medios lusos como Correio da Manhã o la revista Sábado, podría ganar hasta 5 millones de euros al año, frente a los 350.000 que se embolsaba en Bruselas como presidente del Ejecutivo comunitario.

Esta escandalosa conducta es lo que llamamos puertas giratorias y conocemos bien en España, ya que lamentablemente también en nuestro país hemos visto cómo expresidentes y exministros pasan sin el menor escrúpulo de su responsabilidad pública a la empresa privada, generalmente en sectores como la energía, las comunicaciones o la banca, que necesitan en los órganos de gobierno personas de su confianza para que las leyes que se dicten en parlamentos e instituciones sean siempre beneficiosas para estas empresas. La recompensa viene después, cuando acaban sus mandatos y encuentran buen cobijo y estupendos estipendios en los consejos de administración de estas compañías.

Una conducta que no solo es escandalosa; es que es inadmisible y necesita ser combatida, denunciada y erradicada.